La formación del Partido Comunista en Magallanes, 1912 – Contribuciones para una investigación histórica

No está escrita la historia de los inicios del Partido Comunista en la región de Magallanes.
Siendo uno de los actores políticos relevantes en la izquierda magallánica desde la segunda década del siglo XX, ha tenido influencia y presencia en el movimiento obrero y sindical, estudiantil y social, alcanzado además, diversos puestos de representación popular, tanto en las Municipalidades y gobiernos provinciales y regionales como en Congreso Nacional.
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En su ya centenaria historia ha estado en tres momentos en el gobierno, junto a coaliciones de izquierda: en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda con el Frente Popular, con Salvador Allende con la Unidad Popular y con Michelle Bachelet con la Nueva Mayoría.
Este ensayo se centra en los primeros 36 años de historia del Partido Comunista en Magallanes.
Los datos de su origen son fragmentarios, la evidencia documental se encuentra dispersa en distintas fuentes y los testimonios fiables, de lo que podría denominarse la “primera generación” de comunistas militantes en Magallanes, están prácticamente extinguidos.
La historia del Partido Comunista en Magallanes forma parte indisoluble de la historia social y política de este territorio, se inserta en los movimientos obreros y sociales de la primera mitad del siglo XX. Los primeros militantes inspirados en las ideas del socialismo científico y del marxismo, eran al mismo tiempo ciudadanos intensa y profundamente comprometidos con las luchas y demandas de los trabajadores, de las mujeres, de los más humildes e hicieron un aporte significativo a esas batallas del pueblo magallánico.
Este ensayo es el resultado de una investigación bibliográfica y documental efectuada en distintos archivos documentales y de prensa de Punta Arenas y Santiago.
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Nos hemos planteado dos preguntas de investigación: ¿cuándo y en qué condiciones se produce la fundación del Partido Comunista en el territorio de Magallanes? y ¿cuáles han sido las etapas de desarrollo por las que transcurrió el Partido Comunista en Magallanes, a la luz del contexto político, social y económico prevaleciente entre las décadas de 1910 y 1930 en la zona austral de Chile?
La historia de la formación del Partido Comunista en Magallanes sigue la trayectoria del proceso histórico propio del desarrollo social y político en la región austral de Chile: identificamos un momento fundacional entre 1912 y 1920 (que se inicia con la creación de la Agrupación Socialista del Partido Obrero Socialista y culmina con el asalto e incendio de la FOM en julio de 1920); un segundo momento de repliegue y de clandestinidad entre 1920 y 1935 y, a partir de 1936, un tercer momento histórico con la formación del Frente Popular y hasta la represión del gobierno radical de González Videla en 1947-1948.
En este estudio histórico –el primero de una serie de tres ensayos- describimos los primeros 36 años de formación del Partido Comunista en Magallanes, entre 1912 y 1948. (i)
Nos hemos centrado en el desarrollo del Partido Comunista en Punta Arenas, dejando establecido que en
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Ultima Esperanza, Puerto Natales, también se registra su formación desde la década entre 1910 y 1920.
La hipótesis de trabajo de esta investigación plantea que la formación del Partido Comunista en Magallanes desde la creación de la filial magallánica del Partido Obrero Socialista, denominado en Punta Arenas Partido Socialista Chileno a través de una Agrupación Socialista en 1912, es un proceso histórico, político y organizacional único y continuo en el que despliega una política de clase inspirada en el marxismo por aquel entonces conocido, a través del periódico El Socialista, y asociado a la Federación Obrera de Magallanes y se prolonga en las décadas de los años veinte y treinta, a través distintas etapas de desarrollo, hasta la creación del Frente Popular en la región austral de Chile.
Tras la compulsa de numerosas fuentes documentales y testimoniales, se han podido establecer algunos hitos cronológicos que permiten reconstruir la formación del Partido Comunista en Magallanes.
El proceso de formación y desarrollo del Partido Comunista en Magallanes que aquí investigamos, abarca, desde 1912 hasta 1948.
El ensayo se divide en 3 capítulos.
El primer capítulo denominado la fundación del Partido Obrero Socialista en Magallanes, 1912-1920, describe y analiza los aspectos políticos, organizacionales e
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ideológicos de la formación del Partido Comunista con el nombre de Partido Obrero Socialista desde 1912 en Magallanes, el que funcionó hasta 1920.
Un segundo capítulo presenta una descripción general del contexto político y social en los años veinte y treinta, con especial énfasis en los efectos prolongados de la crisis financiera y económica de 1929 sobre la economía magallánica basada en un modelo específico de desarrollo, que hemos denominado economía ganadera de exportación.
El tercer capítulo titulado El Partido Comunista y el Frente Popular en Magallanes, 1935-1938, da cuenta de los antecedentes recopilados sobre la formación del Frente Popular en Magallanes, con un rol activo de los comunistas magallánicos en favor de la unidad de la izquierda en el territorio.
El aparato bibliográfico y documental utilizado se reseña en las Referencias bibliográficas y documentales.
Se presenta además un breve Anexo Fotográfico, con imágenes de la prensa regional alusiva a esta investigación.

Finalmente se presentan las Citas y referencias.
Esta es una contribución intelectual a la memoria histórica de los comunistas en la región de Magallanes.


Manuel Luis Rodríguez U.
Punta Arenas – Magallanes, verano de 2020.

FORMACION PARTIDO COMUNISTA MAGALLANES 1912 – 1948 ensayo
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Federico Engels – Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Federico Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, actualmente incorporado a Wuppertall, ciudad de la región de la Renania del Norte-Westfalia, Alemania.

A la edad de 18 años, motivos familiares le obligaron a abandonar sus estudios y entrar a trabajar como dependiente en una casa de comercio en Bremen. Ello no fue obstáculo para que continuara capacitándose tanto en las ciencias

sociales como en la política. Desde muy joven, aún siendo estudiante del liceo, sentía un enorme odio hacia la autocracia y la arbitrariedad.

SUS PRIMEROS CONTACTOS CON EL PROLETARIADO

En 1842 se trasladó a Manchester, centro industrial de Inglaterra, como empleado de una casa comercial de la que su padre era socio. Allí tomó contacto con el proletariado. Se dedicó a recorrer las barriadas obreras y conocer sus miserables condiciones de vida. No se conformó con sus propias observaciones. Leyó cuanto se había escrito hasta entonces sobre la clase obrera inglesa. Fruto de sus observaciones y lecturas fue su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, publicado en 1845. Otros ya habían escrito sobre este tema, pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no sólo es una clase que sufre, sino que precisamente la terrible situación económica en que vive lo impulsa a luchar por su emancipación definitiva y que la lucha política de la clase obrera llevará a los trabajadores a comprender que su única salida es el socialismo.

Este primer libro de Engels constituyó una terrible acusación contra el capitalismo y la burguesía y produjo una enorme impresión. A partir de ese momento, el libro de Engels comenzó a ser citado como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo.

Estando en Inglaterra Federico Engels se hizo socialista. En la ciudad de Manchester tomó contacto con los dirigentes del movimiento obrero inglés y comenzó a colaborar con las publicaciones socialistas.

SE CONOCEN PERSONALMENTE CON MARX

En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania, conoció personalmente a Carlos Marx, con quien mantenía

correspondencia. En la capital francesa, Marx se había hecho también socialista, bajo la influencia de los revolucionarios de ese país.

Los dos amigos escribieron allí, en colaboración, la obra “La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica”. Este libro aparecido en 1844, contiene las bases del socialismo materialista revolucionario. ‘La sagrada familia’ era un sobrenombre burlesco dado a los hermanos Bauer y a los adeptos a su filosofía, quienes desdeñaban al proletariado viendo en él una masa carente de todo sentido crítico. Marx y Engels se alzaron con energía contra esta tendencia absurda y nociva.

Federico Engels vivió en Bruselas y en París desde 1845 hasta 1847. alternando los estudios científicos con la práctica

revolucionaria entre los obreros alemanes residentes en ambas ciudades.

EL MANIFIESTO

En la capital francesa Marx y Engels se relacionaron con una asociación clandestina alemana, la Liga de los Comunistas, la cual les encargó que expusieran los principios fundamentales del socialismo elaborado por ellos. Así surgió el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, publicado en Londres el 24 de febrero de 1848.

“Este pequeño libro – al decir de Lenin- vale por tomos enteros: su espíritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado”.

Después de la revolución de 1848 ambos pudieron regresar a su patria. En Prusia renana, asumieron la dirección de la

‘Nueva Gazeta del Rin’, periódico democrático que se publicaba en la ciudad de Colonia. Se impusieron las fuerzas reaccionarias. ‘La Nueva Gazeta del Rin’ fue suspendida. Marx fue expulsado del país; Engels participó en la insurrección armada del pueblo. Derrotados los insurgentes, Engels debió huir a Londres. Marx también se estableció allí. Engels no tardó en colocarse en la misma casa de Manchester en que había trabajado en los años 40. Vivió en esa ciudad hasta 1870, mientras que su amigo y compañero, lo hizo en la capital inglesa. Tenían correspondencia casi a diario. En esa correspondencia ambos intercambiaron ideas y conocimientos, elaborando en común la doctrina del socialismo científico. En 1870 Engels se trasladó a Londres y hasta la muerte de Marx prosiguieron su vida intelectual conjunta, plena de intenso trabajo.

PRINCIPALES OBRAS DE ENGELS

Entre las obras de Federico Engels están: el ‘Anti Dühring’, ‘El origen de la familia, la propiedad y el Estado’, ‘Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana’, ‘El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre’, ‘Del socialismo utópico al socialismo científico’. “Dialéctica de la Naturaleza”

DESPIDIENDO A SU CAMARADA Y AMIGO

El 17 de marzo de 1883, en el cementerio de Highgate de Londres, Federico Engels al despedir a su amigo y camarada Carlos Marx, expuso ante su tumba, de manera genial, el enorme aporte realizado a la humanidad por quien llamó “el más grande pensador de nuestros días”:

Tumba de Marx

“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió le ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, la concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se venía haciendo.

“Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

“Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida… Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiese a investigación…”

EL CAPITAL

Carlos Marx murió sin haber dado remate definitivo a su grandiosa obra sobre el capital. Este trabajo estaba finalizado en borrador. Engels, después de haber fallecido su amigo emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’. En 1885 publicó el segundo tomo y en 1894 el tercero.

El socialdemócrata austriaco Víctor Adler señaló: “Con la edición de los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’,

Engels erigió a su genial amigo un monumento majestuoso en el que, involuntariamente, grabó con trazos indelebles su propio nombre” Y tenía toda la razón: estos dos tomos de ‘El Capital’ son obras de ambos.

UNA AMISTAD EJEMPLAR

La clase obrera puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores, cuyas relaciones mutuas son emocionantes muestras de la más sincera y fructífera amistad.

Engels siempre, y en general con toda justicia, se posponía a Marx. En una ocasión escribió: “Al lado de Marx me correspondió el papel de segundo violín”.

Su cariño hacia su amigo fue muy grande. Lo ayudó siempre en las difíciles situaciones económicas por las que atravesó a menudo Marx y su familia. Y fue infinita la veneración a la memoria del amigo muerto.

Como subraya Lenin: “Federico Engels, luchador inflexible y pensador severo, fue un hombre de una profunda ternura”.

PROSIGUE LA LABOR

Después de fallecer Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. Acudían a él en busca de consejos y orientaciones socialistas alemanes, españoles, rumanos y rusos. Todos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels.

Entre el 14 y el 19 de junio de 1889 tuvo lugar el congreso de fundación de la Segunda Internacional o Internacional Socialdemócrata. Engels fue su fundador y uno de los principales dirigentes de ella.

Federico Engels falleció en Londres el 5 de agosto de 1895.

FEDERICO-ENGELS

Lenin, un ejemplo de revolucionario – Ivan Ljubetic

Hace 95 años, el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas, en el pueblo de Gorki, a10 kilómetros al sur de Moscú, dejó de latir el corazón de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. La causa de su fallecimiento fue un infarto cerebral.

SUS COMIENZOS

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, nació en la ciudad de Simbirk el 22 de abril de 1870. Su padre, Ilya, era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos,  Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año.  Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un  duro golpe para él.  Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.

Y así fue. El 4 de  diciembre de 1887, Lenin encabezó, una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

SE INICIA EN  LA LUCHA REVOLUCIONARIA

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista.  Lo detuvieron enviaron a la cárcel y luego fue  desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería  su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero  trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la  fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste,  con nombre  Iskra  (La Chispa),  apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba  el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania).

“¿QUÉ HACER?”

A fines de 1901 y comienzos de 1902  Lenin escribió  “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. Apareció en Stuttgart, a comienzos de marzo de 1902.

Tiene el siguiente  epígrafe: “… La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad: la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfía y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose…” (De una carta de Lasalle  a Marx, 24 de junio de 1852)

Este  libro desempeñó un papel relevante en la creación de un partido marxista revolucionario de la clase obrera de Rusia.

En 1902 – 1903 fue difundido ampliamente en las organizaciones socialdemócratas En Kiev, Moscú, Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Kazán, Odesa y otras ciudades.

 

 “UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS”

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó entre el 17  julio al  10 de agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y  luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es  la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En febrero-mayo de 1904, escribió Lenin su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás (una crisis en nuestro Partido)” Este libro es uno de los tesoros del marxismo-leninismo. En él  se refiere Lenin en detalle  a los hechos ocurridos en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).

 

SOBRE EL ARTÍCULO 1º DE LOS ESTATUTOS

Este Congreso aprobó un Programa revolucionario y los Estatutos elaborados por Lenin, con la sola excepción del   punto o artículo  primero, en que los oportunistas en cuestiones de organización lograron que se aprobara el proyecto formulado por Martov.

El punto uno de Martov señalaba: “Se considerará perteneciente al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que, aceptando su Programa, trabaje activamente para llevar a la práctica sus tareas bajo el control y dirección de los órganos del partido”.

Comenta Lenin: “La idea del artículo primero de Martov sólo aparece al plantearse la cuestión de si pueden los órganos del partido llevar a la práctica su dirección respecto a aquellos miembros del mismo que no forman parte de ninguna de las organizaciones del partido”.

La proposición del artículo primero de Lenin (que fue aprobado después en el III Congreso del POSDR realizado en 1905) señala: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su Programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo”

Refiriéndose siempre al artículo primero de los Estatutos, Lenin escribió en la obra ya citada: “Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones del Partido, integradas por socialdemócratas efectivos, cuanto menos vacilación  e inconstancia haya dentro del Partido, tanto más amplia y polifacética, tanto más rica y fructuosa será influencia del Partido en los elementos de las masas obreras que lo rodean y que él dirige. Porque, en verdad, no se puede confundir al Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera con toda la clase” (Los subrayados son de Lenin).

LAS TESIS DE ABRIL

Entre  noviembre de 1905 y enero de 1908  permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.

El 15 de marzo de 1917 conoció  la noticia de la Revolución  Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron  desde Suiza hacia la patria. Llegaron  a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de Revolución Democrático-burguesa en Socialista, a través de la conquista de los soviets. O sea, por una vía pacífica.

Pero en junio, el Gobierno Provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

 

 

DESDE FINLANDIA

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban  contra esa línea.

En agosto de 1917, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad” debiera permanecer en Finlandia

Lenin seguía desde lejos los acontecimientos en un estado febril. El Comité Central no lo autorizaba retornar a Rusia por razones de seguridad.

Escribía cartas y documentos que enviaba al Comité Central, que ni siquiera eran discutidos. Cuando eran conocidos en las reuniones, no había pronunciamiento alguno.

Lenin insistía: “Los bolcheviques deben tomarse el poder”. “La demora se convierte absolutamente en un crimen”… “Hay que ir a la insurrección inmediatamente”.

No tenía respuesta alguna. También planteó la necesidad de retornar a  San Petersburgo. El Comité Central se lo prohibió.

 

RETORNA A RUSIA

Lenin desobedeció la arbitraria orden del Comité Central. Arriesgando ser detenido por la policía de Kerenski, ayudado por Rahia, un fiel amigo, y otro bolchevique, cruzó clandestinamente la frontera, ingresando a Rusia el 2 de octubre.

Nadezda Krupskaia, su compañera, le buscó un  refugio seguro, desde donde escribió varios documentos. En uno de ellos planteó: “La revolución está perdida si el gobierno de Kerensky no es derribado en el futuro próximo”.

Por fin se reunió con el Comité Central el 10 de octubre. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles.

Comprendió que debía  recurrir a las bases del Partido.

Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones  bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones.

 

El 21 de octubre se reunió con los dirigentes de  San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

LA GENIALIDAD DE UN LÍDER

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente.  Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre,

Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección, cumpliendo la resolución del  Sexto Congreso  del Partido.

Disfrazado y acompañado del camarada  Rahia, luego de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde sesionaba el Comité Central. Envió a Rahia a buscar a Stalin

Ambos se reunieron en una sala vacía y pusieron en marcha a las fuerzas insurreccionales que tenía listas el Comité Militar Revolucionario, pero que  no se atrevía a lanzar todavía a la toma del poder.

Lenin convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios…

A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias, los edificios públicos…

“LA REVOLUCIÓN SE HA REALIZADO…”

Eran las 14 y 35 minutos del 25 de octubre de 1917. Se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo:  “Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolcheviques, se ha realizado.

A las 22,45 de ese mismo día 25 de octubre, se inició el Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia. Hubo acaloradas discusiones. Se eligió un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al elegido en el  Primer Congreso, efectuado en junio, en que tenían mayoría los eseristas (social-revolucionarios) y los mencheviques. Ahora ganaron los bolcheviques. Obtuvieron 14 miembros del consejo contra 11.

Eran las 3 y 10 minutos de la madrugada del 26 de octubre, cuando el presidente del Congreso anunció que el Palacio de Invierno acababa de ser tomado por los revolucionarios.

Había triunfado la revolución socialista en Rusia.  Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

 

A LA CABEZA DEL PRIMER ESTADO SOCIALISTA

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El  Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la  reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer -miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal.

Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero su salud comenzó a empeorar.

Desde 1922  la salud de Lenin era muy precaria. El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra civil y la construcción de una nueva sociedad, le afectó seriamente. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918,  pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca del espina dorsal.

GRAVEMENTE ENFERMO

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir  su papel en el Gobierno.

En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923.

Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se  conocen como su “testamento político”. En estos trató  diferentes temas como el de la  dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del Partido  y del gobierno soviético a Stalin o Trotski.

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar.

 

 

LA HERENCIA TEÓRICA  LENINISTA

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: “Sobre la cuestión de los mercados” (1893),  “El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901), “¿Qué hacer?” (1902),  “Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903),  “Un paso adelante, dos atrás” (1904), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905),  “Materialismo y empiriocriticismo” (1908),  “Carlos Marx” (1914),   “La quiebra de la Segunda Internacional” (1915),  “El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915),  “El programa militar de la revolución proletaria” (1916),  “El Estado y la Revolución” (1917),  “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918),  “La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919),  “El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920),  “La crisis del Partido” (1921),  “Carta al Congreso” (1922), “Sobre las Cooperativas” (1923),  “Nuestra Revolución” (1923),  “Más vale poco y bueno” (1923).

 

LENIN EL DIRIGENTE

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia.  Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero  no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme  trascendencia  la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin ha dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

 

LENIN, EL SER HUMANO

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona.  Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás… Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

 

 

EL HEROÍSMO DE LENIN

Máximo Gorki, el  gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella  escribió:

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres… Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”

Resumen de la Historia del Partido Comunista de Chile

Desde la Formación del Partido Hasta 1933

Este período corresponde a los primeros pasos del Partido Obrero Socialista (POSCH),   formado el 12 de junio de 1912,  se puede decir, a su infancia. El partido no logra todavía su maduración política ni orgánica, pero avanza en esa dirección.

Los primeros planteamientos políticos del PCCH

Al momento de fundarse el PCCH (en el segundo congreso de Rancagua, el 2 de Enero de 1922, adopta  el nombre de PCCH  al incorporarse ala Internacional Comunista), el país vivía una profunda crisis, que era visible para todos, el PC proclamó la necesidad  de la toma de poder por parte del proletariado en alianza con el campesinado. Sobre la base de ese poder obrero campesino debía instaurarse el socialismo en Chile, es decir, el partido caracterizaba a la revolución chilena como inmediatamente socialista.

Esas posiciones tenían gran mérito de que excluía todo reformismo y conllevaba un claro énfasis en el rol del proletariado contribuyendo  con ellos a la radicalización y educación revolucionaria de la parte más avanzada de éste.

Sin embargo estas posiciones no consideraban del todo las contradicciones más agudas entonces existentes en la sociedad chilena, aquellas entre el imperialismo y la oligarquía por un lado,  y el resto del país por el otro.

Recabarren

Con ello se restringía la base de masa del partido pues las reivindicaciones de considerables sectores no proletarios no quedaban suficientemente atendidas, restringiéndose así los aliados potenciales del proletariado. Sólo en los años posteriores, cuando alcanzó una mayor madurez, el partido enfocó de una manera más amplia estos problemas.

En el plano orgánico el joven PCCH inicialmente mantuvo la estructura heredada del POSCH, que no era celular, sino que se basaba en asambleas. Sólo en su tercer congreso, celebrado en 1924, el partido resolvió reemplazar las asambleas por células. Pero en este camino se avanzó muy lentamente.

La relación entre el PCCh y la FOCH

El partido realizaba su trabajo de masas inicialmente a través de la FOCH. Los principales dirigentes de ésta eran comunistas. La masa proletaria incorporada a la FOCH espontáneamente se consideraban comunistas.

En este sentido  no había todavía una exacta comprensión de la diferencia existente entre el organismo de masas y el Partido. No obstante, esta estrecha vinculación que se daba entrela FOCHy el PC permitió que las ideas revolucionarias se asentaran en enormes contingentes de la clase obrera, sobre todo en aquellos situados en los núcleos principales de concentración proletaria: el salitre, el carbón, etc.

Esto significa que, desde los comienzos, el PC tuvo un gran arraigo proletario, cuestión que en alguna medida constituía una herencia del POSch y de la inmensa labor que durante años realizara Luis Emilio Recabarren. El PC desde el comienzo supo mantener e incrementar esa herencia.

La primera clandestinidad (1927- 1931)

En 1927 se instauró la dictadura de Carlos Ibáñez de Campo, quien era un acérrimo admirador de Mussolini. La oligarquía, incapaz de solucionar su crisis por otros medios, volcó su apoyo hacia Ibáñez renunciando de paso a su antigua profesión de fe demo- liberal.

La dictadura Ibañista se ejerció a través de métodos represivos y policiales, siendo el PC su principal blanco. En marzo de 1927, por orden del régimen, la prensa del partido fue clausurada y sus militantes y dirigentes comenzaron a ser encarcelados. En 1929 la mayoría del CC. Fue relegado a la lejana Isla de Pascua. Muchos cuadros fueron asesinados.

La represión afectó duramente al partido. Una de las causas principales de esto fue el hecho de que en 1927 aún el partido no completaba el paso a la organización celular. Solo en la clandestinidad culminó el proceso de superación de la vieja estructura heredada del POS.

En este contexto, al comienzo de la dictadura, un grupo encabezado por Manuel Hidalgo- que era parlamentario- manifestó al interior del partido, posiciones oportunistas de derecha, oponiéndose al paso a la clandestinidad  postulando que se debía aparentar un apoyo crítico a Ibáñez a fin de no ser proscritos.

A la par sostenía que el partido debía impulsar los cambios que la situación permitiera, a consigna de este grupo era “partido clandestino, fábrica de mártires”. Ante la negativa de aceptar las decisiones políticas de la dirección, Hidalgo y sus seguidores se convirtieron en una fracción, por lo cual fueron expulsados.

Tales problemas fraccionales y la aparición de caudillos tipo Hidalgo, eran principalmente el resultado de la carencia de una estructura y una vida celular sólidas.

Depurado de esos elementos oportunistas, el partido continuó su lucha contra la dictadura.

Ante la inmensa oleada represiva y el encarcelamiento de muchos cuadros de dirección, el CC debió ser reestructurado, trasladándose a Valparaíso, donde se estableció su núcleo básico encabezado por Galo González.

En todo caso, pese a las adversas condiciones, el PC fue el único partido que no apoyó a Ibáñez y que luchó son transacciones contra él, desplegando una elevada combatividad.

Se gesta una situación revolucionaria a la caída de la dictadura. La posición del PC( 1931- 1932)

En 1931 repercutió en Chile la crisis mundial capitalista que había comenzado en 1929.ante la total bancarrota del país, las masas salieron a la calle con el objeto de echar a la dictadura, lo que se consiguió el 26 de julio de ese años después de una serie de huelgas y movilizaciones.

A la caída de la dictadura el PC salió de su situación de clandestinidad y convocó a una conferencia nacional, la que reconstituyó el CC y eligió como Secretario General a Carlos Contreras Labarca.

Lanzado a la lucha el Partido, siguiendo las resoluciones dela Conferencia, se esforzó por reorganizar  al movimiento obrero y de masas e impulsó el combate por las reivindicaciones inmediatas de éstas.

El PC, en base a la lucha popular, se planteó el objetivo de darle una salida revolucionaria a la crisis que viva el país. La lucha de clases se puso al rojo vivo.

En agosto de 1931la FOCH, encabezada por Elías Laferte, lanzó una huelga general en defensa de una serie de reivindicaciones populares. En septiembre estalló la insurrección dela Marinería, la que se apoderó de la flota de guerra exigiendo reformas democráticas en el país.

Los marinos insurrectos recibieron el apoyo de la clase obrera a través dela FOCH, la que con ese fin declaró otra huelga general. El PC apoyó resueltamente estas acciones.

No obstante, a pesar de la solidaridad, el movimiento dela Marinaterminó por ser derrotado, sobre todo debido a una falta de conducción firme y a la inexperiencia de sus líderes.

Al año siguiente, el 4 de julio de 1932, Marmaduque Grove encabezó un golpe de Estado y estableció lo que se denominó como “República Socialista”, la que duró tan solo 12 días, siendo luego derribada por otro golpe.

Las clases dominantes solo pudieron estabilizar su dominio con la elección de Arturo Alessandri en los últimos meses de 1932.

La verdadera situación revolucionaria que se generó a la caída de Ibáñez no se transformó en revolución. Las causas fueron muchas, pero entre ellas se puede señalar aquellas que se refiere al hecho de que el proletariado en cierto grado se hallaba disperso debido al cierre de muchos centros mineros y a la cesantía que ello implicó.

También influyó el hecho de que el movimiento obrero no había podido superar su debilidad orgánica en que quedó como producto de la dictadura de Ibáñez. Otro hecho influyente fue que el PC todavía no había logrado una madurez política suficiente y estaba aquejado de ciertas posiciones “izquierdistas” e incluso sectarias.

En efecto, a la caída de la dictadura el Partido se había planteado como objetivo inmediato la instauración del socialismo para lo cual, durante los 12 días de la “República socialista”, impulsó la creación de soviets como órganos de poder obrero campesino.

Con estas posiciones el partido restringió su base de apoyo social y no pudo conducir los acontecimientos hacia adelante. Importantes contingentes de las masas quedaron, como producto de ellos, bajo la influencia de los líderes burgueses(Alessandri) o pequeño burgueses(Grove).

Desde 1933 Hasta Los Comienzos de La Segunda Clandestinidad

Durante este período el Partido experimentó un gran avance en su maduración política. Se hacen importantes esfuerzos por enfocar de manera científica el problema dela Revolución Chilenay su carácter. Se abre paso una política de alianzas amplias. Producto de todo ello el Partido logra adquirir gran influencia  política y de masas en el cuadro nacional e incluso llega al gobierno, para luego ser expulsado de él por la traición de Gonzáles Videla.

La conferencia nacional de 1933 recaracteriza la Revolución

En el mes de julio de 1933 el Partido realizó una importante Conferencia Nacional donde se aprobó la tesis según la cual el carácter dela Revolución Chilenaen lo inmediato no es socialista, sino que su objetivo consiste en “poner fin a la dominación de los monopolio internacionales y del gran latifundio, nacionalizando las empresas imperialistas, el gran latifundio, nacionalizando las empresas imperialistas, estableciendo relaciones con el mundo socialista, entregando la tierra a los campesinos y, a través de todo esto, creando las bases materiales para el desarrollo de una industria independiente, la democratización de la república y la lucha ulterior por le socialismo”( ).

La gran importancia dela Conferencia Nacionalde julio de 1933 reside en que el Partido comprendió que sólo es posible avanzar al Socialismo a través de las transformaciones  anti- imperialistas y anti- oligárquicas, y que esta fase de la revolución no podía ser pasada por alto si se quería obtener el triunfo.

La fase antiimperialista y anti-oligárquica de la revolución, siguiendo la terminología  de la época, fe denominada porla Conferenciade 1933 como “democrática burguesa”. La perspectiva de esta fase de la revolución sería pasar luego a la fase socialista propiamente tal de la revolución.

La Conferencia Nacionalde 1933 significó un gigantesco paso adelante en el desarrollo político del partido del partido pues este no dejó hablar genéricamente acerca de la revolución social y puso su punto de mira en las trasformaciones que de inmediato tenía planteado el país(de carácter antiimperialista y anti-oligárquico), sin por ello perder de vista la perspectiva socialista de todo el proceso.

El séptimo congreso de la Internacional Comunista de los Frentes Populares (1935)

En 1935 se celebró en Moscú el séptimo Congreso dela Internacional Comunista.Su objetivo fue definir una estrategia capaz de:

1-      Hacer frente a la ofensiva fascista que asolaba especialmente Europa;

2-      Defender la democracia

3-      Crear condiciones para una futura ofensiva popular que permitiera avanzar hacia el socialismo.

El séptimo Congreso dela ICdefinió al fascismo  como la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios y más chauvinistas el capital financiero.

Para enfrentar al fascismo el Congreso planteó la necesidad de la unidad de la clase obrera, en trono a la cual debían agruparse otras capas y clases afectadas por la política fascista, como era el caso del campesinado, las capas medias, la pequeña burguesía.

Esta gran alianza formaría lo que el séptimo Congreso denominó Frente Popular Antifascista. El Frente Popular debía impedir el avance del fascismo, lucha por las libertades democráticas y llevar adelante medidas contra el capital financiero. Esta perspectiva debía  materializarse a través de la conquista de gobiernos de frente popular los que, a su vez, debían ser formas de transición para la futura revolución socialista.

La formación del Frente Popular en Chile

Tomando las resoluciones del Séptimo Congreso dela IC, el PCCH se lanzó a la creación del Frente Popular. El Partido consideró que lo que llamaba revolución democrática burguesa- cuyo contenido era anti imperialista y anti oligárquico-, se llevaría adelante bajo la forma de un gobierno de  Frente Popular. Este gobierno tendría que poner fin al dominio del latifundio, de los banqueros y de la dominación imperialista, democratizando al país, conduciéndolo a su independencia económica a través  de la creación de una industria nacional y creando las condiciones para avanzar luego al socialismo.

Para lograr estos objetivos el partido amplió su política de alianzas, en lo cualla Conferencia Nacionalde 1933 no había innovado. Además del eje obrero campesino se vislumbró ahora la unidad con vastas capas medias, pequeño burguesas y aún con sectores democráticos y progresistas de la burguesía. La expresión política de esta unidad sería la alianza formada por comunistas, socialistas- partido que se había fundado en 1933-, radicales y demócratas.

En el contexto de una lucha huelguística muy intensa, en medio del combate contra la dictadura legal de Alessandri y al calor de la solidaridad conla España Republicanaque luchaban contra el fascismo, se conformó la amplia alianza de izquierda formada por el PC, PS, PR y el Partido Demócrata, masla CTCH. Deeste modo se constituyó el Frente Popular, el cual se propuso ganar el gobierno de la política del PC, el que asó paso a convertirse en un partido muy gravitante en la política chilena, desarrollando a la vez, un gran arraigo de masas.

El triunfo del Frente Popular (1938)

El 25 de Octubre de 1938 el Frente Popular con su candidato Pedro Aguirre Cerda derrotaba en las urnas al representante de la oligarquía Gustavo Ross. El papel del PC en este triunfo fue decisivo. Los militantes comunistas premunidos de una gran mística difundieron por todo el país las ideas frentistas. Sin ese aporte el Frente Popular no hubiera podido triunfar.

Conseguida la victoria, al PC (que no quiso ingresar al gobierno diciendo solo apoyarlo desde afuera) y al proletariado se le planteó la tarea de conseguir que las fuerzas más avanzadas le dieran su conducción al Frente. Esta era la condición para que el programa de gobierno se cumpliera.

Del Frente Popular a la Alianza Nacional Antifascista

En 1941, bajo presiones norteamericanas, el Frente Popular fue desahuciado por Oscar Schnacke, líder del PS. Como producto de ello se verificó la división entre comunistas y socialistas. Pese a la ruptura del FP el espíritu  frentistas persistió en la base popular.

En este contexto, los acontecimientos internacionales entraron a influir crecientemente en la situación nacional. En efecto, ningún partido podía dejar de pronunciarse frente a la evolución de la guerra mundial que se había iniciado en 1939. con la invasión nazi ala URSSque modifico el carácter del conflicto.

El eventual aplastamiento del primer país socialista porla Alemanianazi  y el triunfo de ésta en la guerra hubiera traído consigo  una reacción en toda la línea en todo el planeta. Por el contrario, el triunfo dela URSSy sus aliados permitiría  el despliegue de cambios progresistas  en  todo el mundo. De allí que la guerra cambiara su carácter esencial: se transformó en una guerra antifascista y democrática. Los aspectos imperialistas del conflicto pasaron a un segundo plano.

La posición del PCCH  frente al conflicto mundial consistió ahora en propiciar a unidad y la movilización de todos los chilenos en pro de la ayuda política, moral y material ala URSSy a sus aliados (para esos efectos se creó un gran movimiento  de masas llamado Unión parala Victoria); en luchar contra la quinta columna fascista que existía en el país ciertos grupos de la oligarquía eran partidarios de a Alemania Nazi); y en impulsar el progreso y la independencia nacional.

En pos de estos objetivos el partido planteó la formación de una Alianza Nacional Antifascista en apoyo a la coalición antihitleriana. Los puntos programáticos de esta alianza serían:

a)      Ruptura de relaciones diplomáticas con el eje nazi- fascista;

b)      Establecimiento de relaciones diplomáticas conla URSS;

c)       Desarrollo de la producción; el progreso y la independencia del país.

Bajo esta concepción de la alianza nacional antifascista es que en 1941 el PC apoyó la candidatura de Juan Antonio Ríos, la que contó también – aparte de comunistas y radicales- con el apoyo del PS, del Partido Liberal y de parte dela Falange Nacional.El partido consideró que ante el hecho de que había que evitar el aislamiento que se requería cerrarle el paso al candidato de la oligarquía, no quedan más que apoyar al candidato radical y luchar por llevar las cosas lo más adelante posible.

Sin embargo, el gobierno de Ríos, del que el PC tampoco formó parte, fue un gobierno burgués más. No introdujo ningún cambio y, por el contrario, la influencia de la burguesía se esforzó.

El XVI Pleno del CC y el Noveno Congreso: la lucha por la línea independiente del Partido.

El XVI Pleno del CC y el IX Congreso del Partido, ambos celebrados en 1945, constataron ciertas deformaciones en la aplicación de la línea.

Estas deformaciones, se dijo, consistían en una tendencia a la colaboración y a la conciliación con la burguesía bajola Alianza Nacional, lo cual había conducido a dejar de lado la lucha por los objetivos de la revolución democrática burguesa. El IX Congreso señaló que el Partido no había ligado suficientemente la lucha por la solidaridad conla URSSy los aliados, con la lucha por eliminar el latifundio, el dominio imperialista y por las reivindicaciones de las masas, las que así en parte quedaron desatendidas, con lo cual la influencia del partido en ellas se estancó.

El Congreso acordó producir un viraje en la situación, impulsar sin claudicaciones los cambios que corresponde a la revolución democrática burguesa y ponerse a la cabeza de la lucha por las reivindicaciones de las masas, igualmente se resolvió elevar la democracia interna, el nivel ideológico del partido, a vigilancia revolucionaria y la crítica y la autocrítica. Por último, el Congreso eligió como Secretario General a Ricardo Fonseca.

La traición de González Videla. Comienza la segunda clandestinidad.

Ante la campaña presidencial de 1946 el PC buscaba una candidatura que impulsara las transformaciones antiimperialistas y anti oligárquicas que el país requería y que el IX Congreso había resuelto impulsar con mayor decisión.

Gabriel González Videla, candidato levantado por el PR, se presenta como izquierdista y partidario de los cambios. Ante la inexistencia de una alternativa mejor, el partido resolvió apoyar al caudillo radical previa aprobación de un programa de transformaciones que incluía una reforma agraria, la ruptura del monopolio comercial con los EE.UU. y otras medidas de interés nacional y popular.

Obtenido el triunfo electoral, el PC por primera vez ingresó al gobierno, participando en él con tres ministros. Desde allí se esforzó porque el programa fuese llevado a la práctica. Al mismo tiempo, y con el mismo fin, impulsó una decidida lucha de las masas, la cal se tradujo en una elevación de su prestigio e influencia entre la clase obrera y el pueblo. Esto se expresó claramente en las elecciones municipales de 1947, donde obtuvo una muy alta votación.

Alarmados ante estas circunstancias, González Videla y el ala derechista del gobierno, cediendo ante las presiones de EE.UU., excluyeron al PC del ministerio y, por tanto, del gobierno. Pese a la traición, el partido continuó su combate frente a las masas. Pero el régimen, ya entregado de lleno en la manos de lo norteamericanos, pidió facultades extraordinarias para reprimir la lucha popular en alza, luego promulgóla Leymaldita, que ilegalizó al PC, abriéndose campos de concentración no solo para sus militantes sino también para todo el movimiento obrero y democrático. Comenzaba la segunda clandestinidad del partido(1948).

Con estos acontecimientos una vez más quedaba de manifiesto que las fuerzas reaccionarias y el imperialismo son por esencia fuerzas antidemocráticas y antinacionales.

Desde El Repliegue De 1948 A La Recomposición Y Alza Del Movimiento Popular, (1948- 1973)

Este período se caracteriza porque el Partido se reorganiza bajo los golpes de la represión, para luego ponerse a la cabeza de un movimiento popular en rápido ascenso y en el cual se ha producido un cambio muy importante: la clase obrera ha crecido considerablemente producto del proceso de industrialización, crecimiento que le permite  convertirse en el centro y motor de una vasta alianza popular antiimperialista y antioligárquica que es alternativa de poder y que logra ganar el gobierno en 1970, ejercido hasta 1973, realizando profundos cambios revolucionarios.

El paso a la clandestinidad. Principales orientaciones políticas (1948)

Después de la traición de González Videla el partido pasó a la clandestinidad sin dejar por ello de luchar junto al pueblo. Se plantea realizar una retirada ordenada pero peleando, manteniendo la vinculación con las masas, protegiendo la organización y los cuadros, combinando la lucha  legal con a ilegal, denunciando la traición de González Videla y sus mandantes oligarcas e imperialistas.

En 1949 Galo González reemplazó a Ricardo Fonseca en el cargo de Secretario general del Partido ante la grave enfermedad de este último. La orientación política del partido no varió: se centró en la lucha contra la dictadura y por las libertades democráticas; en los esfuerzos por conseguir la unidad de la clase obrera y el pueblo; en mantener posiciones en los organismos de masas luchando por las reivindicaciones populares. El Partido, a la vez, llamó a crear un frente  contra la dictadura y el imperialismo.

En este contexto, a comienzos de la década de cincuenta al interior del Partido se formó un pequeño grupo fraccional encabezado por Reinoso, que discrepó de la orientación política descrita, propiciando en cambios métodos de lucha directa y armada, negándose a cualquier alianza con sectores burgueses.

Este grupo terminó por ser expulsado de la organización pues realizó una labor fraccional, poniendo en práctica de hecho sus puntos de vista, no acatando las decisiones tomadas porla Direccióncentral.

El Frente del Pueblo y la primera candidatura de Salvador Allende(1952)

De acuerdo a su política de unidad de todas las fuerzas populares, el PC en la clandestinidad resolvió apoyar a Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1952.

Para esos efectos formó, con una parte del PS, el Frente del Pueblo que impulsaba un  programa de cambios antiimperialistas y antioligárquicos.

No obstante, ante la clandestinidad impuesta al Partido y la dispersión de las fuerzas populares, el triunfo  fue para el caudillo Carlos Ibáñez, el que pronto, al no cumplir sus promesas electorales en el gobierno, quedó huérfano de todo apoyo.

En el marco del fracaso del régimen ibañista, la lucha de las masas populares se incrementó sostenidamente.La Ley Malditafue sobrepasada por los hechos. El PC ganaba su legalidad en la calle. A la muerte de Elías Lafferte cincuenta mil personas salieron a las calles a despedirlo.

El 2 de abril de 1957, frente a la alza de los pasajes de la locomoción colectiva, las masas se tomaron el centro. Ante la impotencia de las fuerzas policiales sobrepasadas, debieron salir a las calles las FFAA premunidas de tanques  los signos de la crisis eran indesmentibles.

La profunda crisis económica y social que vivía hacía evidente la necesidad de un gobierno popular, patriótico, antiimperialista y antioligárquico.

El  X Congreso el Partido plateó esta tesis, sosteniendo la posibilidad de que ese gobierno pudiese ser conquistado sin guerra civil, a través de la lucha de masas y de la unidad popular  más amplia en torno a la clase obrera, que hiciera posible el aislamiento de la reacción, generando así una correlación de fuerzas que le impidiera a esta desatar la violencia armada contra el pueblo.

Ganar un gobierno popular se convirtió, pues, en el medio definido por el Partido para implantar las medidas antiimperialistas y antioligárquicas que el país requería.

El Bloque de Saneamiento Democrático y el fin de la Ley Maldita. El Partido recupera su legalidad (1958)

En 1958 el PC recobró su legalidad a través de la derogación de la ley maldita. Para estos efectos se formó el Bloque de Saneamiento que contribuyó a democratizar la vida política del país devolviéndole sus derechos electorales a los comunistas.

Además creó la cedula única electoral, la que prácticamente hacia imposible el cohecho. Con ello las condiciones jurídico políticas para la conquista de un gobierno popular se hicieron más favorables.

Las elecciones presidenciales de 1958 y 1964

Para las elecciones presidenciales de 1958, el Frente de Acción Popular (FRAP) levantó la candidatura de Salvador Allende, la cual logró un inmenso apoyo de masas.

Por primera vez en la historia del país existían posibilidades ciertas  para el triunfo de un bloque popular dirigido por la clase obrera. Sin embargo, los resultados dieron un leve margen de ventaja a Jorge Alessandri, candidato de la derecha, sobre el abanderado popular.

Al igual que su antecesor, Alesandri no resolvió los problemas de país y en los hechos gobernó en función de los intereses de grupos monopólicos.

El fracaso del “gobierno de los gerentes”, como se llamó a la administración alessandrista, demostró que el país requería cambios de fondo. La mayoría de los chilenos se inclinaron a favor de ellos.

Inclusola DC, colectividad fundada en 1957, se proclamó partidaria de hacer reformas profundas planteando la consigna de la “Revolución en Libertad”, como modo de ganar influencia en el pueblo en proceso de radicalización.

Las elecciones presidenciales de 1964 constituyeron una gran batalla de clases. El FRAP nuevamente levantó la candidatura de Salvador Allende.

Ante el gran arraigo de masas del abanderado popular, la derecha resolvió retirar su candidato y apoyar al reformismo DC como mal menor. Era la única manera de impedir el triunfo de Salvador Allende. En tales condiciones, y bajo una intensa campaña del terror, triunfó Eduardo Frei, siendo electo como presidente.

Posición del Partido frente al régimen DC. El XIII Congreso.
El fracaso del reformismo (1964- 1970).

En su XII Congreso celebrado en octubre de 1965, el PC profundizó sus posiciones frente ala DCya su gobierno. El Congreso caracterizó ala DCcomo un partido que quiere mantener el capitalismo, pero con medios distintos a los de la derecha; reiteró que las recetas reformistas dela DCno lograrían sacar del país de la crisis; que el PDC posee una composición pluriclasista, la que es la fuente real de sus contradicciones internas.

Frente al gobierno democratacristiano el PC indicó que apoyaría todo lo que beneficiara al pueblo y se opondría a lo que respondiera a los intereses del imperialismo y de la oligarquía.

Ante el desafío reformista, planteó el Partido, la clave es la lucha de masas por sus reivindicaciones, trabajando con todos los sectores del pueblo, incluyendo el pueblo DC, buscando rescatarlo de la influencia burguesa, todo en la perspectiva de aislar al enemigo principal- el imperialismo y la oligarquía-, en vistas a la conquista de un futuro gobierno popular antiimperialista y antioligárquico.

Esta orientación del XIII Congreso se mostró justa en la práctica. El reformismo DC, en efecto, fracasó, y el país entero se movió relativamente hacia la izquierda. La lucha de masas se hizo multitudinaria al punto que ni la brutal represión- como la ocurrida en El Salvador y en Puerto Montt, entre otras, con su secuela de muertos y heridos- pudo frenarla. El país pedía transformaciones de fondo.

El XIV Congreso: Unidad Popular para un gobierno popular. Constitución de la UP (1969)

El XIV Congreso del Partido, celebrado en noviembre de 1969, constató el fracaso del reformismo DC y señaló que estaba planteado a la orden del día el problema de la conquista de posiciones de poder por parte del movimiento popular para hacer las transformaciones  requeridas por el país. La cave para ello, indicó el Congreso, era conseguir la unidad del pueblo alrededor de la clase obrera.

El XIV Congreso, tal como lo había hecho su precedente, caracterizó a la revolución chilena como antiimperialista, antioligárquica, agraria y con vistas al socialismo. Agregó que la fase antiimperialista y antioligárquica de la revolución podía dar paso mas o menos rápidamente a la fase socialista propiamente tal.

Lo central para el Congreso fue unir a todo el país- obreros, campesinos, capas medias, pequeños y medianos.

En esta perspectiva fue que ya en diciembre de 1968 en su Manifiesto al Pueblo, el partido había planteado que en vistas a aislar al enemigo principal, tenían su lugar en las filas del pueblo el PR y parte importante dela DC, puesto que representaban a considerables capas populares.

Así, el Partido buscaba crear un frente patriótico aún más amplio que el FRAP. De este modo el PC abrió paso a una unidad más vasta. Como resultado de ello de 1969 quedó conformadala Unidad Popular (UP)- con participación de comunistas, socialistas, radicales, social- demócratas, API y Mapu-, la que pronto elaboró un programa de gobierno antiimperialista y antioligárquico.

Cada colectividad puso a disposición un candidato presidencial propio para lograr un consenso que condujera a una sólo postulación paraLa Moneda. ElPC levantó la candidatura del poeta Pablo Neruda.

En enero,la UPproclamó por unanimidad como su candidato presidencial único a Salvador Allende. Se había conformado el bloque político popular más amplio de la historia de Chile.

 El Gobierno Popular (1970- 1973)

El triunfo dela UPen septiembre de 1970 constituyó antes que nada la materialización de la política del PC. Por primera vez el pueblo llegaba efectivamente a ser gobierno, conquistado no todo el poder, pero sí parte de él.

El gobierno dela UPpuso de inmediato en práctica su programa antiimperialista y antioligárquico. Nacionalizó las riquezas básicas (cobre, carbón, salitre, hierro, etc.); expropió los monopolios y la mayoría de la banca, formando un área de propiedad social que coexistió con una área mixta y otra privada; liquidó el latifundio; afianzó y extendió de manera inédita la democracia en el país, así como también los derechos de los trabajadores; redistribuyó el ingreso a favor de los sectores desposeídos y elevó el nivel de consumo y de vida de las grandes mayorías.

El triunfo definitivo del proceso revolucionario  en marcha dependía de la evolución de la correlación de fuerzas.

Esta, después de un período de evolución favorable para el movimiento popular, comenzó a deteriorarse. El imperialismo se jugó por desestabilizar el gobierno popular intentando para ello arruinar económicamente al país a través del boicot y el sabotaje, desatando la guerra sicológica, con la que se buscaba ganar el apoyo  de las capas medias y a sus representantes políticos; comprando los mandos militares más reaccionarios, preparando así las condiciones políticas para el golpe.

La oligarquía criolla fue fiel sirviente de esta estrategia diseñada  totalmente en Washington, para lo cual recibió abundante financiamiento.

El PC se jugó por entero a favor del gobierno popular; se esforzó porque su programa se cumpliera en forma irrestricta y se opuso a sus transgresiones que sólo servían para quitarle apoyo entre los sectores medios y pequeños burgueses, lanzando a estos en brazos  de la oligarquía y el imperialismo.

Por su parte,la CUTjugó un papel bajo el gobierno popular, dándose por primera vez en la historia de Chile la participación del movimiento obrero organizado en las labores del gobierno.

Cuando la reacción trató de paralizar al país a través del paro sedicioso de octubre de 1972, los trabajadores organizados encabezados porla CUT, lo impidieron. Ello atestiguaba que la clase obrera era el principal sostén del gobierno popular.

No obstante los enemigos de Chile, el imperialismo norteamericano con su estrategia de boicot económico, guerra sicológica y terrorismo, logró poco a poco ir aislando a la clase obrera y a los sectores más democráticos del país.

Cuando esto fue conseguido, el imperialismo, valiéndose de los mandos fascistas de las FF.AA., dio el golpe de estado que restauró su dominio y el de la oligarquía. El presidente Allende cayó combatiendo enLa Monedaconvirtiéndose en el más grande héroe popular contemporáneo.

Con la caída del gobierno popular comenzaba la tercera clandestinidad del Partido.

Fuente: www.pcchile.cl 

104 años de historia cumple el 4 de junio el Partido Comunista de Chile

Mañana sábado 4 de junio, el Partido Comunista de Chile, celebra 104 años de existencia.  Fundado en 1912 como Partido Obrero Socialista, en el año 1922 pasó a denominarse Partido Comunista.  El Partido Comunista de Chile (PCCh) es un partido político chileno de carácter histórico que se define de raigambre obrera, campesina e intelectual, inspirado por el pensamiento de Karl Marx y Vladimir Lenin.

Entre sus militantes más destacados, líderes y dirigentes sociales y políticos y actores culturales más conocidos se encuentran: Luis Emilio Recabarren, Elías Lafferte, Pablo Neruda, Violeta Parra,Víctor Jara, Luis Corvalán, Gladys Marín, Volodia Teitelboim, Guillermo Teillier, Hugo Gutiérrez y Camila Vallejo.    Su rama juvenil son las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC).

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El Partido Comunista ha formado parte de varias coaliciones políticas en la historia del siglo XX, el Frente del Pueblo en 1952 apoyando a Salvador Allende, el FRAP, Frente de Acción Popular en 1958, la Unidad Popular en 1969-1970 apoyando a Salvador Allende, y en 2014 la Nueva Mayoría para respaldar el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

Actualmente es parte de la coalición de gobierno denominada Nueva Mayoría y en las elecciones parlamentarias de 2013 logró la elección de seis diputados: Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona, Daniel Núñez, Karol Cariola, Camila Vallejo y Guillermo Teillier.

El Partido Comunista de Chile efectuará un acto de conmemoración hoy a las 19.00 horas en su sede de calle Chiloé Nº 1258 de Punta Arenas.

La Comuna de Paris de 1871 vista por Karl Marx

En la alborada del 18 de marzo de 1871, París despertó entre un clamor de gritos de “Vive la Commune!” ¿Qué es la Comuna, esa esfinge que tanto atormenta los espíritus burgueses?

“Los proletarios de París — decía el Comité Central en su manifiesto del 18 de marzo –, en medio de los fracasos y las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta de que ha llegado la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos . . . Han comprendido que es su deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueños de sus propios destinos, tomando el Poder.”[73] Pero la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal como está, y a servirse de ella para sus propios fines.

El Poder estatal centralizado, con sus órganos omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura — órganos creados con arreglo a un plan de división sistemática y jerárquica del trabajo –, procede de los tiempos de la monarquía absoluta y sirvió a la naciente sociedad burguesa como un arma poderosa en sus luchas contra el feudalismo. Sin embargo, su desarrollo se veía entorpecido por toda la basura medioeval: derechos señoriales, privilegios locales, monopolios municipales y gremiales, códigos provinciales. La escoba gigantesca de la Revolución Francesa del siglo XVIII barrió todas estas reliquias de tiempos pasados, limpiando así, al mismo tiempo, el suelo de la sociedad de los últimos obstáculos que se alzaban ante la superestructura del edificio del Estado moderno, erigido en tiempos del Primer Imperio, que, a su vez, era el fruto de las guerras de coalición[74] de la vieja Europa semifeudal contra la Francia moderna. Durante los regímenes siguientes, el Gobierno, colocado bajo el control del parlamento — es decir, bajo el control directo de las clases poseedoras –, no sólo se convirtió en un vivero de enormes deudas nacionales y de impuestos agobiadores, sino que, con la seducción irresistible de sus cargos, prebendas y empleos, acabó siendo la manzana de la discordia entre las fracciones rivales y los aventureros de las clases dominantes; por otra parte, su carácter político cambiaba simultáneamente con los cambios económicos operados en la sociedad. Al paso que los progresos de la moderna industria desarrollaban, ensanchaban y profundizaban el antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, el Poder estatal fue adquiriendo cada vez más el carácter de poder nacional del capital sobre el trabajo, de fuerza pública organizada para la esclavización social, de máquina del despotismo de clase. Después de cada revolución, que marca un paso adelante en la lucha de clases, se acusa con rasgos cada vez más destacados el carácter puramente represivo del Poder del Estado. La Revolución de 1830, al dar como resultado el paso del Gobierno de manos de los terratenientes a manos de los capitalistas, lo que hizo fue transferirlo de los enemigos más remotos a los enemigos más directos de la clase obrera. Los republicanos burgueses, que se adueñaron del Poder del Estado en nombre de la Revolución de Febrero, lo usaron para provocar las matanzas de Junio, para probar a la clase obrera que la República “social” era la República que aseguraba su sumisión social y para convencer a la masa monárquica de los burgueses y terratenientes de que podían dejar sin peligro los cuidados y los gajes del gobierno a los “republicanos” burgueses. Sin embargo, después de su única hazaña heroica de Junio, no les quedó a los republicanos burgueses otra cosa que pasar de la cabeza a la cola del Partido del Orden, coalición formada por todas las fracciones y fracciones rivales de la clase apropiadora, en su antagonismo, ahora abiertamente declarado, contra las clases productoras. La forma más adecuada para este gobierno de capital asociado era la República Parlamentaria, con Luis Bonaparte como presidente. Fue éste un régime de franco terrorismo de clase y de insulto deliberado contra la vile multitude [vil muchedumbre]. Si la República Parlamentaria, como decía el señor Thiers, era “la que menos los dividía” (a las diversas fracciones de la clase dominante), en cambio abría un abismo entre esta clase y el conjunto de la sociedad situado fuera de sus escasas filas. Su unión venía a eliminar las restricciones que sus discordias imponían al Poder del Estado bajorégimes anteriores, y, ante el amenazante alzamiento del proletariado, se sirvieron del Poder estatal, sin piedad y con ostentación, como de una máquina nacional de guerra del capital contra el trabajo. Pero esta cruzada ininterrumpida contra las masas productoras les obligaba, no sólo a revestir al Poder Ejecutivo de facultades de represión cada vez mayores, sino, al mismo tiempo, a despojar a su propio baluarte parlamentario — la Asamblea Nacional –, de todos sus medios de defensa contra el Poder Ejecutivo, uno por uno, hasta que éste, en la persona de Luis Bonaparte, les dio un puntapié. El fruto natural de la República del Partido del Orden fue el Segundo Imperio.

El Imperio, con el coup d’Etat por fe de bautismo, el sufragio universal por sanción y la espada por cetro, declaraba apoyarse en los campesinos, amplia masa de productores no envuelta directamente en la lucha entre el capital y el trabajo. Decía que salvaba a la clase obrera destruyendo el parlamentarismo y, con él, la descarada sumisión del Gobierno a las clases poseedoras. Decía que salvaba a las clases poseedoras manteniendo en pie su supremacía económica sobre la clase obrera, y, finalmente, pretendía unir a todas las clases, al resucitar para todos la quimera de la gloria nacional. En realidad, era la única forma de gobierno posible, en un momento en que la burguesía había perdido ya la facultad de gobernar la nación y la clase obrera no la había adquirido aún. El Imperio fue aclamado de un extremo a otro del mundo como el salvador de la sociedad. Bajo su égida, la sociedad burguesa, libre de preocupaciones políticas, alcanzó un desarrollo que ni ella misma esperaba. Su industria y su comercio cobraron proporciones gigantescas; la especulación financiera celebró orgías cosmopolitas; la miseria de las masas contrastaba con la ostentación desvergonzada de un lujo suntuoso, falso y envilecido. El Poder del Estado, que aparentemente flotaba por encima de la sociedad, era, en realidad, el mayor escándalo de ella y el auténtico vivero de todas sus corrupciones. Su podredumbre y la podredumbre de la sociedad a la que había salvado, fueron puestas al desnudo por la bayoneta de Prusia, que ardía a su vez en deseos de trasladar la sede suprema de este régime de París a Berlín. El imperialismo es la forma más prostituida y al mismo tiempo la forma última de aquel Poder estatal que la sociedad burguesa naciente había comenzado a crear como medio para emanciparse del feudalismo y que la sociedad burguesa adulta acabó transformando en un medio para la esclavización del trabajo por el capital.

La antítesis directa del Imperio era la Comuna. El grito de “República social”, con que la Revolución de Febrero fue anunciada por el proletariado de París, no expresaba más que el vago anhelo de una República que no acabase sólo con la forma monárquica de la dominación de clase, sino con la propia dominación de clase. La Comuna era la forma positiva de esta República.

París, sede central del viejo Poder gubernamental y, al mismo tiempo, baluarte social de la clase obrera de Francia, se había levantado en armas contra el intento de Thiers y los “rurales” de restaurar y perpetuar aquel viejo Poder que les había sido legado por el Imperio. Y si París pudo resistir fue únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había deshecho del ejército, substituyéndolo por una Guardia Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los obreros. Ahora se trata de convertir este hecho en una institución duradera. Por eso, el primer decreto de la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo armado. (Karl Marx: La Guerra Civil en Francia, 1871).

Continúe leyendo en:

https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/index.htm

Volveremos – Louise Mitchel

Nuestro homenaje al 18 de marzo, día de la proclamación de la Comuna de Paris, en 1871.  Poema de Louise Mitchel escrito en la prisión de Versailles en septiembre de 1871, antes de ser deportada). Versión al castellano de Pedro A. García Bilbao.

VOLVEREMOS (Louise Mitchel 1830-1905).
A mis hermanos.

¡Pasará el tiempo, los días, los años!
¡Crecerá la hierba sobre los muertos!
Acabará sus días lo que hoy nazca;
Los barcos no volverán a los puertos
Pasarán las noches oscuras,
se harán polvo las altas montañas,
las celdas, las tumbas,
pasarán como las olas
pero, proscritos o muertos,
volveremos.

Volveremos en multitud innumerable;
Volveremos por todos los caminos,
como espectros vengadores saliendo de la sombra,
volveremos apretando los puños.
Unos en sus pálidos sudarios,
otros todavía sangrantes,
lívidos bajo las rojas banderas
los huecos de las balas en sus flancos.

¡Todo acabó!
Los fuertes, los valientes,
todos habéis caído, oh, mis amigos,
y ya se arrastran los esclavos, los traidores y los viles.
pero ayer, yo os soñé,
hermanos míos,
hijos del pueblo victorioso,
fieros y valientes como nuestros padres marcharon,
con la Marsellesa en los ojos.

Hermanos, en tal desmedida lucha,
amé vuestro coraje ardiente,
bajo la metralla rugiente y tonante,
con las rojas banderas flameando al viento
Volveremos por todos los caminos
Volveremos…

Prisión de Versailles, 8 de septiembre de 1871

Adaptación literaria: Pedro A. García Bilbao
Louise Michel, heroína de la defensa de la Comuna de Paris. Escrito en la prisión de Versalles, 8 de Setiembre de 1871.

Para saber más:

Página web de la Asociación de Amigos de la Comuna de Paris en Francia:

http://www.commune1871.org/

COYUNTURA POLITICA

Poema de Louise Mitchel escrito en la prisión de Versailles en septiembre de 1871, antes de ser deportada). Versión al castellano de Pedro A. García Bilbao

VOLVEREMOS (Louise Mitchel 1830-1905)
A mis hermanos

¡Pasará el tiempo, los días, los años!
¡Crecerá la hierba sobre los muertos!
Acabará sus días lo que hoy nazca;
Los barcos no volverán a los puertos
Pasarán las noches oscuras,
se harán polvo las altas montañas,
las celdas, las tumbas,
pasarán como las olas
pero, proscritos o muertos,
volveremos.

Volveremos en multitud innumerable;
Volveremos por todos los caminos,
como espectros vengadores saliendo de la sombra,
volveremos apretando los puños.
Unos en sus pálidos sudarios,
otros todavía sangrantes,
lívidos bajo las rojas banderas
los huecos de las balas en sus flancos.

¡Todo acabó!
Los fuertes, los valientes,
todos habéis caído, oh, mis amigos,
y ya se arrastran los esclavos, los traidores y los viles.
pero ayer, yo…

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Comunistas venezolanos solidarizan con el gobierno del Presidente Maduro

FRENTE A LA CONSPIRACIÓN FASCISTA  ¡LA MÁS FÉRREA UNIDAD CLASISTA Y POPULAR!
 
El Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV), reitera públicamente que la activación de núcleos fascistas en nuestro país y la ofensiva de las transnacionales de la comunicación responden a los intereses internacionales del imperialismo estadounidense, que conspira permanentemente en contra del proceso de cambios que está construyendo el pueblo venezolano.
El accionar de estos grupúsculos minoritarios, que no son representativos del conglomerado opositor, no tiene un carácter democrático ni popular, sino que pretende arrastrar a nuestra patria a una situación de ingobernabilidad mediante las güarimbas, el vandalismo, el terror, el amedrentamiento y la muerte de inocentes.
Por ello, el PCV ratifica su más firme respaldo al Gobierno nacional, encabezado por el compatriota presidente Nicolás Maduro, en la defensa de la soberanía, la independencia y la libre autodeterminación de nuestro pueblo, y expresa su compromiso de dar los combates necesarios en las calles y los centros de trabajo para aislar, debilitar y derrotar la conspiración fascista y consolidar las bases para la profundización revolucionaria.
El llamado del PCV es a responder las acciones de la derecha pro-imperialista con la más férrea unidad clasista y popular, sin prepotencia, sin hegemonismos, sin imposiciones unilaterales y sin artificiales unanimidades; entendiendo y asumiendo que hay realidades objetivas que están favoreciendo socialmente la aventura fascistoide.
Es en este contexto, que en el PCV decidimos participar y sumarnos a la convocatoria para la movilización a la que llamó el presidente Maduro para este martes 18 de febrero, en el marco de la firma de la Convención Colectiva Petrolera 2013-2015, a pesar de las críticas que hicimos y sostenemos sobre la exclusión que realizó la cúpula de la FUTPV contra sindicatos petroleros legal y legítimamente constituidos, lo cual fue denunciado sin respuesta ante el Mintrass.
El PCV, cercano a cumplir 83 años de lucha consecuente junto al pueblo venezolano, es una organización revolucionaria, autónoma, crítica y propositiva, por lo que expresa que seguirá acompañando e impulsando el sindicalismo clasista, el fortalecimiento del movimiento obrero, la defensa de los derechos de las y los trabajadores desde posiciones de clase, y la unidad política y orgánica genuinamente revolucionaria para una nueva correlación de fuerzas que abra el verdadero rumbo socialista.
Buró Político del Comité Central
 
PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA – PCV
 
Caracas, 17 de febrero de 2014.

A propósito de Lincoln: carta de Carlos Marx a Abraham Lincoln en 1864

El “Mensaje” de la Asociación Internacional de Trabajadores a A. Lincoln, Presidente de los EE.UU. de noviembre de 1864, con motivo de su segunda elección al cargo de Presidente, fue escrito por  Karl Marx de acuerdo con la decisión del Consejo General, en el momento más álgido de la guerra civil esclavista de los EE.UU.

He aquí el texto de dicho mensaje:

Muy señor mío:

Saludamos al pueblo americano con motivo de la reelección de Ud. por una gran mayoría.

Si bien la consigna moderada de su primera elección era la resistencia frente al poderío de los esclavistas, el triunfante grito de guerra de su reelección es: ¡muera el esclavismo!

Desde el comienzo de la titánica batalla en América, los obreros de Europa han sentido instintivamente que los destinos de su clase estaban ligados a la bandera estrellada. ¿Acaso la lucha por los territorios que dio comienzo a esta dura epopeya no debía decidir si el suelo virgen de los infinitos espacios sería ofrecido al trabajo del colono o deshonrado por el paso del capataz de esclavos?

Cuando la oligarquía de 300.000 esclavistas se abrevió por vez primera en los anales del mundo a escribir la palabara «esclavitud» en la bandera de una rebelión armada, cuando en los mismos lugares en que había nacido por primera vez, hace cerca de cien años, la idea de una gran República Democrática, en que había sido proclamada la primera Declaración de los Derechos del Hombre [2] y se había dado el primer impulso a la revolución europea del siglo XVIII, cuando, en esos mismos lugares, la contrarrevolución se vanagloriaba con invariable perseverancia de haber acabado con las «ideas reinantes en los tiempos de la creación [19] de la constitución precedente», declarando que «la esclavitud era una institución caritativa, la única solución, en realidad, del gran problema de las relaciones entre el capital y el trabajo», y proclamaba cínicamente el derecho de propiedad sobre el hombre «piedra angular del nuevo edificio», la clase trabajadora de Europa comprendió de golpe, ya antes de que la intercesión fanática de las clases superiores en favor de los aristócratas confederados le sirviese de siniestra advertencia, que la rebelión de los esclavistas sonaría como rebato para la cruzada general de la propiedad contra el trabajo y que los destinos de los trabajadores, sus esperanzas en el porvenir e incluso sus conquistas pasadas se ponían en tela de juicio en esa grandiosa guerra del otro lado del Atlántico. Por eso la clase obrera soportó por doquier pacientemente las privaciones a que le había condenado la crisis del algodón [3], se opuso con entusiasmo a la intervención en favor del esclavismo que reclamaban enérgicamente los potentados, y en la mayoría de los píses de Europa derramó su parte de sangre por la causa justa.

Mientras los trabajadores, la auténtica fuerza palítica del Norte, permitían a la esclavitud denigrar su propia república, mientras ante el negro, al que compraban y vendían, sin preguntar su asenso, se pavoneaban del alto privilegio que tenía el obrero blanco de poder venderse a sí mismo y de elegirse el amo, no estaban en condiciones de lograr la verdadera libertad del trabajo ni de prestar apoyo a sus hermanos europeos en la lucha por la emancipación; pero ese obstáculo en el camino del progreso ha sido barrido por la marea sangrienta de la guerra civil [4].

Los obreros de Europa tienen la firme convicción de que, del mismo modo que la guerra de la Independencia [5] en América ha dado comienzo a una nueva era de la dominación de la burguesía, la guerra americana contra el esclavismo inaugurará la era de la dominación de la clase obrera. Ellos ven el presagio de esa época venidera en que a Abraham Lincoln, hijo honrado de la clase obrera, le ha tocado la misión de llevar a su país a través de los combates sin precedente por la liberación de una raza esclavizada y la transformación del régimen social.

 


NOTAS

[1] El “Mensaje” de la Asociación Internacional de Trabajadores a A. Lincoln, Presidente de los EE.UU., con motivo de su segunda elección al cargo de Presidente, fue escrito por Marx de acuerdo con la decisión del Consejo General. En el momento más álgido de la guerra civil de los EE.UU., este “Mensaje” tuvo mucha significación.-

[2] Trátase de la “Declaración de la independencia” adoptada el 4 de julio de 1776, en el Congreso de Filadelfia, por los delegados de 13 colonias inglesas en América del Norte. Se proclama en ella que las colonias norteamericanas se separan de Inglaterra para constituir una república independiente: los Estados Unidos de América. En dicho documento se formulan principios democrático-burgueses, como la libertad del individuo, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la soberanía del pueblo, etc. Sin embargo, la burguesía y los grandes propietarios de tierras norteamericanos vulneraban desde el comienzo los derechos democráticos proclamados en la Declaración, apartaban a las masas populares de la participación en la vida política y conservaron la esclavitud. Los negros, que formaban una parte considerable de la población de la república, quedaron privados de los derechos humanos elementales.

[3] La crisis del algodón fue provocada por el cese de los envíos de algodón desde América por causa del bloqueo de los Estados esclavistas meridionales por la flota del Norte durante la guerra civil. Una gran parte de la industria de tejidos de algodón de Europa estuvo paralizada, lo cual repercutió gravemente en la situación de los obreros. Pese a todas las privaciones, el proletariado europeo apoyaba resueltamente a los Estados del Norte.

[4] La guerra civil de Norteamérica (1861-1865) se libró entre los Estados industriales del Norte y los sublevados Estados esclavistas del Sur. La clase obrera se Inglaterra se opuso a la política de la burguesía nacional, que apoyaba a los plantadores esclavistas, e impidió con su acción la intervención de Inglaterra en esa contienda.

[5] La guerra de la Independencia de las colonias norteamericanas de Inglaterra (1775-1783) contra la dominación inglesa debió su origen a la aspiración de la joven nación burguesa norteamericana a la independencia y a la supresión de los obstáculos que impedían el desarrollo del capitalismo. Como resultado de la victoria de los norteamericanos se formó un Estado burgués independiente: los Estados Unidos de América.

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Fuente: http://www.marxists.org

 

Conversaciones con Maquiavelo

Tantos siglos pasados de silencio y distorsión.  Tantos años acumulados de ocultamiento y de comentarios despectivos, de burdas interpretaciones, de temor oculto.   Le temen a Maquiavelo: tanto, que se niegan a reconocer que lo leen, lo estudian y encuentran siempre razones profundas en sus perturbadoras lecciones de vida y de experiencia.

Maquiavelo el silenciado; Maquiavelo el denostado… Maquiavelo el Maldito…Niccolo Machiavelli…

Y sin embargo, el Secretario de la República florentina, silencioso y laborioso detrás de los espesos muros del Palazzo Vecchio, desde donde gobierna la Signoría, hace advertencias e imparte consejos con la simple sencillez del que posee verdades forjadas en la experiencia del acero de los cañones de la guerra y la certeza de su pluma en la política.

Entre 1498 y 1512, Niccolo Machiavelli era el secretario de confianza de la República de Florencia.

El paso del siglo XV al siglo XVI, resulta un formidable momento de cambio de época donde los reyes españoles derrotan a los musulmanes en España, el Papa reparte entre España y Portugal el inmenso territorio de América, los navegantes portugueses llegan a Asia, Hernando de Magallanes pasa del Atlántico al Pacífico, comienza el comercio de negros africanos hacia América, se fortalece el imperio árabe de Suleiman en el Mediterráneo, España y Francia se reparten Italia, Miguel Angel Buonarotti pinta el techo de la Capilla Sixtina del Vaticano, Francisco Pizarro invade y destruye el imperio inka, Hernán Cortés ocupa y destruye el imperio azteca y Lutero y Calvino inician la Reforma protestante.

Maquiavelo en pleno siglo XVI, recoge el sentimiento nacional que surge en los pueblos italianos y reclama contra las divisiones de las regiones y comarcas y asume y denuncia que una de las causas del quiebre de la unidad italiana es la existencia de los Estados pontificales, Estados políticamente organizados con ejércitos y recaudadores de impuestos para beneficio del Vaticano y su curia enriquecida y corrupta.  Cuando Maquiavelo escribe El Príncipe y éste libro se publica a principios del siglo XVI, ya América ha sido “descubierta” por los europeos, es decir, ha sido invadida y conquistada a fuerza de cañones, de alabardas, de arcabuces, de espadas y de biblias, y en poco tiempo más el oro americano [obtenido con el trabajo esclavizado de los aborígenes] llenará a raudales las tesorerías españolas, inglesas, francesas y vaticanas.

principemaquiavelo

Maquiavelo viene caminando desde hace cinco siglos por los senderos de la Política, de la Filosofía  y de la Moral y puede sentarse cualquier día en nuestra mesa, para hablar de los tiempos pasados y del tiempo futuro.

Si Nicolás Maquiavelo estuviera sentado en mi biblioteca cualquiera de estas tardes, le preguntaría ¿porqué en Política es preferible sujetarse a los hechos, a los fríos y duros hechos, antes que permanecer en la nebulosa de las promesas y en la fragilidad de las palabras y de los anuncios?  Y me contestaría que el fundamento de la práctica política se encuentra en la “veritá effetuale”, es decir que son los hechos la fuente de la verdad, la verdad fáctica de los acontecimientos tal como ocurren y no como quisieramos que ocurran.

Solo cuando dejamos de lado las ilusiones de la propaganda, de la aritmética electoral y de la ingeniería política, cuando miramos más allá de los colores deslumbrantes de la publicidad y el mercadeo comunicacional y de la “política espectáculo”, entendemos con Maquiavelo que los seres humanos puestos  arriba de la escena en el teatro de la política, se comportan movidos por profundos intereses y ambiciones de poder, intereses que se traducen en definitiva en gloria, prestigio o dinero.

La política también es una puesta en escena, y cada uno de los ciudadanos sabe -o debiera saber- si dentro de este teatro de la política, está ubicado en el escenario, en la platea o en las galerías.  En este teatro de la política y como ciudadano, ¿eres espectador o eres protagonista?

Existe en el trasfondo de la obra política de Maquiavelo una cierta mirada pesimista del quehacer humano, un dejo de desesperanza frente al ser humano en el poder.  Para Maquiavelo la política es poder, siempre es poder: poder para conquistar, poder para conservar y poder para prevalecer.

Puesto en la época de cambio de época del siglo XXI, la fuerza racional de las ideas de Maquiavelo viene de su capacidad para entender la política como realmente ocurre, como se ejecuta en la práctica, y de ahí su contenido profundamente humano.  Visto con los ojos de Maquiavelo, nada hay más humano que la política. un despliegue de ambición, de intereses, de astucia y de suerte cuyo resultado es casi siempre imprevisible.

Y uno situado en el tercer milenio, tiene hoy el derecho a pensar que la mirada maquiavélica es cierta, es brutalmente real, pero no es la única manera de ver a los seres humanos y a la política.

Pero entonces, le pregunto: “¿estos intereses de poder, quieren decir que no es posible encontrar en el teatro de la política a ningún actor que se mueva impulsado por el deseo o el sentido del servicio público?”  Y me respondería que “al interior del sentido del servicio público existe siempre alguna forma de moral de la dedicación al público, a los ciudadanos, una vocación más o menos sincera de contribuir al bien público y al interés general, pero que junto a esa vocación subyace también y siempre una legitima ambición de dominio y de poder…”

La política es entonces lo que es, como fuerza y como idea puesta al servicio de la razón, como diálogo siempre posible entre dos razones distintas, como potencia puesta a disposición del poder y como poder puesto al servicio de la razón.

Los hechos son como las piedras: fríos y duros.

Manuel Luis Rodríguez U.

plume

La versión chilena de la acumulación originaria del capital

¿Quién dijo que Carlos Marx estaba “pasado de moda”?

En el capítulo XXIV de El Capital, Carlos Marx describe el proceso histórico de despojo violento y expropiación de las tierras de los campesinos en la Europa feudal y la creación de las condiciones para la instalación del orden capitalista.   Una parte de ese proceso violento y brutal de robo, invasión y violencia contra los campesinos e indígenas, ocurrido en los siglos XV y XVI fue la ocupación, colonización y saqueo de las tierras de los pueblos originarios de Africa y América.

Escribe  Carlos Marx en el capítulo mencionado: “el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, el exterminio, la esclavización y sepultación de la población indígena en el laboreo de las minas, el comienzo de la conquista de las Indias Orientales, la transformación de Africa en coto para la cacería comercial  de negros, caracterizó la rosada aurora de la era de la producción capitalista.”  (Marx, C.: El Capital.  Crítica de la Economía Política, Vol. I, cap. XXIV, p. 638. México, 1999.  Fondo de Cultura Económica).

En Chile este proceso de despojo violento y prolongado de las poblaciones originarias tuvo dos momentos históricos: en la conquista inicial desde el siglo XVI en adelante, cuando los invasores españoles se repartieron las tierras de los aborígenes con sus aborígenes incluidos (dando forma a las encomiendas); y durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando el Estado de Chile promovió sistemáticamente en Europa la llegada de colonos extranjeros a las tierras australes (Araucanía y la Patagonia), expropió, despojó, subdividió y entregó esas tierras a  nuevos propietarios privados, durante el período de los llamados “gobiernos liberales”.

ACUMULACION ORIGINARIA EN LAS TIERRAS AUSTRALES EN NOMBRE DEL PROGRESO: EJERCITO NACIONAL PARA ELIMINAR, COLONOS EXTRANJEROS PARA POBLAR

El proceso de acumulación originaria del capital en Chile en el siglo XIX, tuvo las características asociadas a  una economía capitalista incipiente, monoproductora y de subsistencia, dependiente del capital inglés, y a la presencia en el territorio austral de importantes poblaciones originarias que se negaron a adaptarse a las nuevas formas de explotación resistiendo la presencia chilena de distintos modos.  En la Araucanía fueron enfrentamientos abiertos y en la Patagonia fueguina los selknam cazaban las ovejas para alimentarse, puesto que había sido desarraigado el guanaco que les servía de subsistencia. 

La mentalidad positivista y darwinista del siglo xix justificaba una mirada peyorativa del indio como un salvaje inculto que desconocía el trabajo, como un ser que necesitaba ser civilizado y forzado a recibir la cultura chilena para que se convierta en “un ser util a la sociedad”.  Una buena parte de la elite gobernante e intelectual chilena entre la primnera y la segunda mitad del siglo XIX, desde Camilo Henriquez hasta José Victorino Lastarria, pasando por el historiador Francisco Encina, comulgaban con esta doctrina del buen hombre chileno que tenía el deber de civilizar a esos incultos y brutales salvajes aborígenes.  Un trasfondo ideológico y religioso católico también sirvió para justificar y alimentar esta visión clasista y hasta racista de los chilenos acerca de los pueblos originarios durante el siglo XIX.

¿CUANTO CUESTA UN INDIO?

Desde 1860 y 1870 en adelante y hasta principios del siglo XX, el proceso de arrasamiento de las comunidades aborígenes fue sistemático y tuvo el aspecto de una guerra de exterminio.  Mientras el militar Cornelio Saavedra y las tropas del Ejército chileno entraba a las tierras mapuche del sur para “pacificar”, ocupar y proceder al despojo territorial, en la Patagonia chilena y en la Tierra del Fuego en especial, desde 1880 y 1890 los nuevos terratenientes instalados por el Estado de Chile y financiados por el capital inglés, pagaron a mercenarios para que cazaran a los selknam que poblaban las pampas fueguinas desde hace 4.000 años: se pagaba una libra esterlina por oreja, por nariz o por el cuerpo del infortunado baleado.

Lo que hicieron los militares chilenos en la Araucanía, lo hicieron a su modo los mercenarios de los ganaderos y buscadores de oro de la Tierra del Fuego en la Patagonia.  La invasión nacional-estatal chilena sobre los territorios aborígenes fue parte de un dispositivo político, económico y militar de intervención y de expropiación de las tierras para convertirlas en territorios aptos para la explotación capitalista.

Coincidentemente con la entrada de las tropas chilenas en las tierras mapuche en la década de 1870, en Argentina el gobierno de Nicolás Avellaneda pone en marcha el “plan Roca”, una campaña de exterminio de los indios hacia el Rio Negro en la frontera patagónica austral, desplegando unidades de caballería e infantería (5.000 efectivos) dotadas de fusiles Remington. ¿El premio para los soldados argentinos? Una porción de tierra a todo soldado que hubiese participado en la matanza generalizada.  Solo que esos soldados terminaron vendiendo a vil precio su lote de tierra mapuche a los grandes estancieros que ya se estaban instalando. (Bustinza, Greco: Historia de Argentina. Los tiempos contemporáneos. Argentina y el mundo. B. Aires, 1997. AZ Editores, p. 115).

Argentina exterminó miles de indios en las últimas décadas del siglo XIX y resolvió el “problema del indio”.   Pero llegaron los colonos extranjeros y pudieron instalar sus estancias ganaderas y cobrar su lana en libras esterlinas en el mercado inglés.

En la Araucanía y en la Patagonia austral el modo de actuar del Estado chileno fue el mismo: se destinaron recursos para la cacería y el desarraigo de los aborígenes, se incentivó la inmigración de colonos europeos (el consulado de Chile en Burdeos, Francia, les ofrecía tierras, maderas y herramientas para que vengan a Magallanes) y se procedió a entregar en concesión las tierras recien despejadas de indios a los nuevos colonos. Así se constituyó en Magallanes el latifundio ganadero más extenso del mundo: la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego llegó a tener 1 millon de hectáreas de tierras para criar ovejas y vender la lana en el mercado inglés.

Y así como en las tierras y bosques del sur se les destinaba a los mapuche a vivir en reducciones, en la Patagonia, los gobiernos “liberales” y los terratenientes ganaderos le entregaron a los curas salesianos varios miles de indios fueguinos sobrantes (niños, mujeres, ancianos y otros sobrevivientes de la cacería), para que los “civilizaran” y evangelizaran en colonias salesianas situadas en la Isla Dawson (premonitorio lugar…) y en Rio Grande (Argentina). 

Allí fueron a morir de desarraigo, de melancolía y de contagio con las enfermedades de los blancos, los últimos tristes restos de los selknam fueguinos de la Patagonia…aunque naturalmente,  los niños selknam en esas colonias aprendieron a rezar y a cantar en latin…pero la lengua selknam la hemos perdido definitivamente…

Un siglo después, los mapuche siguen resistiendo, pero no queda ni un solo aborígen selknam en la Patagonia chilena o argentina, gracias a los métodos de exterminio que hicieron posible la acumulación originaria y la explotación capitalista en esta parte del mundo.

Manuel Luis Rodríguez U.

Lea y descargue aquí el ensayo completo:

LA VERSION CHILENA DE LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITAL

editor15

Ideas que ponen en movimiento y movimientos que mueven ideas

Este ensayo se refiere a lo que llamamos la originalidad latinoamericana y tiene por objeto presentar y poner en discusión un panorama crítico del desarrollo del pensamiento social y político de izquierda y del cambio social en América Latina, tomando como rango cronológico principal el siglo XX.

 El pensamiento social y político no surge por generación espontánea, sino que es el resultado de profundos y lentos procesos históricos de experienciación, es decir, de síntesis teórica de los hechos políticos y sociales, de maduración lenta de las prácticas sociales y colectivas antes de llegar (y volver) a la idea. 

 La hipótesis desde la cual hemos construido este ensayo, sustenta la idea que en el ciclo dialéctico que se produce entre la práctica social y política y la elaboración teórica e intelectual al interior de la experiencia latinoamericana han surgido conceptos y reinterpretaciones enriquecedoras que han dado forma una originalidad política e ideológica característica de los pueblos y movimientos sociales y políticos contestatarios, liberadores y revolucionarios.

 Existe entonces una construcción social del cambio que se inicia tanto desde las experiencias sociales y colectivas de transformación como desde ciertas ideas y proyectos  ideológicos que expresan y reflejan una realidad actual y futura posible con la intención de cambiarla.   En el mundo de las ideas toda construcción teórica o ideológica y política contiene en sí una idea de futuro, una prefiguración utópica de un porvenir que todavía no existe pero que puede ser construido.

 Todo este proceso histórico e intelectual bien podría asemejarse a un ciclo constante, dialéctico y elíptico, que va desde la práctica social, política, contestataria y revolucionaria al plano de las ideas, y desde las ideas –en forma de construcciones ideológicas, políticas y programáticas- vuelven, regresan y se reencuentran con la realidad, influenciando las prácticas, poniendo en movimiento a multitudes, clases, partidos, colectivos, organizaciones y pueblos.

 Las ideas movilizan movimientos y los movimientos mueven las ideas.

 Existe en América Latina una tradición intelectual basada en el anticapitalismo y el antiimperialismo, es decir en una crítica radical al sistema capitalista y el imperialismo que dominan estos territorios.

 En el decurso de este ensayo, el centro de la escena la ocupan las ideas, las construcciones ideológicas y el trasfondo y contexto los movimientos y procesos sociales y políticos.

 Desde la perspectiva que hemos adoptado, la originalidad intelectual y política latinoamericana consiste precisamente en que a lo largo de casi dos siglos desde mediados del siglo XIX, pensadores, líderes, políticos, maestros, profesores, obreros, filósofos, historiadores, ideólogos y cientistas sociales, han ido construyendo y desarrollando ideas y proyectos que han servido de aliciente, de inspiración y de chispa motivadora para los movimientos sociales y políticos del cambio, para revoluciones y revueltas, para una sucesión ininterrumpida de proyectos y tentativas de liberación.

 Desde una cierta perspectiva, este ensayo intenta una interpretación crítica de la historia de las ideas políticas, reconociendo que con frecuencia las ideas de pensadores latinoamericanos han sido el fruto de la influencia de otros universos conceptuales provenientes de América del Norte o de Europa o de Asia, pero poniendo de relieve también que, con mucha mayor frecuencia, han surgido discursos, universos ideológicos y visiones de mundo de la más sorprendente originalidad, que dan cuenta de procesos específicos y únicos de elaboración, de reflexión, de maduración y de solvencia teórica para dar cuenta de la realidad específica de esta parte del mundo.

 Las ideas de avanzada y de izquierda en América Latina no son ni han sido exclusivamente tributarias de Europa, ni el marxismo es la única escuela que ha formado sus conceptos en esta región del mundo, pero sí ha sido el pensamiento más consecuentemente crítico del capitalismo vigente y dominante.

 No puede negarse además, que con mucha frecuencia, los ejemplos y experiencias políticas ocurridas en el espacio latinoamericano marcaron la reflexión política de otras latitudes.  Casos históricos como el triunfo del socialismo en Cuba, la experiencia de la Unidad Popular en Chile, de la revolución salvadoreña o la revolución sandinista en Nicaragua se inscribieron en el imaginario colectivo y en el debate ideológico y político en todo el mundo.

 Pero tenemos derecho a poner en tensión y en crisis esas visiones del marxismo y del pensamiento de izquierda sobre y a propósito de América Latina, pero desde una perspectiva eurocentrica, acaso otro resabio colonialista desde el viejo continente.   Aquí pretendemos entender y contextualizar las ideas de izquierda sobre América Latina con y desde la propia realidad de América latina.

 La historia –como el tiempo- no es lineal, sino que cíclica y elíptica.

 Las ideas anticapitalistas y propulsoras del cambio social en América Latina pueden situarse en el espectro global dentro de cuatro grandes corrientes o escuelas de pensamiento: las corrientes de izquierda, es decir, el socialismo, el marxismo, el trotskismo y el anarquismo; la corriente social-demócrata y progresista; el nacionalismo de izquierda y, en cuarto lugar, el cristianismo de izquierda y la teología de la liberación.

 Es probable además que muchas de las ideas que este ensayo examina, tengan esa capacidad de regeneración como para reaparecer interpretada y puesta en práctica por otros movimientos sociales y políticos del futuro, porque en definitiva, cuando hablamos de las ideas políticas y las ideas revolucionarias, siempre hablamos del futuro.

 Manuel Luis Rodríguez U.

 Punta Arenas – Magallanes (Patagonia sin represas), verano de 2012-2013.

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IDEAS QUE PONEN EN MOVIMIENTO

Cuando el Estado de Chile reconoció la independencia de la nación mapuche

Se dice que el Estado chileno cumplió 200 años de existencia el 2010, sin embargo, del río Bio Bio al sur su presencia es de tan solo 129 años, luego que invadiera bélicamente los territorios libres y autónomos del Wallmapu, hecho que comenzó a materializarse a partir de 1881, a través de la sangrienta usurpación y despojo de tierras, el genocidio, el desplazamiento de la población, el colonialismo, el empobrecimiento.

EL ESTADO DE CHILE Y EL DESPOJO DE LOS MAPUCHE

Sin embargo, esa masacre estatal cometida, transgredió las propias normas del Estado chileno. Más allá que a la palestra haya salido una carta de Bernardo O”Higgins Riquelme quien fuera director Supremo de la República de Chile y considerado por algunos como el “padre de la patria”, donde reconocía la independencia y soberanía Mapuche y su frontera, es el propio naciente Estado chileno en 1825 que establece un parlamento con la Nación Mapuche, en un acuerdo pacífico, de interlocución, donde se reconocen los límites jurisdiccionales y los límites de la competencia de las respectivas autoridades.

La empresa de conquista iniciada el año 1541, terminó por aniquilar (vía la opresión y el mestizaje) todo vestigio social de las poblaciones ubicadas al norte del río Bio Bio.   Los Mapuche, lograron expulsar a los hispano-criollos de la zona de la Araucanía, entre los ríos Bío Bío y Toltén.

La rebelión Mapuche iniciada en Curalaba el año 1598 permitió desarticular definitivamente este aparato de invasión y conquista en la región. Así, la Corona española se vio obligada a establecer una política de Parlamentos y tratados con los Mapuche.
En efecto, con la política de los Parlamentos nace la frontera entre “entre una Nación y un Reino Imperialista dentro de los cuales destacan el de Quilin de 1641 y 1647 y más tarde el de Negrete – 1726- , los que significan un reconocimiento del estatus independiente del Pueblo – Nación Mapuche y de su territorio.

Los parlamentos coincidieron en reconocer la frontera en el Bío- Bío, la que ninguno podía cruzar sin el permiso del otro, diferenciando así los territorios y jurisdicciones de ambos pueblos. Se trataría entonces, de un tratado internacional entre naciones soberanas. En los últimos años ha sido apoyado por distintas instancias nacionales como internacionales.

Incluso, según la propia Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, instancia creada por el represivo Gobierno de Ricardo Lagos, cuyas conclusiones durante el año 2004, no fueron consideradas ni valoradas por el mismo Gobierno en la aplicación de sus políticas públicas, señala que los Parlamentos deben ser analizados como evidencia jurídica, que se trata de una relación reconocida y respetada y aunque aún no tengan valor “probatorio” en los tribunales debieran ser tomados en cuenta como un antecedente de la mayor importancia frente a situaciones de controversia contemporánea.

LOS PARLAMENTOS EN TIEMPOS DE LA COLONIA Y SU VALOR JURÍDICO Y POLÍTICO

Los parlamentos fueron sistemas de negociación de la paz entre las autoridades del Reino y las autoridades mapuche, estas últimas lo hacían en representación de los Meli Butalmapu (cuatro regiones/cantones/principados) que componen la nación Mapuche.

Para varios referentes organizacionales e intelectuales Mapuche, entre ellos, el abogado José Lincoqueo, argumenta que las leyes de la propiedad austral y las leyes de indios, carecen de fundamento legal y constitucional desde el rio Bío-Bío al sur, porque están superpuesto sobre los 28 tratados y/o parlamentos internacionales celebrado entre la Corona Española y la Nación Mapuche.

Sostiene él mismo, que el “Parlamento Jeneral de Negrete”, es el último de 28 documentos del mismo valor y categoría celebrado entre España y Ragko Mapu y reúne todos y cada uno de los requisitos de los más modernos tratados internacionales en efecto, también reúne los requisitos de una Corte Internacional, además de contener una brevísima historia y recopilación de los 27 Tratados o Parlamentos Jenerales que le precedieron, incluyendo algunos aspectos trascendentales del modo de vida de los mapuche antes de la ocupación militar de este territorio por el Estado chileno a fines del siglo pasado.

Agrega, “Los Parlamentos Generales son un verdadero Tratado Internacional, ya que en esos parlamentos iban los lonkos de todo el territorio de Arauco del sur del Bio-Bio y del sur del río Colorado. Dichos parlamentos permitían defender la frontera, además permitían desarrollar el comercio internacional”.

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El primer 1° de Mayo en la Patagonia

Aquel 1° de mayo de 1897, en la ciudad de Punta Arenas había un ambiente de sorda inquietud  a la vez que de calma.  Los cada vez más numerosos obreros y artesanos de la colonia, se había reunido pocos meses antes y constituido la Unión Obrera de Punta Arenas, una sociedad obrera de resistencia que sería pionera en las luchas sociales de la Patagonia.

Este ensayo relata el contexto y datos históricos disponibles sobre tal acontecimiento.

LA UNION OBRERA DE MAGALLANES Y EL PRIMER 1° DE MAYO EN LA PATAGONIA