Lenin, un ejemplo de revolucionario – Ivan Ljubetic

Hace 95 años, el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas, en el pueblo de Gorki, a10 kilómetros al sur de Moscú, dejó de latir el corazón de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. La causa de su fallecimiento fue un infarto cerebral.

SUS COMIENZOS

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, nació en la ciudad de Simbirk el 22 de abril de 1870. Su padre, Ilya, era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos,  Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año.  Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un  duro golpe para él.  Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.

Y así fue. El 4 de  diciembre de 1887, Lenin encabezó, una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

SE INICIA EN  LA LUCHA REVOLUCIONARIA

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista.  Lo detuvieron enviaron a la cárcel y luego fue  desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería  su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero  trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la  fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste,  con nombre  Iskra  (La Chispa),  apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba  el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania).

“¿QUÉ HACER?”

A fines de 1901 y comienzos de 1902  Lenin escribió  “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. Apareció en Stuttgart, a comienzos de marzo de 1902.

Tiene el siguiente  epígrafe: “… La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad: la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfía y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose…” (De una carta de Lasalle  a Marx, 24 de junio de 1852)

Este  libro desempeñó un papel relevante en la creación de un partido marxista revolucionario de la clase obrera de Rusia.

En 1902 – 1903 fue difundido ampliamente en las organizaciones socialdemócratas En Kiev, Moscú, Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Kazán, Odesa y otras ciudades.

 

 “UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS”

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó entre el 17  julio al  10 de agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y  luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es  la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En febrero-mayo de 1904, escribió Lenin su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás (una crisis en nuestro Partido)” Este libro es uno de los tesoros del marxismo-leninismo. En él  se refiere Lenin en detalle  a los hechos ocurridos en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).

 

SOBRE EL ARTÍCULO 1º DE LOS ESTATUTOS

Este Congreso aprobó un Programa revolucionario y los Estatutos elaborados por Lenin, con la sola excepción del   punto o artículo  primero, en que los oportunistas en cuestiones de organización lograron que se aprobara el proyecto formulado por Martov.

El punto uno de Martov señalaba: “Se considerará perteneciente al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que, aceptando su Programa, trabaje activamente para llevar a la práctica sus tareas bajo el control y dirección de los órganos del partido”.

Comenta Lenin: “La idea del artículo primero de Martov sólo aparece al plantearse la cuestión de si pueden los órganos del partido llevar a la práctica su dirección respecto a aquellos miembros del mismo que no forman parte de ninguna de las organizaciones del partido”.

La proposición del artículo primero de Lenin (que fue aprobado después en el III Congreso del POSDR realizado en 1905) señala: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su Programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo”

Refiriéndose siempre al artículo primero de los Estatutos, Lenin escribió en la obra ya citada: “Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones del Partido, integradas por socialdemócratas efectivos, cuanto menos vacilación  e inconstancia haya dentro del Partido, tanto más amplia y polifacética, tanto más rica y fructuosa será influencia del Partido en los elementos de las masas obreras que lo rodean y que él dirige. Porque, en verdad, no se puede confundir al Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera con toda la clase” (Los subrayados son de Lenin).

LAS TESIS DE ABRIL

Entre  noviembre de 1905 y enero de 1908  permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.

El 15 de marzo de 1917 conoció  la noticia de la Revolución  Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron  desde Suiza hacia la patria. Llegaron  a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de Revolución Democrático-burguesa en Socialista, a través de la conquista de los soviets. O sea, por una vía pacífica.

Pero en junio, el Gobierno Provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

 

 

DESDE FINLANDIA

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban  contra esa línea.

En agosto de 1917, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad” debiera permanecer en Finlandia

Lenin seguía desde lejos los acontecimientos en un estado febril. El Comité Central no lo autorizaba retornar a Rusia por razones de seguridad.

Escribía cartas y documentos que enviaba al Comité Central, que ni siquiera eran discutidos. Cuando eran conocidos en las reuniones, no había pronunciamiento alguno.

Lenin insistía: “Los bolcheviques deben tomarse el poder”. “La demora se convierte absolutamente en un crimen”… “Hay que ir a la insurrección inmediatamente”.

No tenía respuesta alguna. También planteó la necesidad de retornar a  San Petersburgo. El Comité Central se lo prohibió.

 

RETORNA A RUSIA

Lenin desobedeció la arbitraria orden del Comité Central. Arriesgando ser detenido por la policía de Kerenski, ayudado por Rahia, un fiel amigo, y otro bolchevique, cruzó clandestinamente la frontera, ingresando a Rusia el 2 de octubre.

Nadezda Krupskaia, su compañera, le buscó un  refugio seguro, desde donde escribió varios documentos. En uno de ellos planteó: “La revolución está perdida si el gobierno de Kerensky no es derribado en el futuro próximo”.

Por fin se reunió con el Comité Central el 10 de octubre. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles.

Comprendió que debía  recurrir a las bases del Partido.

Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones  bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones.

 

El 21 de octubre se reunió con los dirigentes de  San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

LA GENIALIDAD DE UN LÍDER

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente.  Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre,

Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección, cumpliendo la resolución del  Sexto Congreso  del Partido.

Disfrazado y acompañado del camarada  Rahia, luego de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde sesionaba el Comité Central. Envió a Rahia a buscar a Stalin

Ambos se reunieron en una sala vacía y pusieron en marcha a las fuerzas insurreccionales que tenía listas el Comité Militar Revolucionario, pero que  no se atrevía a lanzar todavía a la toma del poder.

Lenin convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios…

A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias, los edificios públicos…

“LA REVOLUCIÓN SE HA REALIZADO…”

Eran las 14 y 35 minutos del 25 de octubre de 1917. Se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo:  “Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolcheviques, se ha realizado.

A las 22,45 de ese mismo día 25 de octubre, se inició el Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia. Hubo acaloradas discusiones. Se eligió un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al elegido en el  Primer Congreso, efectuado en junio, en que tenían mayoría los eseristas (social-revolucionarios) y los mencheviques. Ahora ganaron los bolcheviques. Obtuvieron 14 miembros del consejo contra 11.

Eran las 3 y 10 minutos de la madrugada del 26 de octubre, cuando el presidente del Congreso anunció que el Palacio de Invierno acababa de ser tomado por los revolucionarios.

Había triunfado la revolución socialista en Rusia.  Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

 

A LA CABEZA DEL PRIMER ESTADO SOCIALISTA

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El  Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la  reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer -miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal.

Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero su salud comenzó a empeorar.

Desde 1922  la salud de Lenin era muy precaria. El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra civil y la construcción de una nueva sociedad, le afectó seriamente. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918,  pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca del espina dorsal.

GRAVEMENTE ENFERMO

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir  su papel en el Gobierno.

En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923.

Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se  conocen como su “testamento político”. En estos trató  diferentes temas como el de la  dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del Partido  y del gobierno soviético a Stalin o Trotski.

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar.

 

 

LA HERENCIA TEÓRICA  LENINISTA

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: “Sobre la cuestión de los mercados” (1893),  “El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901), “¿Qué hacer?” (1902),  “Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903),  “Un paso adelante, dos atrás” (1904), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905),  “Materialismo y empiriocriticismo” (1908),  “Carlos Marx” (1914),   “La quiebra de la Segunda Internacional” (1915),  “El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915),  “El programa militar de la revolución proletaria” (1916),  “El Estado y la Revolución” (1917),  “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918),  “La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919),  “El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920),  “La crisis del Partido” (1921),  “Carta al Congreso” (1922), “Sobre las Cooperativas” (1923),  “Nuestra Revolución” (1923),  “Más vale poco y bueno” (1923).

 

LENIN EL DIRIGENTE

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia.  Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero  no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme  trascendencia  la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin ha dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

 

LENIN, EL SER HUMANO

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona.  Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás… Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

 

 

EL HEROÍSMO DE LENIN

Máximo Gorki, el  gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella  escribió:

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres… Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”

Diccionario de Economía Política – Borísov, Zhamin y Makárova – Biblioteca Digital EUMED

El Diccionario de Economía Política editado por Borísov, Zhamin y Makárova fue publicado en la Unión Soviética y traducido al español en 1965 por Augusto Vidal Roget. Su fuente es la Biblioteca Digital EUMED.

http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/index.htm

Su dedicatoria dice:

El presente Diccionario de economía política va destinado a quienes estudian esta disciplina en los cursos de educación política. También será de utilidad para los alumnos de economía política en los centros de enseñanza superior y en las escuelas técnicas.

El Diccionario no incluye toda la terminología de la economía política sin excepción. Se explican en él de manera concisa, lacónica, los conceptos, términos, leyes y categorías económicas fundamentales con que el lector se encuentra frecuentemente al estudiar la teoría marxista-leninista. Asimismo figuran en el Diccionario varios artículos críticos acerca de algunos economistas burgueses y pequeño-burgueses y sus teorías.

 Hemos añadido también algunos enlaces complementarios a otras partes de la Enciclopedia EMVI.


A Acción, Acumulación del capital, Acumulación originaria del capital, Acumulación socialista, Amortización, Anarquía de la producción, Aristocracia obrera, Autarquía.

B Balance de ingresos y gastos monetarios de la población; Balance de la economía nacional; Balance de mano de obra; Balance (por ramas) de la producción y de la distribución del producto; Base material y técnica del comunismo; Base material y técnica del socialismo; Bernstein Eduard (1850-1932); Bervi Vasili Vasílievich (seudónimo: N. Flerovski) (1829-1918); Böhm – Bawerk Eugen (1851-1914); Bolsa; Burguesía.

C Cálculo económico; Cambio; Capital; Capital circulante; Capital comercial; Capital constante; Capital de préstamo; Capital ficticio: Capital fijo; Capital financiero; Capital industrial; Capitalismo de estado; Capitalismo monopolista de estado; Capital mercantil; Capital monetario; Capital productivo; Capital usurario; Capital variable; Carácter social del trabajo; Carey, Henry Charles (1793-1879); Categorías económicas; Centralismo democrático en la dirección de la economía; Centralización del capital; Chernishevski, Nikolái Gavrílovich (1828-1889); Ciclo capitalista; Ciclo del capital; Circulación; Circulación del capital; Clark, John Bates (1847-1938); Clases (sociales); Coexistencia pacífica; Colonialismo; Comercio; Comercio cooperativo en la URSS; Comercio estatal en la URSS; Comercio exterior; Comercio koljosiano; Competencia; Competencia dentro de cada rama de producción; Competencia entre ramas de la producción; Composición orgánica del capital; Composición técnica del capital; Comunidad; Comunismo;Concentración de la producción; Concentración del capital; Consorcio; Consumo;Contradicción fundamental del capitalismo; Cooperación capitalista simple; Cooperación de las empresas bajo el socialismo; Cooperación del trabajo; Cooperación socialista del trabajo; Cooperación socialista mundial del trabajo; Coordinación de los planes económicos de los países socialistas; Corporación; Costo de producción; Crédito de consumo; Crédito, en el capitalismo; Crédito, en el socialismo; Crédito socialista internacional; Crisis agraria; Crisis económica de superproducción; Crisis general del capitalismo; Cuota de ganancia; Cuota de plusvalía; Cuota media (general) de ganancia;Curso de la moneda.

D Danielsón, Nikolái Frántsevich (seudónimo: Nikolái-on, 1844-1918); “Democratización del capital”; Depauperación absoluta del proletariado; Depauperación relativa del proletariado; Depresión; Desarrollo proporcional de la economía socialista; Desgaste físico; Desgaste moral; Desintegración del sistema colonial del imperialismo; Deuda hipotecaria; Devaluación; Diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y el trabajo físico; Diferencias esenciales entre la ciudad y el campo en el socialismo; Dinero; Distribución; Dividendo; Divisa; División capitalista internacional del trabajo; División natural del trabajo; División social del trabajo; División socialista internacional del trabajo;Doble carácter del trabajo; Dumping.

E Economía nacional; Economía natural; Economía política; Ejército industrial de reserva; Elevada ganancia monopolista; Emplazamiento de la producción socialista; Empréstitos; Empréstitos del Estado; Empréstitos exteriores (internacionales); Emulación económica entre el socialismo y el capitalismo; Emulación socialista; Engels, Federico (1820-1895); Equivalente general; Esfera no productiva; Esfera productiva;Especialización de la producción; Estado de democracia nacional; Estados rentistas; Estímulos materiales y morales del trabajo en el socialismo; Experimento económico; Explotación del hombre por el hombre; Explotación capitalista; Explotación colonial;Exportación; Exportación de capitales; Exportación de mercancías bajo el capitalismo; Expropiación.

F Fetichismo de la mercancía, Finanzas, en el socialismo; Fisiócratas; Fondo de acumulación; Fondo de consumo; Fondos; básicos; Fondos de circulación; Fondos de producción; Fondos de rotación; Fondos sociales de consumo; Formación económico-social; Formas del valor; Fourier, François-Marie Charles (1772-1837); Fuerza de trabajo;Fuerzas productivas; Función económica del estado socialista; Funciones del dinero.

G Ganancia; Ganancia comercial; Ganancia de fundador; Ganancia del empresario;Gastos de circulación; Gastos de producción; Gastos netos de circulación.

H Hansen, Alvin (n. en 1887); Herzen, Alexandr Ivánovich (1812-1870); Hilferding, Rudolf (1877-1941); Hobson, John Atkinson (1858-1940).

I Imperialismo; Importación; Industrialización; Industrialización capitalista; Industrialización socialista; Inflación; Ingreso neto centralizado del estado; Ingreso neto de la empresa estatal; Ingreso neto de la sociedad socialista; Ingresos reales de la población bajo el socialismo; Instrumentos de producción; “Integración” monopolista; Intensidad del trabajo; Intensificación de la producción agrícola; Interés, bajo el capitalismo; Inversión de capitales.

J-K Jornada de trabajo; Kautsky, Karl; Keynes, John Maynard (1883-1946).

L Lassalle, Ferdinand (1825-1864); Lenin, Vladimir Ilich (1870-1924); Letra de cambio; Ley capitalista de la población; Ley de la acumulación socialista; Ley de la circulación del dinero; Ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas; Ley de la desigualdad del desarrollo económico y político de los países capitalistas en el período del imperialismo; Ley de la distribución con arreglo al trabajo; Ley de la elevación incesante de la productividad del trabajo; “Ley de la fertilidad decreciente del suelo”; Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia; Ley del desarrollo planificado de la economía nacional; Ley del desarrollo preferente de la producción de medios de producción; Ley del valor; Ley económica fundamental del capitalismo; Ley económica fundamental del socialismo; Leyes económicas; Ley general de la acumulación capitalista; Ley socialista de la población; Luxemburgo, Rosa (1871-1919).

M Malthus, Thomas Robert (1766-1834); Manufactura; Marx, Carlos (1818-1883); Medios de producción; Medios de rotación; Medios de trabajo; Mercado; Mercado capitalista mundial; Mercado interior; Mercado socialista mundial; Mercancía; Mercantilismo; Método de balances en la planificación; Método de la economía política; Métodos matemáticos en la economía; Militarización de la economía bajo el imperialismo; Mill, John Stuart (1806-1873); Modo capitalista de producción; Modo comunista de producción; Modo de producción; Modo de producción de la comunidad primitiva; Modo esclavista de producción; Modo feudal de producción; Monopolio capitalista; Monopolio de la propiedad privada sobre la tierra; Monopolio de la tierra como objeto de explotación; Moro, Tomás (1478-1535).

N Nacionalización; Nacionalización capitalista; Nacionalización de la tierra; Nacionalización socialista; Neocolonialismo; Neomalthusianismo; Nivelación del desarrollo económico de los países socialistas.

O  Objeto de trabajo; Oligarquía financiera; Oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo físico; Oposición entre la ciudad y el campo; “Outsiders”; Owen, Robert (1771-1858).

P Paquete de control de las acciones; Paro forzoso; Paro forzoso crónico; Patrón de precios; Período de trabajo; Período de transición del capitalismo al socialismo; Petty, William (1623-1687); Plan cooperativo de Lenin; Planificación corriente; Planificación de la economía nacional; Planificación de perspectiva; Plejánov, Gueorgui Valentínovich (1856-1918); Plusproducto; Plusvalía; Plusvalía absoluta; Plusvalía extraordinaria; Plusvalía relativa; Política económica; Precio; Precio de la tierra; Precio de monopolio;Precio de producción; Prestación personal; Presupuesto; Presupuesto estatal de la U.R.S.S.; Producción; Producción capitalista maquinizada; Producción global; Producción industrial combinada; Producción mercantil; Producción mercantil simple; Productividad del trabajo; Producto necesario; Producto social global; Progreso técnico; Proletariado; Propiedad; Propiedad capitalista de estado; Propiedad cooperativa; Propiedad personal; Propiedad socialista; Propiedad socialista estatal; Proudhon, Pierre-Joseph (1809-1865).

Q Quesnay, François (1696-1774).

R Radíschev, Alexandr Nikoláievich (1749-1802); Reformas agrarias; Régimen capitalista en la agricultura; Relaciones de producción; Renta; Renta absoluta; Rentabilidad; Renta del suelo, en el capitalismo; Renta de monopolio; Renta diferencial I; Renta diferencial II; Renta diferencial, en el capitalismo; Renta diferencial, en el socialismo; Renta feudal del suelo; Renta nacional; Reproducción; Reproducción capitalista ampliada; Reproducción capitalista simple; Reproducción socialista ampliada; Reservas estatales de mano de obra; Ricardo, David (1772-1823); Riqueza nacional; Rotación del capital.

S Saint-Simon de Rouvroy, Claude-Henri (1760-1825); Salario, en el capitalismo; Salario, en el socialismo; Salario nominal; Salario real; Say, Jean Baptiste (1767-1832); Sindicato; Sismondi, Leónard Simonde de (1773-1842); Sistema automático de maquinaria; Sistema capitalista de economía mundial; Sistema colonial del imperialismo; Sistema monetario; Sistema socialista de economía nacional; Sistema socialista mundial de economía; Smith, Adam (1723-1790); Socialismo; “Socialismo cooperativo”; Socialización de la producción; Sociedad anónima; Struve, Piotr Berngardovich (1870-1944); Sub-utilización crónica de las empresas; Superpoblación agraria; Superpoblación estancada; Superpoblación flotante; Superpoblación relativa.

T  Tarea económica fundamental de la U.R.S.S.; Tendencia histórica de la acumulación capitalista; Teoría de la “Dispersión de la propiedad”; Teoría de la “Revolución de los gerentes”; Teoría de la “Revolución en los ingresos”; Teoría del “Capitalismo popular”;Teoría del “Estado del bienestar general”; Teoría del “Pleno empleo”; Tiempo de circulación del capital; Tiempo de producción bajo el capitalismo; Tiempo de rotación del capital; Tiempo de rotación de los fondos de producción; Tiempo de trabajo individual; Tiempo de trabajo necesario bajo el capitalismo; Tiempo de trabajo socialmente necesario; Tiempo libre, en el socialismo; Tipo económico; Títulos de crédito a la orden; Trabajo; Trabajo abstracto; Trabajo complejo; Trabajo comunista; Trabajo concreto; Trabajo directamente social; Trabajo materializado; Trabajo necesario; Trabajo pasado; Trabajo privado; Trabajo productivo y trabajo no productivo, en el socialismo; Trabajo simple; Trabajo socialmente necesario; Trabajo vivo; Transformación socialista de la agricultura; “Trudodién”; Trust; Tugán-Baranovski, Mijaíl Ivánovich (1865-1919).

U-V-Z Uniones monopolistas de estado internacionales; Unión personal; Valor; Valor de uso; Valor social (de mercado); Vía no capitalista de desarrollo; Vorontsov, Vasili Pávlovich (1847-1918); Ziber, Nikolái Lvánovich (1844-1888).

Reflexiones de un joven para la elección de una profesión – Carlos Marx

La naturaleza, en sí misma, ha determinado la esfera de la actividad en la que el animal debe moverse, y lo hace pacíficamente dentro de esa esfera, sin intentar ir más allá de ella, sin tener incluso una noción de cualquier otro campo. Al hombre, también, la Deidad dio un objetivo general: el de ennoblecerse así mismo y a la humanidad, pero Él lo dejó buscar la manera de lograr este objetivo; Él lo dejó elegir la posición social que más le satisfizo, de la cual puede fortalecerse así mismo y a la sociedad.

Esta elección es un gran privilegio del hombre sobre el resto de la creación, pero al mismo tiempo es un acto que puede destruir su vida entera, frustra todos sus planes, y lo hace infeliz. Por consiguiente, considerar seriamente esta elección es ciertamente el primer deber de un joven que está empezando su carrera y no quiere dejar sus asuntos más importantes para arriesgarse.

Todos tenemos un objetivo, que nos parece grande; y, realmente, para la convicción más profunda, es así, la más profunda voz del corazón lo declara de esta manera, la Deidad nunca deja al hombre mortal totalmente sin una guía; él habla suavemente pero con certeza.

Pero esta voz puede ahogarse fácilmente, y lo que nosotros tomamos como inspiración puede ser el producto del momento, que quizás también puede destruirse por otro. Nuestra imaginación, quizás, está en el fuego, nuestras emociones agitadas, los fantasmas revolotean ante nuestros ojos, y nos zambullimos precipitadamente en lo que nuestro impetuoso instinto sugiere, qué llegamos a imaginamos que la Deidad nos ha señalado. Pero lo que nosotros abrazamos ardientemente pronto nos rechaza y ahí vemos nuestra existencia entera en las ruinas.

Debemos examinar, por consiguiente, seriamente, si realmente hemos estado inspirados al escoger nuestra profesión, si una voz interna lo aprueba; o, si esta es un engaño, y lo que nosotros tomamos como un llamado de la Deidad fue una autodecepción. ¿Pero, cómo podemos reconocer esto, sino rastreando la fuente de la propia inspiración?

Respecto al ímpetu, este promueve la ambición, y puede fácilmente produce la inspiración, o lo que nosotros tomamos por inspiración; pero la razón no puede refrenar al hombre que es tentado por el demonio de la ambición, y se zambulle precipitadamente zambulle precipitadamente en lo que sus impetuosos instintos le sugieren: él ya no escoge su posición en la vida, ahora esta es tomada por casualidad e ilusión.

No somos llamados para adoptar la posición que nos ofrece las oportunidades más brillantes; quizás no es lo que, en la larga serie de años, podamos sostenerlo, nunca nos cansaremos, ni se diluirá nuestra pasión, nunca permitamos que nuestro entusiasmo crezca impersonalmente, excepto si vemos nuestros deseos incumplidos, nuestras ideas insatisfechas y debamos “descubrirnos” contra la Deidad y la maldición de la humanidad.

Pero no sólo es la ambición la que puede despertar el entusiasmo súbito por una profesión particular; quizás pudimos haberla embellecido en nuestra imaginación, para hacerla parecer lo más alto que la vida puede ofrecer. No hemos analizado, ni considerado la carga entera, la gran responsabilidad que se impone en nosotros; sólo lo hemos visto a distancia, y la distancia es engañosa.

Nuestra propia razón no puede aconsejarnos; para esta, la decisión no se apoya por la experiencia ni por la observación profunda, se engaña por la emoción y se deslumbra por la fantasía. ¿Entonces a quién debemos volver nuestros ojos? ¿Quién debe apoyarnos dónde nuestra razón nos desampara?

Nuestro corazón dice: Nuestros padres, que han recorrido el camino de vida y han experimentado la severidad del destino.

Y si nuestro entusiasmo todavía persiste, si continuamos amando una profesión y creemos su llamado después de haberla examinado a sangre fría, después de percibir sus cargas y dificultades, entonces debemos adoptarla, entonces nadie hará que nuestro entusiasmo nos engañe ni que la impaciencia nos lleve lejos.

Mas no siempre podemos lograr la posición a la cual creemos que somos llamados, nuestras relaciones en la sociedad están relativamente preestablecidas antes de que estemos en una posición de determinarlas.

Nuestra constitución física es a menudo un obstáculo amenazante, y no permite a nadie mofarse de sus derechos. Es verdad que podemos subir sobre esta; pero entonces nuestra caída es la más rápida de todas, de ahí que somos aventurados en construir sobre las ruinas desmenuzadas, entonces nuestra vida entera es un forcejeo infeliz entre los principios mentales y corporales. Pero aquél, que es incapaz de reconciliar sus internos elementos en pugna, ¿cómo puede resistir la tensión tempestuosa de vida, cómo podría actuar serenamente? Y es exclusivamente desde la calma que esos grandes y finos hechos pueden surgir; es el único terreno en el que las frutas maduras se desarrollan con éxito.

Aunque no podamos trabajar de largo, y casi nunca de buena gana con una constitución física que no se satisface a nuestra profesión, el pensamiento, no obstante, surge del sacrificio de nuestro bienestar ante el deber, actúa vigorosamente aunque seamos débiles. Pero si hemos escogido una profesión para la que no poseemos el talento, nunca podremos ejercerla merecidamente, comprenderemos pronto, con vergüenza, nuestra propia incapacidad y decimos que somos seres creados inútiles, los miembros de la sociedad, incapaces de cumplir su vocación. Entonces la consecuencia más natural es el desprecio de sí mismo, y qué es más doloroso, que el sentirse por todos como el menos capaz de lo que el mundo exterior puede ofrecer. El desprecio de sí mismo es una serpiente que en la vida roe el pecho de uno, a la vez que chupa la sangre de la vida del corazón y lo mezcla con el veneno de misantropía y desesperación.

Una ilusión sobre nuestro talento, para una profesión a la cual hemos examinado estrechamente, es una falta que toma su venganza sobre nosotros mismos, y aun si no se encuentra con la censura del mundo externo, que da lugar al dolor más terrible que puede infligir en en nuestros corazones.

Si hemos considerado todo esto, y si las condiciones de nuestra vida nos permiten escoger cualquier profesión que nos guste, podemos adoptar lo que nos asegura el valor más grande: aquel que está basado en las ideas de cuya verdad nos convencen completamente, que nos ofrece el alcance más amplio para trabajar para la humanidad y para nosotrosmismos, para acercarse más al objetivo general para la que cada profesión es un medio: la perfección.

El mayor mérito de un hombre es aquel que da una gran nobleza a sus acciones y a todos sus logros, que lo hacen invulnerable, admirado por la muchedumbre y que lo elevó anteriormente.

Pero el mérito solo puede asegurarse por una profesión en la que no seamos herramientas serviles, en la cual actuemos independientemente en nuestra propia esfera. Sólo puede asegurarse por una profesión que no exija actos reprensibles, ainclusive aquellos reprensibles solo en su apariencia exterior, una profesión que los mejores pueden seguir con noble orgullo. Una profesión que asegure esto en el más gran grado no siempre es la mejor, pero siempre será la preferida.

Pero así como una profesión que no nos da ninguna seguridad de su mérito nos degrada, debemos ciertamente sucumbir bajo las cargas de quien se ha basado en ideas que las reconoceremos posteriormente como falsas.

Casi no tenemos ningún recurso para la autodecepción, ¡y lo que una salvación desesperada es aquella que se obtiene por la traición de sí mismo!

Esas profesiones que no son tan envueltas en la vida misma concernientes con las verdades abstractas son las más peligrosos para el joven cuyos principios no son todavía firmes y cuyas convicciones no son todavía fuertes e inflexibles. Al mismo tiempo estas profesiones pueden parecer ser las más excelsas si han sido tomadas de raíz en nuestros corazones y si somos capaces de sacrificar nuestras vidas y todos los logros por los ideales que aspiramos en ellos.

Ellas pueden dar felicidad al hombre que tiene una vocación para estas, mas destruyen a quién los adopta imprudentemente, sin reflexión, rindiéndose al impulso del momento.

Por otro lado, tenemos más consideración en las ideas que basan nuestra profesión en darnos un alto status en la sociedad, refuerzar nuestro propio mérito, y hace nuestras acciones indiscutibles

Uno que escoja una profesión que valore favorablemente, se estremecerá a la idea de ser indigno de ella; solo actuará noblemente si su posición social es la de un noble.

Mas la guía principal que debe dirigirnos en la elección de una carrera es el bienestar de la humanidad y nuestra propia perfección. No debe pensarse que estos dos intereses pudieran estar en conflicto, que uno tendría que destruir el otro; al contrario, la naturaleza de hombre está constituída de tal modo que solo puede lograr su propia perfección trabajando para la perfección, para el bien de sus semejantes.

Si uno solo trabaja para sí mismo, quizás puede volverse un famoso del aprendizaje, un gran sabio, un poeta excelente, pero nunca puede ser perfecto, verdaderamente grande.

La historia llama a esos hombres los más grandes, los que se han ennoblecido trabajando por el bien común; la experiencia aclama como el más feliz a quien ha hecho el más grande número de la personas felices; la religión misma nos enseña que el ideal de vida por quienes todos se esfuerzan por copiar se sacrificó por causa de la humanidad, ¿y quién se atrevería a poner al nada los tales juicios?

Si en la vida hemos escogido la posición desde la cual podemos trabajar más por la humanidad, ninguna carga nos puede doblegar, porque son sacrificios en beneficio de todos; entonces experimentaremos una no pequeña, limitada, egoísta alegría, pero nuestra felicidad pertenecerá a millones, nuestros hechos se vivirán calladamente, pero por siempre por el trabajo, y sobre nuestras cenizas se verterán las ardientes lágrimas de la gente noble.

Marx

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REFLEXIONES DE UN JOVEN PARA LA ELECCIÓN DE SU PROFESIÓN – es un ensayo escrito por Marx para los exámenes escolares en El Gimnasium Real Frederick William III en Tréveris, en agosto de 1835. Solo siete páginas del examen de Marx se han conservado. El ensayo antedicho, para la elección del escritor, un ensayo en latín sobre el reino de Augusto y un ensayo religioso, un latín inadvertido, una traducción del griego, una traducción en francés, y un folio sobre matemáticas (todos publicados en Marx/Engels, Historisch-Kritische Gesamtausgabe, Erste Abteilung, Atan 1, Zweiter Halbband, Berlín, 1929, S. 164-82).

En el original hay numerosas acotaciones, presumiblemente hechas por el maestro de historia y filosofía, el entonces director de colegio del gimnasio, Johann Hugo Wyttenbach, que no se reproducen en la edición presente. Él también hizo el comentario siguiente: “Bastante bueno. El ensayo es marcado por una riqueza de pensamiento y una narración sistematizada buena. Pero generalmente el autor aquí ha cometido mucho un error ‘peculiarmente busca expresiones pintorescas detalladas para la elaboración. Por consiguiente muchos pasajes subrayan la falta la claridad necesaria y de definición; y, a menudo, la precisión en las expresiones separadas así como en los párrafos enteros”.  En inglés, este ensayo se publicó en 1961 en los Estados Unidos, en el periódico The New Scholasticism, Vol. XXXV, No. 2, Baltimore-Washington, el pp. 197-20 1, y en las Writings of the Young Marx on Philosophy and Society, Garden City, Nueva York, 1967, el pp. 35-39.

plume

21 de febrero de 1848: se publica el Manifiesto Comunista

Probablemente es el texto político más leído en la Historia de la Humanidad.

En 1842, a la edad de 24 años, Marx dirigía un periódico llamado la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung), que se editaba en la ciudad de Colonia. Friedrich Engels, hijo de una acaudalada familia de industriales, tenía entonces 22 años y enviaba colaboraciones desinteresadas a este periódico. Por aquellas fechas, la familia de Engels decidió enviarle a estudiar y a dirigir los negocios familiares a la ciudad inglesa de Mánchester, que era entonces el centro del sistema capitalista mundial. Aprovechando el viaje, Federico Engels pasó por Colonia en septiembre de 1842, pero Marx casi no le atendió, ya que sospechaba que sus desinteresados artículos y su presencia en el diario eran una maniobra de la policía para infiltrar un espía en la redacción. Federico Engels siguió camino de Manchester, desde donde continuó enviando colaboraciones, hasta que el gobierno prohibió la publicación de La Gaceta Renana.

Marx se fue a vivir a Paris, y ambos, uno en Gran Bretaña y el otro en Francia, tomaron contacto con una organización obrera secreta llamada La Liga de los Justos. Engels, a su regreso hacia Alemania, pasó por la capital francesa en 1844 para visitar a Marx, quién ya se había convencido de que Engels no era ningún espía de la policía.

En París comprobaron que habían llegado de forma independiente a las mismas conclusiones teóricas. Deseando difundir sus ideas entre los obreros, decidieron explicar sus puntos de vista a los miembros de la Liga de los Justos. A principios del año 1847, un representante de la Liga  de los Justos les indicó que casi todos los miembros de la organización estaban convencidos de que sus planteamientos teóricos eran correctos, y les pidió que ingresaran en esta para defenderlos ellos mismos en el próximo congreso. La liga aprobó los planteamientos políticos de Marx y de Engels, y pasó a llamarse la Liga de los Comunistas, la primera organización marxista. Asimismo, se encargó a Marx y a Engels que redactaran un manifiesto que contuviera las principales ideas comunistas adoptadas por la liga. Engels empezó el trabajo con una obra en forma de catecismo, titulada Principios del Comunismo pero este trabajo fue abandonado posteriormente. Marx y Engels, ayudados por Jenny Von Westphalen, la esposa de Marx, consiguieron dar a la imprenta El Manifiesto Comunista en febrero de 1848, exponiendo por primera vez al público el pensamiento de Marx y Engels de forma escrita.

Aquí descargue texto:

Marx, Karl – Manifiesto comunista

Lea aquí también mi ensayo: ¨La estatua de Karl Marx¨:

LA ESTATUA DE KARL MARX

Communist-manifesto

Trabajo, consumismo y nuevos pobres – Zygmunt Baumann

El libro TRABAJO, CONSUMISMO Y NUEVOS POBRES del pensador europeo Zygmunt Baumann, publicado en 1999 en Barcelona, por Editorial Gedisa, contiene un análisis crítico de las condiciones en que se ha reformulado el trabajo en la época de la globalización, su relación con el fenómeno del consumismo y su impacto sobre la creación de nuevas categorías de pobres en nuestras sociedades.

Descargue aquí el libro:

Zygmunt Bauman Trabajo, consumismo y nuevos pobres (libro completo)