“Crímenes de odio” contra las mujeres chilenas

Montserrat Rollano. Santiago. 05/016. Gobierno quiere aumentar penas para agresores. Irracionalidad y crueldad con la que son atacadas, es algo cada vez más común. “No podemos continuar tolerando este tipo de hechos” dijo Ministra del Sernam.

“En Chile no hay espacio para los cobardes que atacan a las mujeres” estableció la Presidenta Michelle Bachelet tras visitar a Nabila Rifo, la mujer de 28 años que fue brutalmente agredida en Coyhaique, presumiblemente por su ex pareja, y a quien al cierre de esta edición se le había realizado una cirugía reconstructiva facial y oftalmológica porque su agresor le fracturó la mandíbula y los pómulos y le sacó los globos oculares.

Una noticia que no dejó indiferente a las autoridades y a la opinión pública, debido a la crueldad y el ensañamiento del que fue víctima la mujer. Pero el caso de Rifo no es la primera agresión de éstas características. En septiembre de 2013, la ciudad de Punta Arenas se conmocionó frente al ataque a Carola Barría, una mujer a quien su ex pareja, luego de atacarla numerosas veces con un arma blanca, le arrancó los ojos.

En lo que va de este año, se han producido 14 femicidios. Casos brutales como prender fuego a mujeres, descuartizamientos o arrebatarles los ojos aparecen más de una vez en la escena.

Según explicó la presidenta de la Corporación Humanas, Carolina Carrera, desde un tiempo a esta parte hay un aumento del nivel de crueldad y brutalidad de los ataques hacia mujeres. En declaraciones a El Siglo, la sicóloga manifestó que “si vamos mirando desde hace un par de años, lo que vemos en los femicidios y en los femicidios frustrados es más ensañamiento en la manera en que se hace. Tenemos mujeres mutiladas, mujeres violadas, mujeres quemadas. Hemos tenido mujeres que las mutilan y esconden sus cuerpos despedazados. La verdad es que estamos casi en lo que uno conocía como crimen de odio. Y este crimen de odio es producto del género, es producto de ser mujer y eso es lo más tremendo, que nos horroriza” afirmó.

A juicio de Carrera, este tipo de actos se explican en parte debido a que nuestro país “presenta una estructura tremendamente patriarcal, social, política, que discrimina a las mujeres y que lo que nos da cuenta es del lugar simbólico y material de subordinación en que se nos pone. Esto quiere decir en definitiva, que una mujer es un objeto al cual se puede castigar, al cual se puede golpear, al cual se puede matar”.

La directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Lorena Fries, dijo en T13 Radio que este tipo de agresiones “tienen en su base un problema cultural de una sociedad patriarcal, discriminatoria. En esos términos es que la salida judicial no va a dar abasto”.

La directora del INDH aseguró que “tenemos un problema grave de derechos humanos. En materia de violencia en contra de las mujeres los tratados obligan al Estado a ser diligentes para proteger a las mujeres de terceros. Implica tener buena investigación, medidas de protección, sanción y rehabilitar a las personas”.

Una visión compartida por la ex ministra del Sernam, Laura Albornoz , quien requirió medidas concretas en torno a la violencia contra las mujeres, haciendo una comparación con las sanciones para otros delitos que atentan contra la propiedad. “¿Hay un delito de mayor connotación pública que la violencia que están sufriendo las mujeres al interior de los hogares? ¿Tiene más importancia en Chile el robo de un 4×4 o un portonazo que la vida y la integridad física de una mujer madre de cuatro hijos?”, señaló en entrevista con Radio Cooperativa.

Modificaciones a legislación de violencia intrafamiliar

Tanto la Presidenta Michelle Bachelet, como la Ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Claudia Pascual, plantearon que se tomarán medidas y se enviarán al Congreso iniciativas para reforzar la lucha para enfrentar la violencia contra las mujeres, aumentar penas a los agresores y reforzar la legislación en materia de violencia intrafamiliar.

Claudia Pascual, sostuvo que “para enfrentar este flagelo, la Presidenta anunció que se modificará la actual legislación de violencia intrafamiliar, y el Gobierno patrocinará mociones para contribuyan a la agilidad que deben tener las tramitaciones judiciales”.

La titular del Sernam se refirió a los casos de connotación pública ocurridos en los últimos días, particularmente en Tocopilla, Santiago y Molina: “Lamentamos, una vez más, tener que referirnos a actos violencia en contra de mujeres del país”. Y dijo que “en nuestro país no podemos continuar tolerando este tipo de hechos; como Gobierno vamos a trabajar fuertemente por mejorar la coordinación interinstitucional para erradicar de nuestra sociedad este tipo de situaciones”.

El viernes, en la Comuna de Molina, Karina Vargas Cisternas, fue atacada por su pololo. A su vez, en la ciudad de Tocopilla, Sofía Cortés, también fue fuertemente agredida. En tanto en Santiago, la joven transexual, Litzi Odalis Parrales, fue asesinada.

En el marco de los recientes anuncios presidenciales, Claudia Pascual aseveró que “condenamos todos los casos de violencia contra las mujeres y de género, es por eso que se ha comprometido la modificación de la Ley Violencia Intrafamiliar, que nos permitirá aumentar las penas a los agresores, también ampliar la nociones de violencia contra la mujeres”.

“Queremos abordar los nudos críticos de la actual legislación de violencia intrafamiliar, pero también ampliar el espacio de acción, porque la violencia contra las mujeres no solo es entre parejas y ex parejas; sino que existe acoso sexual callejero, violencia económica, en espacio público, y contra la identidad de género”, estableció la Ministra del Sernam.

Fuente: El Siglo.

La Izquierda Autónoma también llora – El Mostrador

El problema político e ideológico de la ultraizquierda, es sin duda un asunto clásico en el debate ideológico dentro del campo de la izquierda, reside en cómo ser más izquierdista que todos los izquierdistas, cómo situarse a la izquierda de todas las izquierdas para aparecer más izquierdista ante la opinión pública o ante “las masas”, un dilema que no es sólo semántico, sino que profundamente político.

Como lo muestra la literatura política clásica del marxismo, los riesgos de personalismo (recordar por ejemplo, la vieja polémica por el “culto de la personalidad” entre chinos y soviéticos en los años cincuenta y sesenta del siglo XX) siempre persiguen a los grupos de la ultraizquierda y de la izquierda en general: el riesgo inminente de convertirse en movimientos o grupos que dependen y funcionan subyugados por el caudillismo de un solo personaje casi mesiánico que funda, organiza, lidera y representa al movimiento, perdiéndose o diluyéndose la organización colectiva.

El autonomismo del siglo XXI es la cara postmoderna del anarquismo del siglo XIX, es la ideología que ataca al Estado, a todo el Estado, a todo Estado, que apunta a destruir el Estado, a destruir todo Estado, en nombre de la base y de las asambleas de base.  Como consecuencia de este “autonomismo basista y asambleista” esos movimientos tienden a diluirse y enredarse en permanentes polémicas internas que no concluyen sino en la acción pura y directa, sin una organización estable y consistente que sustente el movimiento.

¿No es una contradicción ideológica de los “autonomistas” criticar a todos los partidos políticos y al mismo tiempo tratar de formar un partido político?

Leemos hoy en El Mostrador:

La Izquierda Autónoma también llora.

“Sin escribir una línea, se podría decir que la crisis de la Izquierda Autónoma tuvo su propio relato en las redes sociales.

El peak fue el viernes 20 de mayo, cuando un grupo de Nodo XXI –la Fundación de “pensamiento” ligada a la IA– llegó hasta las oficinas del Ministerio de Educación para reunirse con la ministra Adriana Delpiano. La foto era esta: la ministra con un chaquetón rojo hablando ante la prensa; detrás, Carlos Ruiz Encina –fundador de la IA y director de Nodo XXI– y otra figura emblemática del autonomismo: Andrés Fielbaum, quien sucedió a Gabriel Boric al frente de la FECH.

El encuentro dejó en evidencia que las grietas que dividen a los dos poderosos grupos al interior de la IA no se taparían con nada. El medio electrónico El Desconcierto –ligado a Rodrigo Ruiz, hermano de Carlos Ruiz– fue directo en titular: “Inesperada reunión entre Izquierda Autónoma y el Mineduc: Ni Confech ni Boric sabían”. En el Facebook de la IA, el mismo Gabriel Boric posteó a los pies de la foto donde aparecía la ministra recibiendo a Nodo XXI: “Estimad@s administradores de esta página, al igual que much@s de los militantes de Izquierda Autónoma que aquí han expresado su molestia, les ruego eliminen esta publicación considerando que el documento que presentaron en el Mineduc es desconocido no solo por gran parte de la militancia, sino más grave aún, por la mayoría de nuestros compañeros y compañeras que militan en el frente estudiantil y educacional”.

La última reserva de leña, ya había sido lanzada a la hoguera.

Las tensiones eran antiguas. Diferencias en la forma de abordar la Reforma Educacional, el proceso constituyente, elegir la vía electoral con Gabriel Boric en al Parlamento, escuchar realmente a las bases, son aspectos que finalmente afectaron al proyecto común. “Creo que las constantes faltas de respeto a la democracia interna han hecho imposible definir un quehacer único, que es condición básica para fundar un partido. Evidentemente el quiebre es una posibilidad”, señala Andrés Fielbaum.

Si se pudiera resumir cómo se dibuja la división de la Izquierda Autónoma, se podría decir que en un lado está el tronco histórico, el descolgado de la Zurda, Carlos Ruiz Encina, militantes emblemáticos de la movilización de 2011 y líderes estudiantiles –hasta Camila Rojas–. En la otra vereda quedan organizaciones que se querían sumar en el último tiempo a la apuesta de la IA, militantes de Valparaíso y Rodrigo Ruiz Encina.

Para los militantes de base, no se trata de un quiebre ideológico, sino más bien de una forma de construcción, un debate que “además hasta ahora solo ha sido dado por redes sociales y no en asamblea”, señala un dirigente.

La Izquierda Autónoma siempre se movió solo en el mundo estudiantil, pero cuando Boric resultó electo, decenas de personas se quisieron sumar al proyecto –incluso ingresó Javiera Vallejo, hermana de Camila, y Nicolás Grau, quien había sido presidente de la Fech con la Nueva Izquierda Universitaria– y se buscó comenzar a construir una organización que rebasara lo meramente estudiantil. Para esto, la IA hizo un proceso de convergencia en marzo, se formaron listas y se hicieron elecciones en busca de una dirección ejecutiva y una ampliada; una jugada en la que las divisiones internas se hicieron más evidentes.

Hay quienes señalan que en este escenario, la figura de Gabriel Boric es clave, pero también móvil. Sin embargo, otros lo sitúan sin excusas del lado de Rodrigo Ruiz y no de Nodo XXI, think tank del grupo, del cual se distanció hace meses. “Prefiero dar un debate al interior de mi organización antes que dar declaraciones a la prensa”, dice Boric.

Ad portas de lo que pareciera ser un quiebre definitivo, Fielbaum cree que uno de los riesgos grandes que aparecieron en el último tiempo fue el “caudillizarse, lo cual no es responsabilidad exclusiva de Boric. Diría que él tomó una posición frente a las discusiones internas, que sistemáticamente se mostró minoritaria en el autonomismo”.

-¿Cuál es esa posición?
-Creo que ellos son mejores voceros de su posición que yo. Yo la describiría como una posición que prioriza las incursiones electorales como manera de crecer. Por ejemplo, la molestia con la reunión del viernes la pondría en esos códigos. Para nosotros lo mejor que puede hacer Izquierda Autónoma es presionar para que este gobierno no termine sin la reforma por la que tanto hemos peleado, pero que esa reforma expanda la educación pública de modo de efectivamente lograr hacer retroceder el mercado. Pero priorizando los resultados electorales, sería conveniente que no haya reforma para capitalizar ese malestar. Allí tenemos una diferencia fundamental –cierra Fielbaum.

Los caminos de la izquierda

Izquierda Autónoma, al igual que otras fuerzas políticas emergentes –como Revolución Democrática, Izquierda Libertaria y otros sectores ligados al mundo estudiantil, por ejemplo, la Unión Nacional Estudiantil–, viven procesos de maduración política y constitución de su base orgánica.

Este proceso, para el sociólogo Alberto Mayol, siempre es complejo y trae consigo tensiones propias de lo que significa llevar la consolidación de un proyecto que pasa a jugar a la cancha de la política amplia. “Las fuerzas políticas nuevas siempre tienen un problema, ya que parten de la nada y eso es complicado en general”, señala Mayol.

Bajo este contexto la labor de actuar como un impugnador es fundamental, pero es un “ejercicio muy sofisticado” y complejo, a juicio del sociólogo. Dicha labor pasa por definir una estrategia que “busca generar nuevas estructuras de poder y eso no es nada fácil”, puntualiza, ya que constantemente ronda el fantasma de evadir la construcción política más pesada y avanzar hacia el mundo de la propaganda política y la estrategia netamente comunicacional.

Para Mayol este trabajo de base fuera del sistema político está avanzado en el mundo estudiantil y sindical, pero no es suficiente. Tampoco lo ha sido el rol impugnatorio desde fuerzas como Izquierda Autónoma y esto trae consigo contradicciones internas. “Echo de menos una labor de hostigamiento de la élite principal, cuando quieres atacar una élite tienes que ser particularmente asertivo y agresivo para poder ir por los puntos más críticos de esa élite”, indica Mayol, al tiempo que agrega que, en el caso de la IA y otras fuerzas, las mayores impugnaciones han sido limitadas.

Otro aspecto que tensiona al mundo autonomista radica entre establecer una política de masas u otra más reducida. Un debate “que tuvieron en algún momento los partidos que vienen del mundo estudiantil, le pasó incluso a la UDI (…) hay una visión contrapuesta entre quienes buscan salir y los que quieren mantenerse construyendo en su propio lugar”.

Para los militantes de base, no se trata de un quiebre ideológico, sino más bien de una forma de construcción, un debate que “además hasta ahora solo ha sido dado por redes sociales y no en asamblea”, señala un dirigente. La Izquierda Autónoma siempre se movió solo en el mundo estudiantil, pero cuando Boric resultó electo, decenas de personas se quisieron sumar al proyecto –incluso ingresó Javiera Vallejo, hermana de Camila, y Nicolás Grau, quien había sido presidente de la Fech con la Nueva Izquierda Universitaria– y se buscó comenzar a construir una organización que rebasara lo meramente estudiantil. Para esto, la IA hizo un proceso de convergencia en marzo, se formaron listas y se hicieron elecciones en busca de una dirección ejecutiva y una ampliada; una jugada en la que las divisiones internas se hicieron más evidentes.

Para Mayol, en general “Izquierda Autónoma ha hecho un trabajo súper interesante”, pero le falta avanzar en la siguiente etapa, lo que queda evidenciado en “no tener una estrategia clara ante las municipales, eso no es excusable, si tú quieres tener un rol en la historia y vas a asumir la ruta electoral, tienes que ir. No puede ser que hace un mes sale un reportaje en que Carlos Ruiz prácticamente es proclamado como candidato presidencial y prácticamente el partido no lo respalda”.

Finalmente, el sociólogo indica que “las contradicciones existenciales internas les han generado daño, pero es un aprendizaje de grupos políticos que están empezando y que han tenido resultados sobresalientes”.

Posiciones encontradas

Desde el sector lejano a Nodo XXI, Andrea Salazar, miembro de la Dirección Ejecutiva de Izquierda Autónoma, admite que existe “una crisis al interior de nuestra organización, tanto de construcción orgánica como política”.

Para este sector, a nivel orgánico la diferencia reside en el “cómo construir organización, una alternativa radicalmente democrática debe pasar sus decisiones por las bases, que la soberanía está en la militancia y ahí se dan años de una militancia poco crítica, que delega la elaboración en algunos”. Desde el lado más político, “Fuerza Autonomista –sector de Nodo XXI– se sitúa en el escenario político desde una parcialidad que es desde el mundo estudiantil. Aunque es esencial, la disputa de un partido político tiene que ser contra el neoliberalismo. Hay otros campos de disputas, como el debate constituyente, territorial y sectorial, como la lucha por el agua, feminista, y allí hemos tenido las más grandes diferencias”, explica.

Ante el desencuentro de la disputa electoral, Andrea Salazar señala que como sector creen “que sin duda las luchas territoriales hoy se cruzan por la coyuntura municipal. A través de la disputa municipal se pueden construir espacios que son próximos a la vida cotidiana de las personas, donde vayamos proponiendo proyectos de transformación a la sociedad”.

Según Salazar, “de algún modo ellos (Fuerza Autonomista) ven que la política está muy deslegitimada y que el escenario municipal no nos permitiría dar esa disputa como un actor político relevante. Nosotros vemos que hay un escenario complejo, pero debemos ver cómo somos capaces de generar un proyecto que genere alternativa a los proyectos locales”.

El Proceso Constituyente también ha traído tensiones, mientras un sector estableció la necesidad de restarse del proceso levantado por el Gobierno, Salazar explica que “los movimientos sociales y actores políticos emergentes deben participar del proceso político constituyente. No es posible que estos actores se resten a priori, sino que hay que ver la forma en la que podemos ir articulando a la sociedad a través de discusiones que engloben a la sociedad en su conjunto, elaborando una propuesta de país, independiente de ser parte de los cabildos, obviamente con desconfianza del gobierno, pero sí puede ser un espacio para encontrarse con personas que no necesariamente son parte de una organización política y social”.

A esto se suma la centralidad de las luchas. Para Andrea es fundamental la diferencia a la hora de incluir “perspectivas que no habían sido incorporadas en la izquierda del siglo XX”, como las luchas feministas y medioambientales, lo que no es centralidad para el sector de Fuerza Autonomista, según señala.

Pero además hay distancias ideológicas respecto a lo que es el autonomismo, “una organización autonomista tiene que tener la soberanía en las bases, en la militancia, por lo tanto tenemos que redefinir lo que comprendemos por democracia”. Andrea indica que hay “una división brutal social del trabajo. Hay algunos que ejecutan la política y otros que elaboran la política y eso hace crisis en estos momentos”.

A pesar de reconocer que están en una crisis, Andrea Salazar ve una salida política: “Creemos y tenemos la convicción de que para superar este momento de crisis hay que convocar a un congreso refundacional y eso implica que todos los autonomistas discutamos sobre el futuro de nuestra organización, la orgánica, el plan político y que a partir de eso demos una nueva orgánica, porque creemos que la actual tiene una serie de vicios en su origen”.

Desde la otra vereda, la mirada de Fielbaum es menos conciliadora respecto al futuro de la IA. “Nuestro proceso de intentar converger, ciertamente no funcionó. Desde un comienzo se hicieron evidentes las importantes diferencias políticas. En esa línea, fueron importantes los procesos de discusión interna y las asambleas nacionales que tuvimos en 2015 y 2016”, señala.

A la hora de revisar escenas que identifican, pero a la vez separan a cada grupo, Fielbaum cree que hay hitos que entregan luces. “Por ejemplo, ciertas definiciones electorales empujadas sin consenso interno y muy propias de la lógica de proyectarse desde las mismas elecciones y no entender estas como una consecuencia de procesos previos de lucha social que encuentran su expresión ya sea en las parlamentarias o municipales. Durante el 2015, por ejemplo, la participación de un sector de la mesa en 123xÑuñoa –plataforma electoral compartida con la Concertación– y el lanzamiento de Temuko Participa junto al PRO, en medio de las investigaciones por SQM”, aporta datos.

“En suma, habiendo planes contradictorios para este año, en lugar de resolverlos para definir una política unitaria, se decidió actuar por la vía de los hechos consumados”, sentencia Fielbaum.

Cuando el discurso de la extrema izquierda y la extrema derecha coinciden

La extrema izquierda, es decir, ese campo político y partidista de aquellos grupos o “lotes” formados por militantes inspirados por las ideas autonomistas, anarquistas, independientes y nihilistas, es un  sector de la actividad política que se alimenta del discurso anticomunista, de la retórica contraria al Partido Comunista y del ataque abierto o disfrazado contra el proyecto, las ideas, la política, los dirigentes y los militantes  comunistas.

La extrema izquierda, como lo muestra la historia política de Chile y como lo vimos durante el Gobierno de la UP, fue oposición a Salvador Allende y a la Unidad Popular y su discurso se alimentaba de la palabrería anticomunista, de una retórica contraria a los comunistas a quienes trataban de “reformistas” y de moderados.   Los antaño opositores a Allende y a la Unidad Popular, ahora, cuarenta años después, reflotan en la política chilena en otro contexto político e histórico, pero transformados en izquierdistas autonomistas y/o anarquistas y, obviamente, opositores al gobierno de Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría.

Los cambios que quiere la ultraizquierda, los quieren aquí y ahora, todos los cambios.

En su “discurso de trinchera” de frecuente tono anticomunista, los izquierdistas de hoy, coinciden con la retórica de la ultra derecha.  Ambos sectores políticos se oponen a los cambios: unos, desde la ultra izquierda, culpando a los comunistas que las reformas no avanzan o son insuficientes; y otros, desde la ultra derecha, culpando a los comunistas que las reformas avanzan demasiado rápido.  Coinciden los ultraizquierdistas con los ultraderechistas en su discurso contra los partidos políticos y contra los políticos.

El problema ideológico y valórico del golpe de Estado

En el debate teórico y político acerca de la democracia y de las vías para su fortalecimiento y profundización, el problema de la participación y de las nuevas formas de ciudadanía, pone el acento en los cambios socio-culturales en curso y se centra en el involucramiento de la ciudadanía en la toma de decisiones de las instituciones de la república democrática.

Pero, cuando las instituciones de la democracia son amenazadas por el fantasma de la desestabilización, surge el espectro del golpe de Estado como mecanismo de asalto y socavamiento a las instituciones y de destrucción de  la democracia mediante el uso político de la fuerza militar institucional.  En América Latina, como una historia contínua y constante desde mediados del siglo XIX, se han discernido (Samuel Hungtington) a lo menos tres ciclos de golpismo y de golpes de Estado, dos de los cuales han ocurrido en los años 30  y en los años setenta del siglo XX, aunque por causas coyunturales diferentes.

El golpe de Estado resulta ser un viejo conocido en América Latina, tan conocido y recurrente que hay muy pocos partidos políticos latinoamericanos que no hayan  flirteado con el golpismo en algún momento de su historia.

Por cierto que gran parte de los partidos y movimientos liberales y conservadores de América Latina han sido fieles seguidores y acérrimos defensores del golpe de Estado como fórmula recurrente para derrumbar a gobiernos de izquierda, progresistas o socialistas, cada vez que esos gobiernos no han sido sometidos a los intereses nacionales de ese sector social o de la potencia imperial estadounidense.  Mas allá de sus declaraciones de principios, también una amplia gama de partidos de derecha, de centro y hasta socialdemócratas, en algún momento de su historia y de la coyuntura política nacional han sido partidarios del golpismo (abierto, directo o por mano interpósita) cada vez que los adversarios en el poder no han sido fieles seguidores de la receta de las potencias dominantes.

No olvidamos tampoco que el golpismo latinoamericano ha tenido profundos lazos doctrinales e ideológicos de vinculación con el fascismo.

En materia de golpes de Estado en América Latina no está dicha la ultima palabra, porque incluso esta parte del mundo ha acuñado recientemente como en Honduras y Paraguay ¨novedosas¨ fórmulas de golpe de Estado “blando¨, donde se ha recurrido a los propios instrumentos constitucionales para derribar (o reemplazar) gobiernos de orientación progresista, escamoteando descaradamente la soberanía popular expresada mediante el sufragio universal.

En el caso de Venezuela, el recurso al golpe de Estado, fue ensayado por una coalición de partidos de derecha y de centro y de organizaciones empresariales en 2002 en contra del Presidente constitucional Hugo Chavez, pero como Chavez era un gobernante con un proyecto político de izquierda, portador de un movimiento y de un proceso de cambios abiertamente socialista, evidentemente que la tentativa golpista estaba ¨perfectamente justificada¨ por sus autores e instigadores.

Pero la aventura golpista fracasó porque el pueblo venezolano se movilizó masivamente para impedirla.

El caso del golpe de Estado en 2002 en Venezuela contra el Presidente Hugo Chavez es paradigmático, a la hora de dilucidar la problemática ética e ideológica del asunto, en la medida en que el golpe de Estado es una medida de fuerza que traduce y acentúa un quiebre institucional y una brecha social y política insalvable dentro del escenario político: cuando se recurre al golpe de Estado se está declarando abiertamente que no se adhiere a las formas democráticas del Estado de Derecho, sino que se hace uso de un procedimiento extra-institucional precisamente para romper ese Estado de Derecho.

Los partidarios del golpe de Estado son enemigos del Estado de Derecho.

Caben entonces algunas interrogaciones políticas y valóricas: en qué circunstancias está justificado el golpe de Estado?  es el golpe de Estado un mecanismo éticamente válido para reemplazar a un gobierno democrático elegido por la ciudadanía, pero que no es del agrado de un sector social y político?   Si el golpismo está justificado en un país, lo estaría también en algún otro país?

Culaes son los límites éticos para el problema del golpe de Estado?  Lo condenamos siempre y en toda circunstancia de un gobierno democrático y de un Estado de Derecho, o dejamos abierta la puerta para que ese gobierno pueda ser objeto de una tentativa golpista de desestabilización e ingobernabilidad?

Dada la dolorosa experiencia histórica de la mayor parte de los países de América Latina durante el siglo XX, nadie puede hoy negar que el golpe de Estado es la más violenta y destructiva forma de violación masiva de los derechos humanos.

Manuel Luis Rodríguez U.

plume

La educación superior en Chile es la más cara del mundo: reflexiones en este día 11 de abril

La educación en Chile vive un período crítico, el proceso de privatización, descentralización  y financiamiento impulsado en el año 1981 por el gobierno militar, ha significado el endeudamiento progresivo de la familia chilena, particularmente en la etapa universitaria de los hijos. Diversos estudios han evidenciado que Chile es el país con mayor aporte familiar en educación  y que además cuenta con el sistema educativo más privatizado del mundo.

Ello se explica, porque el tipo de financiamiento de la educación impuesto durante los años 80 en Chile se orientó a la disminución  progresiva de la responsabilidad del Estado. En la actualidad las familias aportan en promedio con el 90% aprox.  del financiamiento del sistema de educación, mientras que el Estado sólo aporta con un 16,1% , en este sentido estamos muy lejos de la importancia otorgada a la educación en los Estados pertenecientes al  OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), en donde el 70% del financiamiento de la educación de estos países  corresponde a financiamiento estatal y sólo  30% a fuentes  privadas.

 Al mismo tiempo, de acuerdo a la OCDE, la educación superior en nuestro país  es la más cara del mundo, los aranceles universitarios que paga el alumno, son más que el doble que EEUU, el triple de México, cinco  veces más que en España y dieciocho veces más que en Francia. Es decir Chile no sólo es uno de los países donde el financiamiento de la educación recae en un mayor porcentaje en el presupuesto familiar, sino además, agudizando lo anterior, en nuestro país las familias pagan los valores más altos del mundo en educación superior.

En este esquema de financiamiento las universidades privadas que se promueven como facilitadoras del acceso a la educación superior han construido un modelo de negocio que recibe no sólo el dinero de las familias, sino además financiamiento del Estado a través del CAE  (Crédito con Aval del Estado). En esta lógica de financiamiento privado y de autofinanciamiento  las universidades del Estado han sufrido los efectos de la reducción progresiva del aporte estatal que disminuyó desde un 80% en el año  1980 a un 16,1 %  en el año 2012. Esto ha implicado poner en juego no sólo la reconocida calidad de la educación pública en Chile, sino además el aumento considerable de sus  aranceles.

Si a la compleja situación en que se encuentran las familias que anhelan educación para sus hijos, agregamos los resultados del reciente estudio de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que señala que Chile se encuentra entre las naciones medias-bajas de ingreso promedio mensual ( $490  mil pesos), nos encontramos con que un alto porcentaje de ciudadanos (aprox. 60%) no puede pagar el costo de la educación, lo que implica niveles de endeudamiento familiar tan altos que día a día hacen peligrar la estabilidad del presupuesto familiar y muchas veces hacen insostenible la posibilidad de proseguir estudios y concluir carreras a miles de estudiantes chilenos que ven frustradas sus metas de educación superior.

En definitiva nuestro sistema de educación superior es un sistema que pone en riesgo la idea de la educación como un derecho y al Estado que garantice este derecho. Pues,  en el hecho concreto la familia promedio chilena debe financiar la totalidad de la educación de sus hijos tanto si estudia en una universidad privada como estatal.

En consecuencia la demanda de educación pública y gratuita no se refiere a lo que se ha señalado engañosamente con la frase: “Es injusto que el Estado financie la educación de los más ricos”, pues diversas modalidades de financiamiento aseguran mayor equidad, de hecho en Chile existió hasta el año 1980 el arancel diferenciado, el cual promovía que los estudiantes financiaran sus estudios a partir de sus ingresos familiares, permitiendo que un alto porcentaje de estudiantes accediera a educación pública de calidad, completamente gratuita o parcialmente gratuita. 

Estos temas tan relevantes para la ciudadanía en general, resultan particularmente críticos para la comunidad magallánica, la que se enfrenta a un doble esfuerzo cuando se trata de financiar estudios universitarios. Es por ello que urge implementar un sólido sistema de educación superior en la región que permita que los estudiantes magallánicos accedan a educación gratuita y de calidad con una amplia oferta académica, ya no bajo la lógica de la oferta y la demanda, sino bajo el principio de posibilitar a los jóvenes una verdadera  libertad de oportunidades.  Lo que sin duda, se constituirá  en una oportunidad de desarrollo para la región, contribuyendo no sólo al logro personal, sino principalmente al progreso  de toda una sociedad.

EQUIPO DE COMUNICACIONES

CELULA HUMBERTO AGUILA

PARTIDO COMUNISTA DE CHILE – REGIONAL MAGALLANESacolores

La versión chilena de la acumulación originaria del capital

¿Quién dijo que Carlos Marx estaba “pasado de moda”?

En el capítulo XXIV de El Capital, Carlos Marx describe el proceso histórico de despojo violento y expropiación de las tierras de los campesinos en la Europa feudal y la creación de las condiciones para la instalación del orden capitalista.   Una parte de ese proceso violento y brutal de robo, invasión y violencia contra los campesinos e indígenas, ocurrido en los siglos XV y XVI fue la ocupación, colonización y saqueo de las tierras de los pueblos originarios de Africa y América.

Escribe  Carlos Marx en el capítulo mencionado: “el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, el exterminio, la esclavización y sepultación de la población indígena en el laboreo de las minas, el comienzo de la conquista de las Indias Orientales, la transformación de Africa en coto para la cacería comercial  de negros, caracterizó la rosada aurora de la era de la producción capitalista.”  (Marx, C.: El Capital.  Crítica de la Economía Política, Vol. I, cap. XXIV, p. 638. México, 1999.  Fondo de Cultura Económica).

En Chile este proceso de despojo violento y prolongado de las poblaciones originarias tuvo dos momentos históricos: en la conquista inicial desde el siglo XVI en adelante, cuando los invasores españoles se repartieron las tierras de los aborígenes con sus aborígenes incluidos (dando forma a las encomiendas); y durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando el Estado de Chile promovió sistemáticamente en Europa la llegada de colonos extranjeros a las tierras australes (Araucanía y la Patagonia), expropió, despojó, subdividió y entregó esas tierras a  nuevos propietarios privados, durante el período de los llamados “gobiernos liberales”.

ACUMULACION ORIGINARIA EN LAS TIERRAS AUSTRALES EN NOMBRE DEL PROGRESO: EJERCITO NACIONAL PARA ELIMINAR, COLONOS EXTRANJEROS PARA POBLAR

El proceso de acumulación originaria del capital en Chile en el siglo XIX, tuvo las características asociadas a  una economía capitalista incipiente, monoproductora y de subsistencia, dependiente del capital inglés, y a la presencia en el territorio austral de importantes poblaciones originarias que se negaron a adaptarse a las nuevas formas de explotación resistiendo la presencia chilena de distintos modos.  En la Araucanía fueron enfrentamientos abiertos y en la Patagonia fueguina los selknam cazaban las ovejas para alimentarse, puesto que había sido desarraigado el guanaco que les servía de subsistencia. 

La mentalidad positivista y darwinista del siglo xix justificaba una mirada peyorativa del indio como un salvaje inculto que desconocía el trabajo, como un ser que necesitaba ser civilizado y forzado a recibir la cultura chilena para que se convierta en “un ser util a la sociedad”.  Una buena parte de la elite gobernante e intelectual chilena entre la primnera y la segunda mitad del siglo XIX, desde Camilo Henriquez hasta José Victorino Lastarria, pasando por el historiador Francisco Encina, comulgaban con esta doctrina del buen hombre chileno que tenía el deber de civilizar a esos incultos y brutales salvajes aborígenes.  Un trasfondo ideológico y religioso católico también sirvió para justificar y alimentar esta visión clasista y hasta racista de los chilenos acerca de los pueblos originarios durante el siglo XIX.

¿CUANTO CUESTA UN INDIO?

Desde 1860 y 1870 en adelante y hasta principios del siglo XX, el proceso de arrasamiento de las comunidades aborígenes fue sistemático y tuvo el aspecto de una guerra de exterminio.  Mientras el militar Cornelio Saavedra y las tropas del Ejército chileno entraba a las tierras mapuche del sur para “pacificar”, ocupar y proceder al despojo territorial, en la Patagonia chilena y en la Tierra del Fuego en especial, desde 1880 y 1890 los nuevos terratenientes instalados por el Estado de Chile y financiados por el capital inglés, pagaron a mercenarios para que cazaran a los selknam que poblaban las pampas fueguinas desde hace 4.000 años: se pagaba una libra esterlina por oreja, por nariz o por el cuerpo del infortunado baleado.

Lo que hicieron los militares chilenos en la Araucanía, lo hicieron a su modo los mercenarios de los ganaderos y buscadores de oro de la Tierra del Fuego en la Patagonia.  La invasión nacional-estatal chilena sobre los territorios aborígenes fue parte de un dispositivo político, económico y militar de intervención y de expropiación de las tierras para convertirlas en territorios aptos para la explotación capitalista.

Coincidentemente con la entrada de las tropas chilenas en las tierras mapuche en la década de 1870, en Argentina el gobierno de Nicolás Avellaneda pone en marcha el “plan Roca”, una campaña de exterminio de los indios hacia el Rio Negro en la frontera patagónica austral, desplegando unidades de caballería e infantería (5.000 efectivos) dotadas de fusiles Remington. ¿El premio para los soldados argentinos? Una porción de tierra a todo soldado que hubiese participado en la matanza generalizada.  Solo que esos soldados terminaron vendiendo a vil precio su lote de tierra mapuche a los grandes estancieros que ya se estaban instalando. (Bustinza, Greco: Historia de Argentina. Los tiempos contemporáneos. Argentina y el mundo. B. Aires, 1997. AZ Editores, p. 115).

Argentina exterminó miles de indios en las últimas décadas del siglo XIX y resolvió el “problema del indio”.   Pero llegaron los colonos extranjeros y pudieron instalar sus estancias ganaderas y cobrar su lana en libras esterlinas en el mercado inglés.

En la Araucanía y en la Patagonia austral el modo de actuar del Estado chileno fue el mismo: se destinaron recursos para la cacería y el desarraigo de los aborígenes, se incentivó la inmigración de colonos europeos (el consulado de Chile en Burdeos, Francia, les ofrecía tierras, maderas y herramientas para que vengan a Magallanes) y se procedió a entregar en concesión las tierras recien despejadas de indios a los nuevos colonos. Así se constituyó en Magallanes el latifundio ganadero más extenso del mundo: la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego llegó a tener 1 millon de hectáreas de tierras para criar ovejas y vender la lana en el mercado inglés.

Y así como en las tierras y bosques del sur se les destinaba a los mapuche a vivir en reducciones, en la Patagonia, los gobiernos “liberales” y los terratenientes ganaderos le entregaron a los curas salesianos varios miles de indios fueguinos sobrantes (niños, mujeres, ancianos y otros sobrevivientes de la cacería), para que los “civilizaran” y evangelizaran en colonias salesianas situadas en la Isla Dawson (premonitorio lugar…) y en Rio Grande (Argentina). 

Allí fueron a morir de desarraigo, de melancolía y de contagio con las enfermedades de los blancos, los últimos tristes restos de los selknam fueguinos de la Patagonia…aunque naturalmente,  los niños selknam en esas colonias aprendieron a rezar y a cantar en latin…pero la lengua selknam la hemos perdido definitivamente…

Un siglo después, los mapuche siguen resistiendo, pero no queda ni un solo aborígen selknam en la Patagonia chilena o argentina, gracias a los métodos de exterminio que hicieron posible la acumulación originaria y la explotación capitalista en esta parte del mundo.

Manuel Luis Rodríguez U.

Lea y descargue aquí el ensayo completo:

LA VERSION CHILENA DE LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITAL

editor15

La causa mapuche desde una perspectiva marxista

PREFACIO.

A lo largo del tiempo, desde los inicios de la independencia nacional, los pueblos originarios y especialmente el pueblo mapuche, ha mantenido una constante actitud de resistencia y de sometimiento indócil respecto del Estado nacional.  Los mapuche además, resistieron la ocupación colonial española desde el siglo XV, de donde puede afirmarse que en su tradición ancestral los mapuche tienen consigo casi seis siglos de resistencia.  No debiera ser una novedad para los conocedores de la Historia de Chile que al momento de la guerra de independencia de 1810-1818, las tribus mapuche del sur no se aliaron con el ejército patriota o criollo (de los hacendados O’Higgins y Carrera), señal histórica que bien puede llamarnos a reflexión.

En el territorio argentino, dicho sea de paso, la resistencia y la confrontación abierta y soterrada entre mapuches y huincas blancos se prolongó hasta 1885, cuando los caciques Namuncurá, Inacayal, Foyel y finalmente Sayhueque, acordaron abandonar su resistencia activa en los territorios del Rio Negro y Neuquén.

La liberación de los pueblos de la opresión de los Estados, la reivindicación de las tierras usurpadas históricamente y la búsqueda del reconocimiento de la identidad y la nacionalidad del pueblo mapuche, son parte de las demandas y aspiraciones más profundas del pueblo mapuche, especialmente en Chile.

Este ensayo intenta aportar una perspectiva marxista de las luchas y demandas del pueblo mapuche en el presente.

Punta Arenas – Magallanes, julio 27 de 2012.

ENSAYO PROXIMO A PUBLICARSE