La formación del Partido Comunista en Magallanes, 1912 – Contribuciones para una investigación histórica

No está escrita la historia de los inicios del Partido Comunista en la región de Magallanes.
Siendo uno de los actores políticos relevantes en la izquierda magallánica desde la segunda década del siglo XX, ha tenido influencia y presencia en el movimiento obrero y sindical, estudiantil y social, alcanzado además, diversos puestos de representación popular, tanto en las Municipalidades y gobiernos provinciales y regionales como en Congreso Nacional.
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En su ya centenaria historia ha estado en tres momentos en el gobierno, junto a coaliciones de izquierda: en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda con el Frente Popular, con Salvador Allende con la Unidad Popular y con Michelle Bachelet con la Nueva Mayoría.
Este ensayo se centra en los primeros 36 años de historia del Partido Comunista en Magallanes.
Los datos de su origen son fragmentarios, la evidencia documental se encuentra dispersa en distintas fuentes y los testimonios fiables, de lo que podría denominarse la “primera generación” de comunistas militantes en Magallanes, están prácticamente extinguidos.
La historia del Partido Comunista en Magallanes forma parte indisoluble de la historia social y política de este territorio, se inserta en los movimientos obreros y sociales de la primera mitad del siglo XX. Los primeros militantes inspirados en las ideas del socialismo científico y del marxismo, eran al mismo tiempo ciudadanos intensa y profundamente comprometidos con las luchas y demandas de los trabajadores, de las mujeres, de los más humildes e hicieron un aporte significativo a esas batallas del pueblo magallánico.
Este ensayo es el resultado de una investigación bibliográfica y documental efectuada en distintos archivos documentales y de prensa de Punta Arenas y Santiago.
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Nos hemos planteado dos preguntas de investigación: ¿cuándo y en qué condiciones se produce la fundación del Partido Comunista en el territorio de Magallanes? y ¿cuáles han sido las etapas de desarrollo por las que transcurrió el Partido Comunista en Magallanes, a la luz del contexto político, social y económico prevaleciente entre las décadas de 1910 y 1930 en la zona austral de Chile?
La historia de la formación del Partido Comunista en Magallanes sigue la trayectoria del proceso histórico propio del desarrollo social y político en la región austral de Chile: identificamos un momento fundacional entre 1912 y 1920 (que se inicia con la creación de la Agrupación Socialista del Partido Obrero Socialista y culmina con el asalto e incendio de la FOM en julio de 1920); un segundo momento de repliegue y de clandestinidad entre 1920 y 1935 y, a partir de 1936, un tercer momento histórico con la formación del Frente Popular y hasta la represión del gobierno radical de González Videla en 1947-1948.
En este estudio histórico –el primero de una serie de tres ensayos- describimos los primeros 36 años de formación del Partido Comunista en Magallanes, entre 1912 y 1948. (i)
Nos hemos centrado en el desarrollo del Partido Comunista en Punta Arenas, dejando establecido que en
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Ultima Esperanza, Puerto Natales, también se registra su formación desde la década entre 1910 y 1920.
La hipótesis de trabajo de esta investigación plantea que la formación del Partido Comunista en Magallanes desde la creación de la filial magallánica del Partido Obrero Socialista, denominado en Punta Arenas Partido Socialista Chileno a través de una Agrupación Socialista en 1912, es un proceso histórico, político y organizacional único y continuo en el que despliega una política de clase inspirada en el marxismo por aquel entonces conocido, a través del periódico El Socialista, y asociado a la Federación Obrera de Magallanes y se prolonga en las décadas de los años veinte y treinta, a través distintas etapas de desarrollo, hasta la creación del Frente Popular en la región austral de Chile.
Tras la compulsa de numerosas fuentes documentales y testimoniales, se han podido establecer algunos hitos cronológicos que permiten reconstruir la formación del Partido Comunista en Magallanes.
El proceso de formación y desarrollo del Partido Comunista en Magallanes que aquí investigamos, abarca, desde 1912 hasta 1948.
El ensayo se divide en 3 capítulos.
El primer capítulo denominado la fundación del Partido Obrero Socialista en Magallanes, 1912-1920, describe y analiza los aspectos políticos, organizacionales e
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ideológicos de la formación del Partido Comunista con el nombre de Partido Obrero Socialista desde 1912 en Magallanes, el que funcionó hasta 1920.
Un segundo capítulo presenta una descripción general del contexto político y social en los años veinte y treinta, con especial énfasis en los efectos prolongados de la crisis financiera y económica de 1929 sobre la economía magallánica basada en un modelo específico de desarrollo, que hemos denominado economía ganadera de exportación.
El tercer capítulo titulado El Partido Comunista y el Frente Popular en Magallanes, 1935-1938, da cuenta de los antecedentes recopilados sobre la formación del Frente Popular en Magallanes, con un rol activo de los comunistas magallánicos en favor de la unidad de la izquierda en el territorio.
El aparato bibliográfico y documental utilizado se reseña en las Referencias bibliográficas y documentales.
Se presenta además un breve Anexo Fotográfico, con imágenes de la prensa regional alusiva a esta investigación.

Finalmente se presentan las Citas y referencias.
Esta es una contribución intelectual a la memoria histórica de los comunistas en la región de Magallanes.


Manuel Luis Rodríguez U.
Punta Arenas – Magallanes, verano de 2020.

FORMACION PARTIDO COMUNISTA MAGALLANES 1912 – 1948 ensayo
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Federico Engels – Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Federico Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, actualmente incorporado a Wuppertall, ciudad de la región de la Renania del Norte-Westfalia, Alemania.

A la edad de 18 años, motivos familiares le obligaron a abandonar sus estudios y entrar a trabajar como dependiente en una casa de comercio en Bremen. Ello no fue obstáculo para que continuara capacitándose tanto en las ciencias

sociales como en la política. Desde muy joven, aún siendo estudiante del liceo, sentía un enorme odio hacia la autocracia y la arbitrariedad.

SUS PRIMEROS CONTACTOS CON EL PROLETARIADO

En 1842 se trasladó a Manchester, centro industrial de Inglaterra, como empleado de una casa comercial de la que su padre era socio. Allí tomó contacto con el proletariado. Se dedicó a recorrer las barriadas obreras y conocer sus miserables condiciones de vida. No se conformó con sus propias observaciones. Leyó cuanto se había escrito hasta entonces sobre la clase obrera inglesa. Fruto de sus observaciones y lecturas fue su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, publicado en 1845. Otros ya habían escrito sobre este tema, pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no sólo es una clase que sufre, sino que precisamente la terrible situación económica en que vive lo impulsa a luchar por su emancipación definitiva y que la lucha política de la clase obrera llevará a los trabajadores a comprender que su única salida es el socialismo.

Este primer libro de Engels constituyó una terrible acusación contra el capitalismo y la burguesía y produjo una enorme impresión. A partir de ese momento, el libro de Engels comenzó a ser citado como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo.

Estando en Inglaterra Federico Engels se hizo socialista. En la ciudad de Manchester tomó contacto con los dirigentes del movimiento obrero inglés y comenzó a colaborar con las publicaciones socialistas.

SE CONOCEN PERSONALMENTE CON MARX

En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania, conoció personalmente a Carlos Marx, con quien mantenía

correspondencia. En la capital francesa, Marx se había hecho también socialista, bajo la influencia de los revolucionarios de ese país.

Los dos amigos escribieron allí, en colaboración, la obra “La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica”. Este libro aparecido en 1844, contiene las bases del socialismo materialista revolucionario. ‘La sagrada familia’ era un sobrenombre burlesco dado a los hermanos Bauer y a los adeptos a su filosofía, quienes desdeñaban al proletariado viendo en él una masa carente de todo sentido crítico. Marx y Engels se alzaron con energía contra esta tendencia absurda y nociva.

Federico Engels vivió en Bruselas y en París desde 1845 hasta 1847. alternando los estudios científicos con la práctica

revolucionaria entre los obreros alemanes residentes en ambas ciudades.

EL MANIFIESTO

En la capital francesa Marx y Engels se relacionaron con una asociación clandestina alemana, la Liga de los Comunistas, la cual les encargó que expusieran los principios fundamentales del socialismo elaborado por ellos. Así surgió el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, publicado en Londres el 24 de febrero de 1848.

“Este pequeño libro – al decir de Lenin- vale por tomos enteros: su espíritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado”.

Después de la revolución de 1848 ambos pudieron regresar a su patria. En Prusia renana, asumieron la dirección de la

‘Nueva Gazeta del Rin’, periódico democrático que se publicaba en la ciudad de Colonia. Se impusieron las fuerzas reaccionarias. ‘La Nueva Gazeta del Rin’ fue suspendida. Marx fue expulsado del país; Engels participó en la insurrección armada del pueblo. Derrotados los insurgentes, Engels debió huir a Londres. Marx también se estableció allí. Engels no tardó en colocarse en la misma casa de Manchester en que había trabajado en los años 40. Vivió en esa ciudad hasta 1870, mientras que su amigo y compañero, lo hizo en la capital inglesa. Tenían correspondencia casi a diario. En esa correspondencia ambos intercambiaron ideas y conocimientos, elaborando en común la doctrina del socialismo científico. En 1870 Engels se trasladó a Londres y hasta la muerte de Marx prosiguieron su vida intelectual conjunta, plena de intenso trabajo.

PRINCIPALES OBRAS DE ENGELS

Entre las obras de Federico Engels están: el ‘Anti Dühring’, ‘El origen de la familia, la propiedad y el Estado’, ‘Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana’, ‘El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre’, ‘Del socialismo utópico al socialismo científico’. “Dialéctica de la Naturaleza”

DESPIDIENDO A SU CAMARADA Y AMIGO

El 17 de marzo de 1883, en el cementerio de Highgate de Londres, Federico Engels al despedir a su amigo y camarada Carlos Marx, expuso ante su tumba, de manera genial, el enorme aporte realizado a la humanidad por quien llamó “el más grande pensador de nuestros días”:

Tumba de Marx

“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió le ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, la concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se venía haciendo.

“Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

“Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida… Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiese a investigación…”

EL CAPITAL

Carlos Marx murió sin haber dado remate definitivo a su grandiosa obra sobre el capital. Este trabajo estaba finalizado en borrador. Engels, después de haber fallecido su amigo emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’. En 1885 publicó el segundo tomo y en 1894 el tercero.

El socialdemócrata austriaco Víctor Adler señaló: “Con la edición de los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’,

Engels erigió a su genial amigo un monumento majestuoso en el que, involuntariamente, grabó con trazos indelebles su propio nombre” Y tenía toda la razón: estos dos tomos de ‘El Capital’ son obras de ambos.

UNA AMISTAD EJEMPLAR

La clase obrera puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores, cuyas relaciones mutuas son emocionantes muestras de la más sincera y fructífera amistad.

Engels siempre, y en general con toda justicia, se posponía a Marx. En una ocasión escribió: “Al lado de Marx me correspondió el papel de segundo violín”.

Su cariño hacia su amigo fue muy grande. Lo ayudó siempre en las difíciles situaciones económicas por las que atravesó a menudo Marx y su familia. Y fue infinita la veneración a la memoria del amigo muerto.

Como subraya Lenin: “Federico Engels, luchador inflexible y pensador severo, fue un hombre de una profunda ternura”.

PROSIGUE LA LABOR

Después de fallecer Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. Acudían a él en busca de consejos y orientaciones socialistas alemanes, españoles, rumanos y rusos. Todos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels.

Entre el 14 y el 19 de junio de 1889 tuvo lugar el congreso de fundación de la Segunda Internacional o Internacional Socialdemócrata. Engels fue su fundador y uno de los principales dirigentes de ella.

Federico Engels falleció en Londres el 5 de agosto de 1895.

FEDERICO-ENGELS

Lenin, un ejemplo de revolucionario – Ivan Ljubetic

Hace 95 años, el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas, en el pueblo de Gorki, a10 kilómetros al sur de Moscú, dejó de latir el corazón de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. La causa de su fallecimiento fue un infarto cerebral.

SUS COMIENZOS

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, nació en la ciudad de Simbirk el 22 de abril de 1870. Su padre, Ilya, era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos,  Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año.  Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un  duro golpe para él.  Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.

Y así fue. El 4 de  diciembre de 1887, Lenin encabezó, una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

SE INICIA EN  LA LUCHA REVOLUCIONARIA

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista.  Lo detuvieron enviaron a la cárcel y luego fue  desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería  su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero  trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la  fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste,  con nombre  Iskra  (La Chispa),  apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba  el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania).

“¿QUÉ HACER?”

A fines de 1901 y comienzos de 1902  Lenin escribió  “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. Apareció en Stuttgart, a comienzos de marzo de 1902.

Tiene el siguiente  epígrafe: “… La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad: la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfía y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose…” (De una carta de Lasalle  a Marx, 24 de junio de 1852)

Este  libro desempeñó un papel relevante en la creación de un partido marxista revolucionario de la clase obrera de Rusia.

En 1902 – 1903 fue difundido ampliamente en las organizaciones socialdemócratas En Kiev, Moscú, Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Kazán, Odesa y otras ciudades.

 

 “UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS”

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó entre el 17  julio al  10 de agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y  luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es  la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En febrero-mayo de 1904, escribió Lenin su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás (una crisis en nuestro Partido)” Este libro es uno de los tesoros del marxismo-leninismo. En él  se refiere Lenin en detalle  a los hechos ocurridos en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).

 

SOBRE EL ARTÍCULO 1º DE LOS ESTATUTOS

Este Congreso aprobó un Programa revolucionario y los Estatutos elaborados por Lenin, con la sola excepción del   punto o artículo  primero, en que los oportunistas en cuestiones de organización lograron que se aprobara el proyecto formulado por Martov.

El punto uno de Martov señalaba: “Se considerará perteneciente al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que, aceptando su Programa, trabaje activamente para llevar a la práctica sus tareas bajo el control y dirección de los órganos del partido”.

Comenta Lenin: “La idea del artículo primero de Martov sólo aparece al plantearse la cuestión de si pueden los órganos del partido llevar a la práctica su dirección respecto a aquellos miembros del mismo que no forman parte de ninguna de las organizaciones del partido”.

La proposición del artículo primero de Lenin (que fue aprobado después en el III Congreso del POSDR realizado en 1905) señala: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su Programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo”

Refiriéndose siempre al artículo primero de los Estatutos, Lenin escribió en la obra ya citada: “Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones del Partido, integradas por socialdemócratas efectivos, cuanto menos vacilación  e inconstancia haya dentro del Partido, tanto más amplia y polifacética, tanto más rica y fructuosa será influencia del Partido en los elementos de las masas obreras que lo rodean y que él dirige. Porque, en verdad, no se puede confundir al Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera con toda la clase” (Los subrayados son de Lenin).

LAS TESIS DE ABRIL

Entre  noviembre de 1905 y enero de 1908  permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.

El 15 de marzo de 1917 conoció  la noticia de la Revolución  Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron  desde Suiza hacia la patria. Llegaron  a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de Revolución Democrático-burguesa en Socialista, a través de la conquista de los soviets. O sea, por una vía pacífica.

Pero en junio, el Gobierno Provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

 

 

DESDE FINLANDIA

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban  contra esa línea.

En agosto de 1917, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad” debiera permanecer en Finlandia

Lenin seguía desde lejos los acontecimientos en un estado febril. El Comité Central no lo autorizaba retornar a Rusia por razones de seguridad.

Escribía cartas y documentos que enviaba al Comité Central, que ni siquiera eran discutidos. Cuando eran conocidos en las reuniones, no había pronunciamiento alguno.

Lenin insistía: “Los bolcheviques deben tomarse el poder”. “La demora se convierte absolutamente en un crimen”… “Hay que ir a la insurrección inmediatamente”.

No tenía respuesta alguna. También planteó la necesidad de retornar a  San Petersburgo. El Comité Central se lo prohibió.

 

RETORNA A RUSIA

Lenin desobedeció la arbitraria orden del Comité Central. Arriesgando ser detenido por la policía de Kerenski, ayudado por Rahia, un fiel amigo, y otro bolchevique, cruzó clandestinamente la frontera, ingresando a Rusia el 2 de octubre.

Nadezda Krupskaia, su compañera, le buscó un  refugio seguro, desde donde escribió varios documentos. En uno de ellos planteó: “La revolución está perdida si el gobierno de Kerensky no es derribado en el futuro próximo”.

Por fin se reunió con el Comité Central el 10 de octubre. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles.

Comprendió que debía  recurrir a las bases del Partido.

Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones  bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones.

 

El 21 de octubre se reunió con los dirigentes de  San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

LA GENIALIDAD DE UN LÍDER

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente.  Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre,

Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección, cumpliendo la resolución del  Sexto Congreso  del Partido.

Disfrazado y acompañado del camarada  Rahia, luego de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde sesionaba el Comité Central. Envió a Rahia a buscar a Stalin

Ambos se reunieron en una sala vacía y pusieron en marcha a las fuerzas insurreccionales que tenía listas el Comité Militar Revolucionario, pero que  no se atrevía a lanzar todavía a la toma del poder.

Lenin convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios…

A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias, los edificios públicos…

“LA REVOLUCIÓN SE HA REALIZADO…”

Eran las 14 y 35 minutos del 25 de octubre de 1917. Se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo:  “Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolcheviques, se ha realizado.

A las 22,45 de ese mismo día 25 de octubre, se inició el Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia. Hubo acaloradas discusiones. Se eligió un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al elegido en el  Primer Congreso, efectuado en junio, en que tenían mayoría los eseristas (social-revolucionarios) y los mencheviques. Ahora ganaron los bolcheviques. Obtuvieron 14 miembros del consejo contra 11.

Eran las 3 y 10 minutos de la madrugada del 26 de octubre, cuando el presidente del Congreso anunció que el Palacio de Invierno acababa de ser tomado por los revolucionarios.

Había triunfado la revolución socialista en Rusia.  Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

 

A LA CABEZA DEL PRIMER ESTADO SOCIALISTA

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El  Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la  reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer -miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal.

Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero su salud comenzó a empeorar.

Desde 1922  la salud de Lenin era muy precaria. El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra civil y la construcción de una nueva sociedad, le afectó seriamente. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918,  pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca del espina dorsal.

GRAVEMENTE ENFERMO

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir  su papel en el Gobierno.

En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923.

Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se  conocen como su “testamento político”. En estos trató  diferentes temas como el de la  dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del Partido  y del gobierno soviético a Stalin o Trotski.

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar.

 

 

LA HERENCIA TEÓRICA  LENINISTA

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: “Sobre la cuestión de los mercados” (1893),  “El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901), “¿Qué hacer?” (1902),  “Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903),  “Un paso adelante, dos atrás” (1904), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905),  “Materialismo y empiriocriticismo” (1908),  “Carlos Marx” (1914),   “La quiebra de la Segunda Internacional” (1915),  “El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915),  “El programa militar de la revolución proletaria” (1916),  “El Estado y la Revolución” (1917),  “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918),  “La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919),  “El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920),  “La crisis del Partido” (1921),  “Carta al Congreso” (1922), “Sobre las Cooperativas” (1923),  “Nuestra Revolución” (1923),  “Más vale poco y bueno” (1923).

 

LENIN EL DIRIGENTE

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia.  Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero  no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme  trascendencia  la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin ha dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

 

LENIN, EL SER HUMANO

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona.  Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás… Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

 

 

EL HEROÍSMO DE LENIN

Máximo Gorki, el  gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella  escribió:

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres… Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”

Reinventar la izquierda en el siglo XXI: un diálogo Norte-Sur

Una sugerente ambigüedad habita el título de este libro, en el que el verbo “reinventar” parece tener al mismo tiempo dos valores diferentes.

Uno descriptivo: el de nombrar lo que un conjunto de experiencias políticas recientes ha hecho o viene haciendo (sobre todo aquí, en la América Latina posterior al estallido del orden “neoliberal” que, con diversas variantes y matices, había dominado toda la región durante el último cuarto del siglo pasado) con las tradiciones políticas que solemos nombrar con la palabra “izquierda”.

Reinventar-la-izquierda-en-el-siglo-XXI-copia

Y otro prescriptivo: el de indicar lo que sería conveniente o necesario hacer con esas tradiciones, o a partir de esas tradiciones, para ponerlas a la altura (aquí y por todos lados, aunque en primer lugar, claro, en la vieja Europa donde la propia idea de “izquierda” inició hace algo más de dos siglos su jornada) de los desafíos de los nuevos tiempos. Que son tiempos de redefinición de la lógica de funcionamiento de la economía, desde ya, pero también, de la mano de esa redefinición (aunque había que cuidarse de convertir ese “de la mano” en la coartada o el pretexto de ningún causalismo apresurado), de trastrocamiento de las coordenadas de la vida social y cultural en su conjunto, de las formas de pensarse los problemas de la identidad individual y colectiva, los lazos de solidaridad y las miradas sobre el futuro.

Eso: el futuro, estuvo siempre en el corazón de los pensamientos que solíamos llamar “de izquierda”. Que no eran pensamientos de la gestión del mundo, del presente, sino pensamientos que buscaban en ese presente siempre injusto pero siempre –en virtud de esa misma injusticia que hacía necesaria su crítica y su amonestación– preñado de esperanza, las grietas por donde la promesa de una redención final de la humanidad pudiera hacerse audible y organizar las acciones de los hombres en el tiempo.

Lea y descargue aquí el libro:

ReinventarLaIzquierda

Diccionario de Economía Política – Borísov, Zhamin y Makárova – Biblioteca Digital EUMED

El Diccionario de Economía Política editado por Borísov, Zhamin y Makárova fue publicado en la Unión Soviética y traducido al español en 1965 por Augusto Vidal Roget. Su fuente es la Biblioteca Digital EUMED.

http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/index.htm

Su dedicatoria dice:

El presente Diccionario de economía política va destinado a quienes estudian esta disciplina en los cursos de educación política. También será de utilidad para los alumnos de economía política en los centros de enseñanza superior y en las escuelas técnicas.

El Diccionario no incluye toda la terminología de la economía política sin excepción. Se explican en él de manera concisa, lacónica, los conceptos, términos, leyes y categorías económicas fundamentales con que el lector se encuentra frecuentemente al estudiar la teoría marxista-leninista. Asimismo figuran en el Diccionario varios artículos críticos acerca de algunos economistas burgueses y pequeño-burgueses y sus teorías.

 Hemos añadido también algunos enlaces complementarios a otras partes de la Enciclopedia EMVI.


A Acción, Acumulación del capital, Acumulación originaria del capital, Acumulación socialista, Amortización, Anarquía de la producción, Aristocracia obrera, Autarquía.

B Balance de ingresos y gastos monetarios de la población; Balance de la economía nacional; Balance de mano de obra; Balance (por ramas) de la producción y de la distribución del producto; Base material y técnica del comunismo; Base material y técnica del socialismo; Bernstein Eduard (1850-1932); Bervi Vasili Vasílievich (seudónimo: N. Flerovski) (1829-1918); Böhm – Bawerk Eugen (1851-1914); Bolsa; Burguesía.

C Cálculo económico; Cambio; Capital; Capital circulante; Capital comercial; Capital constante; Capital de préstamo; Capital ficticio: Capital fijo; Capital financiero; Capital industrial; Capitalismo de estado; Capitalismo monopolista de estado; Capital mercantil; Capital monetario; Capital productivo; Capital usurario; Capital variable; Carácter social del trabajo; Carey, Henry Charles (1793-1879); Categorías económicas; Centralismo democrático en la dirección de la economía; Centralización del capital; Chernishevski, Nikolái Gavrílovich (1828-1889); Ciclo capitalista; Ciclo del capital; Circulación; Circulación del capital; Clark, John Bates (1847-1938); Clases (sociales); Coexistencia pacífica; Colonialismo; Comercio; Comercio cooperativo en la URSS; Comercio estatal en la URSS; Comercio exterior; Comercio koljosiano; Competencia; Competencia dentro de cada rama de producción; Competencia entre ramas de la producción; Composición orgánica del capital; Composición técnica del capital; Comunidad; Comunismo;Concentración de la producción; Concentración del capital; Consorcio; Consumo;Contradicción fundamental del capitalismo; Cooperación capitalista simple; Cooperación de las empresas bajo el socialismo; Cooperación del trabajo; Cooperación socialista del trabajo; Cooperación socialista mundial del trabajo; Coordinación de los planes económicos de los países socialistas; Corporación; Costo de producción; Crédito de consumo; Crédito, en el capitalismo; Crédito, en el socialismo; Crédito socialista internacional; Crisis agraria; Crisis económica de superproducción; Crisis general del capitalismo; Cuota de ganancia; Cuota de plusvalía; Cuota media (general) de ganancia;Curso de la moneda.

D Danielsón, Nikolái Frántsevich (seudónimo: Nikolái-on, 1844-1918); “Democratización del capital”; Depauperación absoluta del proletariado; Depauperación relativa del proletariado; Depresión; Desarrollo proporcional de la economía socialista; Desgaste físico; Desgaste moral; Desintegración del sistema colonial del imperialismo; Deuda hipotecaria; Devaluación; Diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y el trabajo físico; Diferencias esenciales entre la ciudad y el campo en el socialismo; Dinero; Distribución; Dividendo; Divisa; División capitalista internacional del trabajo; División natural del trabajo; División social del trabajo; División socialista internacional del trabajo;Doble carácter del trabajo; Dumping.

E Economía nacional; Economía natural; Economía política; Ejército industrial de reserva; Elevada ganancia monopolista; Emplazamiento de la producción socialista; Empréstitos; Empréstitos del Estado; Empréstitos exteriores (internacionales); Emulación económica entre el socialismo y el capitalismo; Emulación socialista; Engels, Federico (1820-1895); Equivalente general; Esfera no productiva; Esfera productiva;Especialización de la producción; Estado de democracia nacional; Estados rentistas; Estímulos materiales y morales del trabajo en el socialismo; Experimento económico; Explotación del hombre por el hombre; Explotación capitalista; Explotación colonial;Exportación; Exportación de capitales; Exportación de mercancías bajo el capitalismo; Expropiación.

F Fetichismo de la mercancía, Finanzas, en el socialismo; Fisiócratas; Fondo de acumulación; Fondo de consumo; Fondos; básicos; Fondos de circulación; Fondos de producción; Fondos de rotación; Fondos sociales de consumo; Formación económico-social; Formas del valor; Fourier, François-Marie Charles (1772-1837); Fuerza de trabajo;Fuerzas productivas; Función económica del estado socialista; Funciones del dinero.

G Ganancia; Ganancia comercial; Ganancia de fundador; Ganancia del empresario;Gastos de circulación; Gastos de producción; Gastos netos de circulación.

H Hansen, Alvin (n. en 1887); Herzen, Alexandr Ivánovich (1812-1870); Hilferding, Rudolf (1877-1941); Hobson, John Atkinson (1858-1940).

I Imperialismo; Importación; Industrialización; Industrialización capitalista; Industrialización socialista; Inflación; Ingreso neto centralizado del estado; Ingreso neto de la empresa estatal; Ingreso neto de la sociedad socialista; Ingresos reales de la población bajo el socialismo; Instrumentos de producción; “Integración” monopolista; Intensidad del trabajo; Intensificación de la producción agrícola; Interés, bajo el capitalismo; Inversión de capitales.

J-K Jornada de trabajo; Kautsky, Karl; Keynes, John Maynard (1883-1946).

L Lassalle, Ferdinand (1825-1864); Lenin, Vladimir Ilich (1870-1924); Letra de cambio; Ley capitalista de la población; Ley de la acumulación socialista; Ley de la circulación del dinero; Ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas; Ley de la desigualdad del desarrollo económico y político de los países capitalistas en el período del imperialismo; Ley de la distribución con arreglo al trabajo; Ley de la elevación incesante de la productividad del trabajo; “Ley de la fertilidad decreciente del suelo”; Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia; Ley del desarrollo planificado de la economía nacional; Ley del desarrollo preferente de la producción de medios de producción; Ley del valor; Ley económica fundamental del capitalismo; Ley económica fundamental del socialismo; Leyes económicas; Ley general de la acumulación capitalista; Ley socialista de la población; Luxemburgo, Rosa (1871-1919).

M Malthus, Thomas Robert (1766-1834); Manufactura; Marx, Carlos (1818-1883); Medios de producción; Medios de rotación; Medios de trabajo; Mercado; Mercado capitalista mundial; Mercado interior; Mercado socialista mundial; Mercancía; Mercantilismo; Método de balances en la planificación; Método de la economía política; Métodos matemáticos en la economía; Militarización de la economía bajo el imperialismo; Mill, John Stuart (1806-1873); Modo capitalista de producción; Modo comunista de producción; Modo de producción; Modo de producción de la comunidad primitiva; Modo esclavista de producción; Modo feudal de producción; Monopolio capitalista; Monopolio de la propiedad privada sobre la tierra; Monopolio de la tierra como objeto de explotación; Moro, Tomás (1478-1535).

N Nacionalización; Nacionalización capitalista; Nacionalización de la tierra; Nacionalización socialista; Neocolonialismo; Neomalthusianismo; Nivelación del desarrollo económico de los países socialistas.

O  Objeto de trabajo; Oligarquía financiera; Oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo físico; Oposición entre la ciudad y el campo; “Outsiders”; Owen, Robert (1771-1858).

P Paquete de control de las acciones; Paro forzoso; Paro forzoso crónico; Patrón de precios; Período de trabajo; Período de transición del capitalismo al socialismo; Petty, William (1623-1687); Plan cooperativo de Lenin; Planificación corriente; Planificación de la economía nacional; Planificación de perspectiva; Plejánov, Gueorgui Valentínovich (1856-1918); Plusproducto; Plusvalía; Plusvalía absoluta; Plusvalía extraordinaria; Plusvalía relativa; Política económica; Precio; Precio de la tierra; Precio de monopolio;Precio de producción; Prestación personal; Presupuesto; Presupuesto estatal de la U.R.S.S.; Producción; Producción capitalista maquinizada; Producción global; Producción industrial combinada; Producción mercantil; Producción mercantil simple; Productividad del trabajo; Producto necesario; Producto social global; Progreso técnico; Proletariado; Propiedad; Propiedad capitalista de estado; Propiedad cooperativa; Propiedad personal; Propiedad socialista; Propiedad socialista estatal; Proudhon, Pierre-Joseph (1809-1865).

Q Quesnay, François (1696-1774).

R Radíschev, Alexandr Nikoláievich (1749-1802); Reformas agrarias; Régimen capitalista en la agricultura; Relaciones de producción; Renta; Renta absoluta; Rentabilidad; Renta del suelo, en el capitalismo; Renta de monopolio; Renta diferencial I; Renta diferencial II; Renta diferencial, en el capitalismo; Renta diferencial, en el socialismo; Renta feudal del suelo; Renta nacional; Reproducción; Reproducción capitalista ampliada; Reproducción capitalista simple; Reproducción socialista ampliada; Reservas estatales de mano de obra; Ricardo, David (1772-1823); Riqueza nacional; Rotación del capital.

S Saint-Simon de Rouvroy, Claude-Henri (1760-1825); Salario, en el capitalismo; Salario, en el socialismo; Salario nominal; Salario real; Say, Jean Baptiste (1767-1832); Sindicato; Sismondi, Leónard Simonde de (1773-1842); Sistema automático de maquinaria; Sistema capitalista de economía mundial; Sistema colonial del imperialismo; Sistema monetario; Sistema socialista de economía nacional; Sistema socialista mundial de economía; Smith, Adam (1723-1790); Socialismo; “Socialismo cooperativo”; Socialización de la producción; Sociedad anónima; Struve, Piotr Berngardovich (1870-1944); Sub-utilización crónica de las empresas; Superpoblación agraria; Superpoblación estancada; Superpoblación flotante; Superpoblación relativa.

T  Tarea económica fundamental de la U.R.S.S.; Tendencia histórica de la acumulación capitalista; Teoría de la “Dispersión de la propiedad”; Teoría de la “Revolución de los gerentes”; Teoría de la “Revolución en los ingresos”; Teoría del “Capitalismo popular”;Teoría del “Estado del bienestar general”; Teoría del “Pleno empleo”; Tiempo de circulación del capital; Tiempo de producción bajo el capitalismo; Tiempo de rotación del capital; Tiempo de rotación de los fondos de producción; Tiempo de trabajo individual; Tiempo de trabajo necesario bajo el capitalismo; Tiempo de trabajo socialmente necesario; Tiempo libre, en el socialismo; Tipo económico; Títulos de crédito a la orden; Trabajo; Trabajo abstracto; Trabajo complejo; Trabajo comunista; Trabajo concreto; Trabajo directamente social; Trabajo materializado; Trabajo necesario; Trabajo pasado; Trabajo privado; Trabajo productivo y trabajo no productivo, en el socialismo; Trabajo simple; Trabajo socialmente necesario; Trabajo vivo; Transformación socialista de la agricultura; “Trudodién”; Trust; Tugán-Baranovski, Mijaíl Ivánovich (1865-1919).

U-V-Z Uniones monopolistas de estado internacionales; Unión personal; Valor; Valor de uso; Valor social (de mercado); Vía no capitalista de desarrollo; Vorontsov, Vasili Pávlovich (1847-1918); Ziber, Nikolái Lvánovich (1844-1888).

La Izquierda Autónoma también llora – El Mostrador

El problema político e ideológico de la ultraizquierda, es sin duda un asunto clásico en el debate ideológico dentro del campo de la izquierda, reside en cómo ser más izquierdista que todos los izquierdistas, cómo situarse a la izquierda de todas las izquierdas para aparecer más izquierdista ante la opinión pública o ante “las masas”, un dilema que no es sólo semántico, sino que profundamente político.

Como lo muestra la literatura política clásica del marxismo, los riesgos de personalismo (recordar por ejemplo, la vieja polémica por el “culto de la personalidad” entre chinos y soviéticos en los años cincuenta y sesenta del siglo XX) siempre persiguen a los grupos de la ultraizquierda y de la izquierda en general: el riesgo inminente de convertirse en movimientos o grupos que dependen y funcionan subyugados por el caudillismo de un solo personaje casi mesiánico que funda, organiza, lidera y representa al movimiento, perdiéndose o diluyéndose la organización colectiva.

El autonomismo del siglo XXI es la cara postmoderna del anarquismo del siglo XIX, es la ideología que ataca al Estado, a todo el Estado, a todo Estado, que apunta a destruir el Estado, a destruir todo Estado, en nombre de la base y de las asambleas de base.  Como consecuencia de este “autonomismo basista y asambleista” esos movimientos tienden a diluirse y enredarse en permanentes polémicas internas que no concluyen sino en la acción pura y directa, sin una organización estable y consistente que sustente el movimiento.

¿No es una contradicción ideológica de los “autonomistas” criticar a todos los partidos políticos y al mismo tiempo tratar de formar un partido político?

Leemos hoy en El Mostrador:

La Izquierda Autónoma también llora.

“Sin escribir una línea, se podría decir que la crisis de la Izquierda Autónoma tuvo su propio relato en las redes sociales.

El peak fue el viernes 20 de mayo, cuando un grupo de Nodo XXI –la Fundación de “pensamiento” ligada a la IA– llegó hasta las oficinas del Ministerio de Educación para reunirse con la ministra Adriana Delpiano. La foto era esta: la ministra con un chaquetón rojo hablando ante la prensa; detrás, Carlos Ruiz Encina –fundador de la IA y director de Nodo XXI– y otra figura emblemática del autonomismo: Andrés Fielbaum, quien sucedió a Gabriel Boric al frente de la FECH.

El encuentro dejó en evidencia que las grietas que dividen a los dos poderosos grupos al interior de la IA no se taparían con nada. El medio electrónico El Desconcierto –ligado a Rodrigo Ruiz, hermano de Carlos Ruiz– fue directo en titular: “Inesperada reunión entre Izquierda Autónoma y el Mineduc: Ni Confech ni Boric sabían”. En el Facebook de la IA, el mismo Gabriel Boric posteó a los pies de la foto donde aparecía la ministra recibiendo a Nodo XXI: “Estimad@s administradores de esta página, al igual que much@s de los militantes de Izquierda Autónoma que aquí han expresado su molestia, les ruego eliminen esta publicación considerando que el documento que presentaron en el Mineduc es desconocido no solo por gran parte de la militancia, sino más grave aún, por la mayoría de nuestros compañeros y compañeras que militan en el frente estudiantil y educacional”.

La última reserva de leña, ya había sido lanzada a la hoguera.

Las tensiones eran antiguas. Diferencias en la forma de abordar la Reforma Educacional, el proceso constituyente, elegir la vía electoral con Gabriel Boric en al Parlamento, escuchar realmente a las bases, son aspectos que finalmente afectaron al proyecto común. “Creo que las constantes faltas de respeto a la democracia interna han hecho imposible definir un quehacer único, que es condición básica para fundar un partido. Evidentemente el quiebre es una posibilidad”, señala Andrés Fielbaum.

Si se pudiera resumir cómo se dibuja la división de la Izquierda Autónoma, se podría decir que en un lado está el tronco histórico, el descolgado de la Zurda, Carlos Ruiz Encina, militantes emblemáticos de la movilización de 2011 y líderes estudiantiles –hasta Camila Rojas–. En la otra vereda quedan organizaciones que se querían sumar en el último tiempo a la apuesta de la IA, militantes de Valparaíso y Rodrigo Ruiz Encina.

Para los militantes de base, no se trata de un quiebre ideológico, sino más bien de una forma de construcción, un debate que “además hasta ahora solo ha sido dado por redes sociales y no en asamblea”, señala un dirigente.

La Izquierda Autónoma siempre se movió solo en el mundo estudiantil, pero cuando Boric resultó electo, decenas de personas se quisieron sumar al proyecto –incluso ingresó Javiera Vallejo, hermana de Camila, y Nicolás Grau, quien había sido presidente de la Fech con la Nueva Izquierda Universitaria– y se buscó comenzar a construir una organización que rebasara lo meramente estudiantil. Para esto, la IA hizo un proceso de convergencia en marzo, se formaron listas y se hicieron elecciones en busca de una dirección ejecutiva y una ampliada; una jugada en la que las divisiones internas se hicieron más evidentes.

Hay quienes señalan que en este escenario, la figura de Gabriel Boric es clave, pero también móvil. Sin embargo, otros lo sitúan sin excusas del lado de Rodrigo Ruiz y no de Nodo XXI, think tank del grupo, del cual se distanció hace meses. “Prefiero dar un debate al interior de mi organización antes que dar declaraciones a la prensa”, dice Boric.

Ad portas de lo que pareciera ser un quiebre definitivo, Fielbaum cree que uno de los riesgos grandes que aparecieron en el último tiempo fue el “caudillizarse, lo cual no es responsabilidad exclusiva de Boric. Diría que él tomó una posición frente a las discusiones internas, que sistemáticamente se mostró minoritaria en el autonomismo”.

-¿Cuál es esa posición?
-Creo que ellos son mejores voceros de su posición que yo. Yo la describiría como una posición que prioriza las incursiones electorales como manera de crecer. Por ejemplo, la molestia con la reunión del viernes la pondría en esos códigos. Para nosotros lo mejor que puede hacer Izquierda Autónoma es presionar para que este gobierno no termine sin la reforma por la que tanto hemos peleado, pero que esa reforma expanda la educación pública de modo de efectivamente lograr hacer retroceder el mercado. Pero priorizando los resultados electorales, sería conveniente que no haya reforma para capitalizar ese malestar. Allí tenemos una diferencia fundamental –cierra Fielbaum.

Los caminos de la izquierda

Izquierda Autónoma, al igual que otras fuerzas políticas emergentes –como Revolución Democrática, Izquierda Libertaria y otros sectores ligados al mundo estudiantil, por ejemplo, la Unión Nacional Estudiantil–, viven procesos de maduración política y constitución de su base orgánica.

Este proceso, para el sociólogo Alberto Mayol, siempre es complejo y trae consigo tensiones propias de lo que significa llevar la consolidación de un proyecto que pasa a jugar a la cancha de la política amplia. “Las fuerzas políticas nuevas siempre tienen un problema, ya que parten de la nada y eso es complicado en general”, señala Mayol.

Bajo este contexto la labor de actuar como un impugnador es fundamental, pero es un “ejercicio muy sofisticado” y complejo, a juicio del sociólogo. Dicha labor pasa por definir una estrategia que “busca generar nuevas estructuras de poder y eso no es nada fácil”, puntualiza, ya que constantemente ronda el fantasma de evadir la construcción política más pesada y avanzar hacia el mundo de la propaganda política y la estrategia netamente comunicacional.

Para Mayol este trabajo de base fuera del sistema político está avanzado en el mundo estudiantil y sindical, pero no es suficiente. Tampoco lo ha sido el rol impugnatorio desde fuerzas como Izquierda Autónoma y esto trae consigo contradicciones internas. “Echo de menos una labor de hostigamiento de la élite principal, cuando quieres atacar una élite tienes que ser particularmente asertivo y agresivo para poder ir por los puntos más críticos de esa élite”, indica Mayol, al tiempo que agrega que, en el caso de la IA y otras fuerzas, las mayores impugnaciones han sido limitadas.

Otro aspecto que tensiona al mundo autonomista radica entre establecer una política de masas u otra más reducida. Un debate “que tuvieron en algún momento los partidos que vienen del mundo estudiantil, le pasó incluso a la UDI (…) hay una visión contrapuesta entre quienes buscan salir y los que quieren mantenerse construyendo en su propio lugar”.

Para los militantes de base, no se trata de un quiebre ideológico, sino más bien de una forma de construcción, un debate que “además hasta ahora solo ha sido dado por redes sociales y no en asamblea”, señala un dirigente. La Izquierda Autónoma siempre se movió solo en el mundo estudiantil, pero cuando Boric resultó electo, decenas de personas se quisieron sumar al proyecto –incluso ingresó Javiera Vallejo, hermana de Camila, y Nicolás Grau, quien había sido presidente de la Fech con la Nueva Izquierda Universitaria– y se buscó comenzar a construir una organización que rebasara lo meramente estudiantil. Para esto, la IA hizo un proceso de convergencia en marzo, se formaron listas y se hicieron elecciones en busca de una dirección ejecutiva y una ampliada; una jugada en la que las divisiones internas se hicieron más evidentes.

Para Mayol, en general “Izquierda Autónoma ha hecho un trabajo súper interesante”, pero le falta avanzar en la siguiente etapa, lo que queda evidenciado en “no tener una estrategia clara ante las municipales, eso no es excusable, si tú quieres tener un rol en la historia y vas a asumir la ruta electoral, tienes que ir. No puede ser que hace un mes sale un reportaje en que Carlos Ruiz prácticamente es proclamado como candidato presidencial y prácticamente el partido no lo respalda”.

Finalmente, el sociólogo indica que “las contradicciones existenciales internas les han generado daño, pero es un aprendizaje de grupos políticos que están empezando y que han tenido resultados sobresalientes”.

Posiciones encontradas

Desde el sector lejano a Nodo XXI, Andrea Salazar, miembro de la Dirección Ejecutiva de Izquierda Autónoma, admite que existe “una crisis al interior de nuestra organización, tanto de construcción orgánica como política”.

Para este sector, a nivel orgánico la diferencia reside en el “cómo construir organización, una alternativa radicalmente democrática debe pasar sus decisiones por las bases, que la soberanía está en la militancia y ahí se dan años de una militancia poco crítica, que delega la elaboración en algunos”. Desde el lado más político, “Fuerza Autonomista –sector de Nodo XXI– se sitúa en el escenario político desde una parcialidad que es desde el mundo estudiantil. Aunque es esencial, la disputa de un partido político tiene que ser contra el neoliberalismo. Hay otros campos de disputas, como el debate constituyente, territorial y sectorial, como la lucha por el agua, feminista, y allí hemos tenido las más grandes diferencias”, explica.

Ante el desencuentro de la disputa electoral, Andrea Salazar señala que como sector creen “que sin duda las luchas territoriales hoy se cruzan por la coyuntura municipal. A través de la disputa municipal se pueden construir espacios que son próximos a la vida cotidiana de las personas, donde vayamos proponiendo proyectos de transformación a la sociedad”.

Según Salazar, “de algún modo ellos (Fuerza Autonomista) ven que la política está muy deslegitimada y que el escenario municipal no nos permitiría dar esa disputa como un actor político relevante. Nosotros vemos que hay un escenario complejo, pero debemos ver cómo somos capaces de generar un proyecto que genere alternativa a los proyectos locales”.

El Proceso Constituyente también ha traído tensiones, mientras un sector estableció la necesidad de restarse del proceso levantado por el Gobierno, Salazar explica que “los movimientos sociales y actores políticos emergentes deben participar del proceso político constituyente. No es posible que estos actores se resten a priori, sino que hay que ver la forma en la que podemos ir articulando a la sociedad a través de discusiones que engloben a la sociedad en su conjunto, elaborando una propuesta de país, independiente de ser parte de los cabildos, obviamente con desconfianza del gobierno, pero sí puede ser un espacio para encontrarse con personas que no necesariamente son parte de una organización política y social”.

A esto se suma la centralidad de las luchas. Para Andrea es fundamental la diferencia a la hora de incluir “perspectivas que no habían sido incorporadas en la izquierda del siglo XX”, como las luchas feministas y medioambientales, lo que no es centralidad para el sector de Fuerza Autonomista, según señala.

Pero además hay distancias ideológicas respecto a lo que es el autonomismo, “una organización autonomista tiene que tener la soberanía en las bases, en la militancia, por lo tanto tenemos que redefinir lo que comprendemos por democracia”. Andrea indica que hay “una división brutal social del trabajo. Hay algunos que ejecutan la política y otros que elaboran la política y eso hace crisis en estos momentos”.

A pesar de reconocer que están en una crisis, Andrea Salazar ve una salida política: “Creemos y tenemos la convicción de que para superar este momento de crisis hay que convocar a un congreso refundacional y eso implica que todos los autonomistas discutamos sobre el futuro de nuestra organización, la orgánica, el plan político y que a partir de eso demos una nueva orgánica, porque creemos que la actual tiene una serie de vicios en su origen”.

Desde la otra vereda, la mirada de Fielbaum es menos conciliadora respecto al futuro de la IA. “Nuestro proceso de intentar converger, ciertamente no funcionó. Desde un comienzo se hicieron evidentes las importantes diferencias políticas. En esa línea, fueron importantes los procesos de discusión interna y las asambleas nacionales que tuvimos en 2015 y 2016”, señala.

A la hora de revisar escenas que identifican, pero a la vez separan a cada grupo, Fielbaum cree que hay hitos que entregan luces. “Por ejemplo, ciertas definiciones electorales empujadas sin consenso interno y muy propias de la lógica de proyectarse desde las mismas elecciones y no entender estas como una consecuencia de procesos previos de lucha social que encuentran su expresión ya sea en las parlamentarias o municipales. Durante el 2015, por ejemplo, la participación de un sector de la mesa en 123xÑuñoa –plataforma electoral compartida con la Concertación– y el lanzamiento de Temuko Participa junto al PRO, en medio de las investigaciones por SQM”, aporta datos.

“En suma, habiendo planes contradictorios para este año, en lugar de resolverlos para definir una política unitaria, se decidió actuar por la vía de los hechos consumados”, sentencia Fielbaum.

La Comuna de Paris de 1871 vista por Karl Marx

En la alborada del 18 de marzo de 1871, París despertó entre un clamor de gritos de “Vive la Commune!” ¿Qué es la Comuna, esa esfinge que tanto atormenta los espíritus burgueses?

“Los proletarios de París — decía el Comité Central en su manifiesto del 18 de marzo –, en medio de los fracasos y las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta de que ha llegado la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos . . . Han comprendido que es su deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueños de sus propios destinos, tomando el Poder.”[73] Pero la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal como está, y a servirse de ella para sus propios fines.

El Poder estatal centralizado, con sus órganos omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura — órganos creados con arreglo a un plan de división sistemática y jerárquica del trabajo –, procede de los tiempos de la monarquía absoluta y sirvió a la naciente sociedad burguesa como un arma poderosa en sus luchas contra el feudalismo. Sin embargo, su desarrollo se veía entorpecido por toda la basura medioeval: derechos señoriales, privilegios locales, monopolios municipales y gremiales, códigos provinciales. La escoba gigantesca de la Revolución Francesa del siglo XVIII barrió todas estas reliquias de tiempos pasados, limpiando así, al mismo tiempo, el suelo de la sociedad de los últimos obstáculos que se alzaban ante la superestructura del edificio del Estado moderno, erigido en tiempos del Primer Imperio, que, a su vez, era el fruto de las guerras de coalición[74] de la vieja Europa semifeudal contra la Francia moderna. Durante los regímenes siguientes, el Gobierno, colocado bajo el control del parlamento — es decir, bajo el control directo de las clases poseedoras –, no sólo se convirtió en un vivero de enormes deudas nacionales y de impuestos agobiadores, sino que, con la seducción irresistible de sus cargos, prebendas y empleos, acabó siendo la manzana de la discordia entre las fracciones rivales y los aventureros de las clases dominantes; por otra parte, su carácter político cambiaba simultáneamente con los cambios económicos operados en la sociedad. Al paso que los progresos de la moderna industria desarrollaban, ensanchaban y profundizaban el antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, el Poder estatal fue adquiriendo cada vez más el carácter de poder nacional del capital sobre el trabajo, de fuerza pública organizada para la esclavización social, de máquina del despotismo de clase. Después de cada revolución, que marca un paso adelante en la lucha de clases, se acusa con rasgos cada vez más destacados el carácter puramente represivo del Poder del Estado. La Revolución de 1830, al dar como resultado el paso del Gobierno de manos de los terratenientes a manos de los capitalistas, lo que hizo fue transferirlo de los enemigos más remotos a los enemigos más directos de la clase obrera. Los republicanos burgueses, que se adueñaron del Poder del Estado en nombre de la Revolución de Febrero, lo usaron para provocar las matanzas de Junio, para probar a la clase obrera que la República “social” era la República que aseguraba su sumisión social y para convencer a la masa monárquica de los burgueses y terratenientes de que podían dejar sin peligro los cuidados y los gajes del gobierno a los “republicanos” burgueses. Sin embargo, después de su única hazaña heroica de Junio, no les quedó a los republicanos burgueses otra cosa que pasar de la cabeza a la cola del Partido del Orden, coalición formada por todas las fracciones y fracciones rivales de la clase apropiadora, en su antagonismo, ahora abiertamente declarado, contra las clases productoras. La forma más adecuada para este gobierno de capital asociado era la República Parlamentaria, con Luis Bonaparte como presidente. Fue éste un régime de franco terrorismo de clase y de insulto deliberado contra la vile multitude [vil muchedumbre]. Si la República Parlamentaria, como decía el señor Thiers, era “la que menos los dividía” (a las diversas fracciones de la clase dominante), en cambio abría un abismo entre esta clase y el conjunto de la sociedad situado fuera de sus escasas filas. Su unión venía a eliminar las restricciones que sus discordias imponían al Poder del Estado bajorégimes anteriores, y, ante el amenazante alzamiento del proletariado, se sirvieron del Poder estatal, sin piedad y con ostentación, como de una máquina nacional de guerra del capital contra el trabajo. Pero esta cruzada ininterrumpida contra las masas productoras les obligaba, no sólo a revestir al Poder Ejecutivo de facultades de represión cada vez mayores, sino, al mismo tiempo, a despojar a su propio baluarte parlamentario — la Asamblea Nacional –, de todos sus medios de defensa contra el Poder Ejecutivo, uno por uno, hasta que éste, en la persona de Luis Bonaparte, les dio un puntapié. El fruto natural de la República del Partido del Orden fue el Segundo Imperio.

El Imperio, con el coup d’Etat por fe de bautismo, el sufragio universal por sanción y la espada por cetro, declaraba apoyarse en los campesinos, amplia masa de productores no envuelta directamente en la lucha entre el capital y el trabajo. Decía que salvaba a la clase obrera destruyendo el parlamentarismo y, con él, la descarada sumisión del Gobierno a las clases poseedoras. Decía que salvaba a las clases poseedoras manteniendo en pie su supremacía económica sobre la clase obrera, y, finalmente, pretendía unir a todas las clases, al resucitar para todos la quimera de la gloria nacional. En realidad, era la única forma de gobierno posible, en un momento en que la burguesía había perdido ya la facultad de gobernar la nación y la clase obrera no la había adquirido aún. El Imperio fue aclamado de un extremo a otro del mundo como el salvador de la sociedad. Bajo su égida, la sociedad burguesa, libre de preocupaciones políticas, alcanzó un desarrollo que ni ella misma esperaba. Su industria y su comercio cobraron proporciones gigantescas; la especulación financiera celebró orgías cosmopolitas; la miseria de las masas contrastaba con la ostentación desvergonzada de un lujo suntuoso, falso y envilecido. El Poder del Estado, que aparentemente flotaba por encima de la sociedad, era, en realidad, el mayor escándalo de ella y el auténtico vivero de todas sus corrupciones. Su podredumbre y la podredumbre de la sociedad a la que había salvado, fueron puestas al desnudo por la bayoneta de Prusia, que ardía a su vez en deseos de trasladar la sede suprema de este régime de París a Berlín. El imperialismo es la forma más prostituida y al mismo tiempo la forma última de aquel Poder estatal que la sociedad burguesa naciente había comenzado a crear como medio para emanciparse del feudalismo y que la sociedad burguesa adulta acabó transformando en un medio para la esclavización del trabajo por el capital.

La antítesis directa del Imperio era la Comuna. El grito de “República social”, con que la Revolución de Febrero fue anunciada por el proletariado de París, no expresaba más que el vago anhelo de una República que no acabase sólo con la forma monárquica de la dominación de clase, sino con la propia dominación de clase. La Comuna era la forma positiva de esta República.

París, sede central del viejo Poder gubernamental y, al mismo tiempo, baluarte social de la clase obrera de Francia, se había levantado en armas contra el intento de Thiers y los “rurales” de restaurar y perpetuar aquel viejo Poder que les había sido legado por el Imperio. Y si París pudo resistir fue únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había deshecho del ejército, substituyéndolo por una Guardia Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los obreros. Ahora se trata de convertir este hecho en una institución duradera. Por eso, el primer decreto de la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo armado. (Karl Marx: La Guerra Civil en Francia, 1871).

Continúe leyendo en:

https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/index.htm

Volveremos – Louise Mitchel

Nuestro homenaje al 18 de marzo, día de la proclamación de la Comuna de Paris, en 1871.  Poema de Louise Mitchel escrito en la prisión de Versailles en septiembre de 1871, antes de ser deportada). Versión al castellano de Pedro A. García Bilbao.

VOLVEREMOS (Louise Mitchel 1830-1905).
A mis hermanos.

¡Pasará el tiempo, los días, los años!
¡Crecerá la hierba sobre los muertos!
Acabará sus días lo que hoy nazca;
Los barcos no volverán a los puertos
Pasarán las noches oscuras,
se harán polvo las altas montañas,
las celdas, las tumbas,
pasarán como las olas
pero, proscritos o muertos,
volveremos.

Volveremos en multitud innumerable;
Volveremos por todos los caminos,
como espectros vengadores saliendo de la sombra,
volveremos apretando los puños.
Unos en sus pálidos sudarios,
otros todavía sangrantes,
lívidos bajo las rojas banderas
los huecos de las balas en sus flancos.

¡Todo acabó!
Los fuertes, los valientes,
todos habéis caído, oh, mis amigos,
y ya se arrastran los esclavos, los traidores y los viles.
pero ayer, yo os soñé,
hermanos míos,
hijos del pueblo victorioso,
fieros y valientes como nuestros padres marcharon,
con la Marsellesa en los ojos.

Hermanos, en tal desmedida lucha,
amé vuestro coraje ardiente,
bajo la metralla rugiente y tonante,
con las rojas banderas flameando al viento
Volveremos por todos los caminos
Volveremos…

Prisión de Versailles, 8 de septiembre de 1871

Adaptación literaria: Pedro A. García Bilbao
Louise Michel, heroína de la defensa de la Comuna de Paris. Escrito en la prisión de Versalles, 8 de Setiembre de 1871.

Para saber más:

Página web de la Asociación de Amigos de la Comuna de Paris en Francia:

http://www.commune1871.org/

COYUNTURA POLITICA

Poema de Louise Mitchel escrito en la prisión de Versailles en septiembre de 1871, antes de ser deportada). Versión al castellano de Pedro A. García Bilbao

VOLVEREMOS (Louise Mitchel 1830-1905)
A mis hermanos

¡Pasará el tiempo, los días, los años!
¡Crecerá la hierba sobre los muertos!
Acabará sus días lo que hoy nazca;
Los barcos no volverán a los puertos
Pasarán las noches oscuras,
se harán polvo las altas montañas,
las celdas, las tumbas,
pasarán como las olas
pero, proscritos o muertos,
volveremos.

Volveremos en multitud innumerable;
Volveremos por todos los caminos,
como espectros vengadores saliendo de la sombra,
volveremos apretando los puños.
Unos en sus pálidos sudarios,
otros todavía sangrantes,
lívidos bajo las rojas banderas
los huecos de las balas en sus flancos.

¡Todo acabó!
Los fuertes, los valientes,
todos habéis caído, oh, mis amigos,
y ya se arrastran los esclavos, los traidores y los viles.
pero ayer, yo…

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El problema ideológico y valórico del golpe de Estado

En el debate teórico y político acerca de la democracia y de las vías para su fortalecimiento y profundización, el problema de la participación y de las nuevas formas de ciudadanía, pone el acento en los cambios socio-culturales en curso y se centra en el involucramiento de la ciudadanía en la toma de decisiones de las instituciones de la república democrática.

Pero, cuando las instituciones de la democracia son amenazadas por el fantasma de la desestabilización, surge el espectro del golpe de Estado como mecanismo de asalto y socavamiento a las instituciones y de destrucción de  la democracia mediante el uso político de la fuerza militar institucional.  En América Latina, como una historia contínua y constante desde mediados del siglo XIX, se han discernido (Samuel Hungtington) a lo menos tres ciclos de golpismo y de golpes de Estado, dos de los cuales han ocurrido en los años 30  y en los años setenta del siglo XX, aunque por causas coyunturales diferentes.

El golpe de Estado resulta ser un viejo conocido en América Latina, tan conocido y recurrente que hay muy pocos partidos políticos latinoamericanos que no hayan  flirteado con el golpismo en algún momento de su historia.

Por cierto que gran parte de los partidos y movimientos liberales y conservadores de América Latina han sido fieles seguidores y acérrimos defensores del golpe de Estado como fórmula recurrente para derrumbar a gobiernos de izquierda, progresistas o socialistas, cada vez que esos gobiernos no han sido sometidos a los intereses nacionales de ese sector social o de la potencia imperial estadounidense.  Mas allá de sus declaraciones de principios, también una amplia gama de partidos de derecha, de centro y hasta socialdemócratas, en algún momento de su historia y de la coyuntura política nacional han sido partidarios del golpismo (abierto, directo o por mano interpósita) cada vez que los adversarios en el poder no han sido fieles seguidores de la receta de las potencias dominantes.

No olvidamos tampoco que el golpismo latinoamericano ha tenido profundos lazos doctrinales e ideológicos de vinculación con el fascismo.

En materia de golpes de Estado en América Latina no está dicha la ultima palabra, porque incluso esta parte del mundo ha acuñado recientemente como en Honduras y Paraguay ¨novedosas¨ fórmulas de golpe de Estado “blando¨, donde se ha recurrido a los propios instrumentos constitucionales para derribar (o reemplazar) gobiernos de orientación progresista, escamoteando descaradamente la soberanía popular expresada mediante el sufragio universal.

En el caso de Venezuela, el recurso al golpe de Estado, fue ensayado por una coalición de partidos de derecha y de centro y de organizaciones empresariales en 2002 en contra del Presidente constitucional Hugo Chavez, pero como Chavez era un gobernante con un proyecto político de izquierda, portador de un movimiento y de un proceso de cambios abiertamente socialista, evidentemente que la tentativa golpista estaba ¨perfectamente justificada¨ por sus autores e instigadores.

Pero la aventura golpista fracasó porque el pueblo venezolano se movilizó masivamente para impedirla.

El caso del golpe de Estado en 2002 en Venezuela contra el Presidente Hugo Chavez es paradigmático, a la hora de dilucidar la problemática ética e ideológica del asunto, en la medida en que el golpe de Estado es una medida de fuerza que traduce y acentúa un quiebre institucional y una brecha social y política insalvable dentro del escenario político: cuando se recurre al golpe de Estado se está declarando abiertamente que no se adhiere a las formas democráticas del Estado de Derecho, sino que se hace uso de un procedimiento extra-institucional precisamente para romper ese Estado de Derecho.

Los partidarios del golpe de Estado son enemigos del Estado de Derecho.

Caben entonces algunas interrogaciones políticas y valóricas: en qué circunstancias está justificado el golpe de Estado?  es el golpe de Estado un mecanismo éticamente válido para reemplazar a un gobierno democrático elegido por la ciudadanía, pero que no es del agrado de un sector social y político?   Si el golpismo está justificado en un país, lo estaría también en algún otro país?

Culaes son los límites éticos para el problema del golpe de Estado?  Lo condenamos siempre y en toda circunstancia de un gobierno democrático y de un Estado de Derecho, o dejamos abierta la puerta para que ese gobierno pueda ser objeto de una tentativa golpista de desestabilización e ingobernabilidad?

Dada la dolorosa experiencia histórica de la mayor parte de los países de América Latina durante el siglo XX, nadie puede hoy negar que el golpe de Estado es la más violenta y destructiva forma de violación masiva de los derechos humanos.

Manuel Luis Rodríguez U.

plume

Reflexiones de un joven para la elección de una profesión – Carlos Marx

La naturaleza, en sí misma, ha determinado la esfera de la actividad en la que el animal debe moverse, y lo hace pacíficamente dentro de esa esfera, sin intentar ir más allá de ella, sin tener incluso una noción de cualquier otro campo. Al hombre, también, la Deidad dio un objetivo general: el de ennoblecerse así mismo y a la humanidad, pero Él lo dejó buscar la manera de lograr este objetivo; Él lo dejó elegir la posición social que más le satisfizo, de la cual puede fortalecerse así mismo y a la sociedad.

Esta elección es un gran privilegio del hombre sobre el resto de la creación, pero al mismo tiempo es un acto que puede destruir su vida entera, frustra todos sus planes, y lo hace infeliz. Por consiguiente, considerar seriamente esta elección es ciertamente el primer deber de un joven que está empezando su carrera y no quiere dejar sus asuntos más importantes para arriesgarse.

Todos tenemos un objetivo, que nos parece grande; y, realmente, para la convicción más profunda, es así, la más profunda voz del corazón lo declara de esta manera, la Deidad nunca deja al hombre mortal totalmente sin una guía; él habla suavemente pero con certeza.

Pero esta voz puede ahogarse fácilmente, y lo que nosotros tomamos como inspiración puede ser el producto del momento, que quizás también puede destruirse por otro. Nuestra imaginación, quizás, está en el fuego, nuestras emociones agitadas, los fantasmas revolotean ante nuestros ojos, y nos zambullimos precipitadamente en lo que nuestro impetuoso instinto sugiere, qué llegamos a imaginamos que la Deidad nos ha señalado. Pero lo que nosotros abrazamos ardientemente pronto nos rechaza y ahí vemos nuestra existencia entera en las ruinas.

Debemos examinar, por consiguiente, seriamente, si realmente hemos estado inspirados al escoger nuestra profesión, si una voz interna lo aprueba; o, si esta es un engaño, y lo que nosotros tomamos como un llamado de la Deidad fue una autodecepción. ¿Pero, cómo podemos reconocer esto, sino rastreando la fuente de la propia inspiración?

Respecto al ímpetu, este promueve la ambición, y puede fácilmente produce la inspiración, o lo que nosotros tomamos por inspiración; pero la razón no puede refrenar al hombre que es tentado por el demonio de la ambición, y se zambulle precipitadamente zambulle precipitadamente en lo que sus impetuosos instintos le sugieren: él ya no escoge su posición en la vida, ahora esta es tomada por casualidad e ilusión.

No somos llamados para adoptar la posición que nos ofrece las oportunidades más brillantes; quizás no es lo que, en la larga serie de años, podamos sostenerlo, nunca nos cansaremos, ni se diluirá nuestra pasión, nunca permitamos que nuestro entusiasmo crezca impersonalmente, excepto si vemos nuestros deseos incumplidos, nuestras ideas insatisfechas y debamos “descubrirnos” contra la Deidad y la maldición de la humanidad.

Pero no sólo es la ambición la que puede despertar el entusiasmo súbito por una profesión particular; quizás pudimos haberla embellecido en nuestra imaginación, para hacerla parecer lo más alto que la vida puede ofrecer. No hemos analizado, ni considerado la carga entera, la gran responsabilidad que se impone en nosotros; sólo lo hemos visto a distancia, y la distancia es engañosa.

Nuestra propia razón no puede aconsejarnos; para esta, la decisión no se apoya por la experiencia ni por la observación profunda, se engaña por la emoción y se deslumbra por la fantasía. ¿Entonces a quién debemos volver nuestros ojos? ¿Quién debe apoyarnos dónde nuestra razón nos desampara?

Nuestro corazón dice: Nuestros padres, que han recorrido el camino de vida y han experimentado la severidad del destino.

Y si nuestro entusiasmo todavía persiste, si continuamos amando una profesión y creemos su llamado después de haberla examinado a sangre fría, después de percibir sus cargas y dificultades, entonces debemos adoptarla, entonces nadie hará que nuestro entusiasmo nos engañe ni que la impaciencia nos lleve lejos.

Mas no siempre podemos lograr la posición a la cual creemos que somos llamados, nuestras relaciones en la sociedad están relativamente preestablecidas antes de que estemos en una posición de determinarlas.

Nuestra constitución física es a menudo un obstáculo amenazante, y no permite a nadie mofarse de sus derechos. Es verdad que podemos subir sobre esta; pero entonces nuestra caída es la más rápida de todas, de ahí que somos aventurados en construir sobre las ruinas desmenuzadas, entonces nuestra vida entera es un forcejeo infeliz entre los principios mentales y corporales. Pero aquél, que es incapaz de reconciliar sus internos elementos en pugna, ¿cómo puede resistir la tensión tempestuosa de vida, cómo podría actuar serenamente? Y es exclusivamente desde la calma que esos grandes y finos hechos pueden surgir; es el único terreno en el que las frutas maduras se desarrollan con éxito.

Aunque no podamos trabajar de largo, y casi nunca de buena gana con una constitución física que no se satisface a nuestra profesión, el pensamiento, no obstante, surge del sacrificio de nuestro bienestar ante el deber, actúa vigorosamente aunque seamos débiles. Pero si hemos escogido una profesión para la que no poseemos el talento, nunca podremos ejercerla merecidamente, comprenderemos pronto, con vergüenza, nuestra propia incapacidad y decimos que somos seres creados inútiles, los miembros de la sociedad, incapaces de cumplir su vocación. Entonces la consecuencia más natural es el desprecio de sí mismo, y qué es más doloroso, que el sentirse por todos como el menos capaz de lo que el mundo exterior puede ofrecer. El desprecio de sí mismo es una serpiente que en la vida roe el pecho de uno, a la vez que chupa la sangre de la vida del corazón y lo mezcla con el veneno de misantropía y desesperación.

Una ilusión sobre nuestro talento, para una profesión a la cual hemos examinado estrechamente, es una falta que toma su venganza sobre nosotros mismos, y aun si no se encuentra con la censura del mundo externo, que da lugar al dolor más terrible que puede infligir en en nuestros corazones.

Si hemos considerado todo esto, y si las condiciones de nuestra vida nos permiten escoger cualquier profesión que nos guste, podemos adoptar lo que nos asegura el valor más grande: aquel que está basado en las ideas de cuya verdad nos convencen completamente, que nos ofrece el alcance más amplio para trabajar para la humanidad y para nosotrosmismos, para acercarse más al objetivo general para la que cada profesión es un medio: la perfección.

El mayor mérito de un hombre es aquel que da una gran nobleza a sus acciones y a todos sus logros, que lo hacen invulnerable, admirado por la muchedumbre y que lo elevó anteriormente.

Pero el mérito solo puede asegurarse por una profesión en la que no seamos herramientas serviles, en la cual actuemos independientemente en nuestra propia esfera. Sólo puede asegurarse por una profesión que no exija actos reprensibles, ainclusive aquellos reprensibles solo en su apariencia exterior, una profesión que los mejores pueden seguir con noble orgullo. Una profesión que asegure esto en el más gran grado no siempre es la mejor, pero siempre será la preferida.

Pero así como una profesión que no nos da ninguna seguridad de su mérito nos degrada, debemos ciertamente sucumbir bajo las cargas de quien se ha basado en ideas que las reconoceremos posteriormente como falsas.

Casi no tenemos ningún recurso para la autodecepción, ¡y lo que una salvación desesperada es aquella que se obtiene por la traición de sí mismo!

Esas profesiones que no son tan envueltas en la vida misma concernientes con las verdades abstractas son las más peligrosos para el joven cuyos principios no son todavía firmes y cuyas convicciones no son todavía fuertes e inflexibles. Al mismo tiempo estas profesiones pueden parecer ser las más excelsas si han sido tomadas de raíz en nuestros corazones y si somos capaces de sacrificar nuestras vidas y todos los logros por los ideales que aspiramos en ellos.

Ellas pueden dar felicidad al hombre que tiene una vocación para estas, mas destruyen a quién los adopta imprudentemente, sin reflexión, rindiéndose al impulso del momento.

Por otro lado, tenemos más consideración en las ideas que basan nuestra profesión en darnos un alto status en la sociedad, refuerzar nuestro propio mérito, y hace nuestras acciones indiscutibles

Uno que escoja una profesión que valore favorablemente, se estremecerá a la idea de ser indigno de ella; solo actuará noblemente si su posición social es la de un noble.

Mas la guía principal que debe dirigirnos en la elección de una carrera es el bienestar de la humanidad y nuestra propia perfección. No debe pensarse que estos dos intereses pudieran estar en conflicto, que uno tendría que destruir el otro; al contrario, la naturaleza de hombre está constituída de tal modo que solo puede lograr su propia perfección trabajando para la perfección, para el bien de sus semejantes.

Si uno solo trabaja para sí mismo, quizás puede volverse un famoso del aprendizaje, un gran sabio, un poeta excelente, pero nunca puede ser perfecto, verdaderamente grande.

La historia llama a esos hombres los más grandes, los que se han ennoblecido trabajando por el bien común; la experiencia aclama como el más feliz a quien ha hecho el más grande número de la personas felices; la religión misma nos enseña que el ideal de vida por quienes todos se esfuerzan por copiar se sacrificó por causa de la humanidad, ¿y quién se atrevería a poner al nada los tales juicios?

Si en la vida hemos escogido la posición desde la cual podemos trabajar más por la humanidad, ninguna carga nos puede doblegar, porque son sacrificios en beneficio de todos; entonces experimentaremos una no pequeña, limitada, egoísta alegría, pero nuestra felicidad pertenecerá a millones, nuestros hechos se vivirán calladamente, pero por siempre por el trabajo, y sobre nuestras cenizas se verterán las ardientes lágrimas de la gente noble.

Marx

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REFLEXIONES DE UN JOVEN PARA LA ELECCIÓN DE SU PROFESIÓN – es un ensayo escrito por Marx para los exámenes escolares en El Gimnasium Real Frederick William III en Tréveris, en agosto de 1835. Solo siete páginas del examen de Marx se han conservado. El ensayo antedicho, para la elección del escritor, un ensayo en latín sobre el reino de Augusto y un ensayo religioso, un latín inadvertido, una traducción del griego, una traducción en francés, y un folio sobre matemáticas (todos publicados en Marx/Engels, Historisch-Kritische Gesamtausgabe, Erste Abteilung, Atan 1, Zweiter Halbband, Berlín, 1929, S. 164-82).

En el original hay numerosas acotaciones, presumiblemente hechas por el maestro de historia y filosofía, el entonces director de colegio del gimnasio, Johann Hugo Wyttenbach, que no se reproducen en la edición presente. Él también hizo el comentario siguiente: “Bastante bueno. El ensayo es marcado por una riqueza de pensamiento y una narración sistematizada buena. Pero generalmente el autor aquí ha cometido mucho un error ‘peculiarmente busca expresiones pintorescas detalladas para la elaboración. Por consiguiente muchos pasajes subrayan la falta la claridad necesaria y de definición; y, a menudo, la precisión en las expresiones separadas así como en los párrafos enteros”.  En inglés, este ensayo se publicó en 1961 en los Estados Unidos, en el periódico The New Scholasticism, Vol. XXXV, No. 2, Baltimore-Washington, el pp. 197-20 1, y en las Writings of the Young Marx on Philosophy and Society, Garden City, Nueva York, 1967, el pp. 35-39.

plume

21 de febrero de 1848: se publica el Manifiesto Comunista

Probablemente es el texto político más leído en la Historia de la Humanidad.

En 1842, a la edad de 24 años, Marx dirigía un periódico llamado la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung), que se editaba en la ciudad de Colonia. Friedrich Engels, hijo de una acaudalada familia de industriales, tenía entonces 22 años y enviaba colaboraciones desinteresadas a este periódico. Por aquellas fechas, la familia de Engels decidió enviarle a estudiar y a dirigir los negocios familiares a la ciudad inglesa de Mánchester, que era entonces el centro del sistema capitalista mundial. Aprovechando el viaje, Federico Engels pasó por Colonia en septiembre de 1842, pero Marx casi no le atendió, ya que sospechaba que sus desinteresados artículos y su presencia en el diario eran una maniobra de la policía para infiltrar un espía en la redacción. Federico Engels siguió camino de Manchester, desde donde continuó enviando colaboraciones, hasta que el gobierno prohibió la publicación de La Gaceta Renana.

Marx se fue a vivir a Paris, y ambos, uno en Gran Bretaña y el otro en Francia, tomaron contacto con una organización obrera secreta llamada La Liga de los Justos. Engels, a su regreso hacia Alemania, pasó por la capital francesa en 1844 para visitar a Marx, quién ya se había convencido de que Engels no era ningún espía de la policía.

En París comprobaron que habían llegado de forma independiente a las mismas conclusiones teóricas. Deseando difundir sus ideas entre los obreros, decidieron explicar sus puntos de vista a los miembros de la Liga de los Justos. A principios del año 1847, un representante de la Liga  de los Justos les indicó que casi todos los miembros de la organización estaban convencidos de que sus planteamientos teóricos eran correctos, y les pidió que ingresaran en esta para defenderlos ellos mismos en el próximo congreso. La liga aprobó los planteamientos políticos de Marx y de Engels, y pasó a llamarse la Liga de los Comunistas, la primera organización marxista. Asimismo, se encargó a Marx y a Engels que redactaran un manifiesto que contuviera las principales ideas comunistas adoptadas por la liga. Engels empezó el trabajo con una obra en forma de catecismo, titulada Principios del Comunismo pero este trabajo fue abandonado posteriormente. Marx y Engels, ayudados por Jenny Von Westphalen, la esposa de Marx, consiguieron dar a la imprenta El Manifiesto Comunista en febrero de 1848, exponiendo por primera vez al público el pensamiento de Marx y Engels de forma escrita.

Aquí descargue texto:

Marx, Karl – Manifiesto comunista

Lea aquí también mi ensayo: ¨La estatua de Karl Marx¨:

LA ESTATUA DE KARL MARX

Communist-manifesto

Pensar la máquina

La gran tarea de nuestro tiempo: pensar la máquina.

Pensar la maquina, la enorme máquina de poder y de fabricación de dinero del capitalismo, ese gigantesco y complejo aparato de alienación.  Pensar la maquina en su amplia y secular trayectoria histórica, en las ondulaciones dialécticas del tiempo, en sus dispositivos de control y de endoctrinamiento silencioso, la formidable maquina a control remoto que produce ilusiones, ideologías, costumbres y esperanzas, que inventa necesidades innecesarias, que te vigila y te vende (o te arrienda) libertades a precio de liquidación.

Reescribir una y otra vez la historia, el presente y el futuro de la máquina, ponerla en perspectiva, criticarla, contextualizar sus procesos y eventos, introducir la potente llave del pensamiento crítico debajo de la superficie de sus apariencias formales, develar sus estructuras, intersticios y mecanismos, pensar y repensar la crítica frente a la máquina, desmontar sus dispositivos mentales e ideológicos, producir cambios desde adentro y desde afuera de la máquina.

Asistimos dentro de la máquina al poder de lo material sobre lo inmaterial, al despliegue de lo virtual sobre lo concreto.

La más gigantesca maquinaria de consumo y de lucro jamás creada en la Historia de la humanidad: consume recursos, ideas, inteligencias, poderes, fuerzas y debilidades, consume creencias y consume seres humanos…

Pensar la máquina como dispositivo de desigualdad, como sistema asimétrico de inequidad y de desequilibrio, de explotación y aprovechamiento de la creatividad, la imaginación y el trabajo ajeno para crear la riqueza propia.   La máquina que consume y destruye recursos y depreda y contamina lo vivo, en nombre del beneficio y de la ganancia. Esta descomunal maquinaria que produce desarrollo al costo del subdesarrollo y de la pobreza.  Una máquina que hace de la pobreza una condición necesaria para la riqueza.

Pensar la máquina… para comenzar a desmontarla.

Manuel Luis Rodríguez U.

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La educación superior en Chile es la más cara del mundo: reflexiones en este día 11 de abril

La educación en Chile vive un período crítico, el proceso de privatización, descentralización  y financiamiento impulsado en el año 1981 por el gobierno militar, ha significado el endeudamiento progresivo de la familia chilena, particularmente en la etapa universitaria de los hijos. Diversos estudios han evidenciado que Chile es el país con mayor aporte familiar en educación  y que además cuenta con el sistema educativo más privatizado del mundo.

Ello se explica, porque el tipo de financiamiento de la educación impuesto durante los años 80 en Chile se orientó a la disminución  progresiva de la responsabilidad del Estado. En la actualidad las familias aportan en promedio con el 90% aprox.  del financiamiento del sistema de educación, mientras que el Estado sólo aporta con un 16,1% , en este sentido estamos muy lejos de la importancia otorgada a la educación en los Estados pertenecientes al  OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), en donde el 70% del financiamiento de la educación de estos países  corresponde a financiamiento estatal y sólo  30% a fuentes  privadas.

 Al mismo tiempo, de acuerdo a la OCDE, la educación superior en nuestro país  es la más cara del mundo, los aranceles universitarios que paga el alumno, son más que el doble que EEUU, el triple de México, cinco  veces más que en España y dieciocho veces más que en Francia. Es decir Chile no sólo es uno de los países donde el financiamiento de la educación recae en un mayor porcentaje en el presupuesto familiar, sino además, agudizando lo anterior, en nuestro país las familias pagan los valores más altos del mundo en educación superior.

En este esquema de financiamiento las universidades privadas que se promueven como facilitadoras del acceso a la educación superior han construido un modelo de negocio que recibe no sólo el dinero de las familias, sino además financiamiento del Estado a través del CAE  (Crédito con Aval del Estado). En esta lógica de financiamiento privado y de autofinanciamiento  las universidades del Estado han sufrido los efectos de la reducción progresiva del aporte estatal que disminuyó desde un 80% en el año  1980 a un 16,1 %  en el año 2012. Esto ha implicado poner en juego no sólo la reconocida calidad de la educación pública en Chile, sino además el aumento considerable de sus  aranceles.

Si a la compleja situación en que se encuentran las familias que anhelan educación para sus hijos, agregamos los resultados del reciente estudio de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que señala que Chile se encuentra entre las naciones medias-bajas de ingreso promedio mensual ( $490  mil pesos), nos encontramos con que un alto porcentaje de ciudadanos (aprox. 60%) no puede pagar el costo de la educación, lo que implica niveles de endeudamiento familiar tan altos que día a día hacen peligrar la estabilidad del presupuesto familiar y muchas veces hacen insostenible la posibilidad de proseguir estudios y concluir carreras a miles de estudiantes chilenos que ven frustradas sus metas de educación superior.

En definitiva nuestro sistema de educación superior es un sistema que pone en riesgo la idea de la educación como un derecho y al Estado que garantice este derecho. Pues,  en el hecho concreto la familia promedio chilena debe financiar la totalidad de la educación de sus hijos tanto si estudia en una universidad privada como estatal.

En consecuencia la demanda de educación pública y gratuita no se refiere a lo que se ha señalado engañosamente con la frase: “Es injusto que el Estado financie la educación de los más ricos”, pues diversas modalidades de financiamiento aseguran mayor equidad, de hecho en Chile existió hasta el año 1980 el arancel diferenciado, el cual promovía que los estudiantes financiaran sus estudios a partir de sus ingresos familiares, permitiendo que un alto porcentaje de estudiantes accediera a educación pública de calidad, completamente gratuita o parcialmente gratuita. 

Estos temas tan relevantes para la ciudadanía en general, resultan particularmente críticos para la comunidad magallánica, la que se enfrenta a un doble esfuerzo cuando se trata de financiar estudios universitarios. Es por ello que urge implementar un sólido sistema de educación superior en la región que permita que los estudiantes magallánicos accedan a educación gratuita y de calidad con una amplia oferta académica, ya no bajo la lógica de la oferta y la demanda, sino bajo el principio de posibilitar a los jóvenes una verdadera  libertad de oportunidades.  Lo que sin duda, se constituirá  en una oportunidad de desarrollo para la región, contribuyendo no sólo al logro personal, sino principalmente al progreso  de toda una sociedad.

EQUIPO DE COMUNICACIONES

CELULA HUMBERTO AGUILA

PARTIDO COMUNISTA DE CHILE – REGIONAL MAGALLANESacolores

A propósito de Lincoln: carta de Carlos Marx a Abraham Lincoln en 1864

El “Mensaje” de la Asociación Internacional de Trabajadores a A. Lincoln, Presidente de los EE.UU. de noviembre de 1864, con motivo de su segunda elección al cargo de Presidente, fue escrito por  Karl Marx de acuerdo con la decisión del Consejo General, en el momento más álgido de la guerra civil esclavista de los EE.UU.

He aquí el texto de dicho mensaje:

Muy señor mío:

Saludamos al pueblo americano con motivo de la reelección de Ud. por una gran mayoría.

Si bien la consigna moderada de su primera elección era la resistencia frente al poderío de los esclavistas, el triunfante grito de guerra de su reelección es: ¡muera el esclavismo!

Desde el comienzo de la titánica batalla en América, los obreros de Europa han sentido instintivamente que los destinos de su clase estaban ligados a la bandera estrellada. ¿Acaso la lucha por los territorios que dio comienzo a esta dura epopeya no debía decidir si el suelo virgen de los infinitos espacios sería ofrecido al trabajo del colono o deshonrado por el paso del capataz de esclavos?

Cuando la oligarquía de 300.000 esclavistas se abrevió por vez primera en los anales del mundo a escribir la palabara «esclavitud» en la bandera de una rebelión armada, cuando en los mismos lugares en que había nacido por primera vez, hace cerca de cien años, la idea de una gran República Democrática, en que había sido proclamada la primera Declaración de los Derechos del Hombre [2] y se había dado el primer impulso a la revolución europea del siglo XVIII, cuando, en esos mismos lugares, la contrarrevolución se vanagloriaba con invariable perseverancia de haber acabado con las «ideas reinantes en los tiempos de la creación [19] de la constitución precedente», declarando que «la esclavitud era una institución caritativa, la única solución, en realidad, del gran problema de las relaciones entre el capital y el trabajo», y proclamaba cínicamente el derecho de propiedad sobre el hombre «piedra angular del nuevo edificio», la clase trabajadora de Europa comprendió de golpe, ya antes de que la intercesión fanática de las clases superiores en favor de los aristócratas confederados le sirviese de siniestra advertencia, que la rebelión de los esclavistas sonaría como rebato para la cruzada general de la propiedad contra el trabajo y que los destinos de los trabajadores, sus esperanzas en el porvenir e incluso sus conquistas pasadas se ponían en tela de juicio en esa grandiosa guerra del otro lado del Atlántico. Por eso la clase obrera soportó por doquier pacientemente las privaciones a que le había condenado la crisis del algodón [3], se opuso con entusiasmo a la intervención en favor del esclavismo que reclamaban enérgicamente los potentados, y en la mayoría de los píses de Europa derramó su parte de sangre por la causa justa.

Mientras los trabajadores, la auténtica fuerza palítica del Norte, permitían a la esclavitud denigrar su propia república, mientras ante el negro, al que compraban y vendían, sin preguntar su asenso, se pavoneaban del alto privilegio que tenía el obrero blanco de poder venderse a sí mismo y de elegirse el amo, no estaban en condiciones de lograr la verdadera libertad del trabajo ni de prestar apoyo a sus hermanos europeos en la lucha por la emancipación; pero ese obstáculo en el camino del progreso ha sido barrido por la marea sangrienta de la guerra civil [4].

Los obreros de Europa tienen la firme convicción de que, del mismo modo que la guerra de la Independencia [5] en América ha dado comienzo a una nueva era de la dominación de la burguesía, la guerra americana contra el esclavismo inaugurará la era de la dominación de la clase obrera. Ellos ven el presagio de esa época venidera en que a Abraham Lincoln, hijo honrado de la clase obrera, le ha tocado la misión de llevar a su país a través de los combates sin precedente por la liberación de una raza esclavizada y la transformación del régimen social.

 


NOTAS

[1] El “Mensaje” de la Asociación Internacional de Trabajadores a A. Lincoln, Presidente de los EE.UU., con motivo de su segunda elección al cargo de Presidente, fue escrito por Marx de acuerdo con la decisión del Consejo General. En el momento más álgido de la guerra civil de los EE.UU., este “Mensaje” tuvo mucha significación.-

[2] Trátase de la “Declaración de la independencia” adoptada el 4 de julio de 1776, en el Congreso de Filadelfia, por los delegados de 13 colonias inglesas en América del Norte. Se proclama en ella que las colonias norteamericanas se separan de Inglaterra para constituir una república independiente: los Estados Unidos de América. En dicho documento se formulan principios democrático-burgueses, como la libertad del individuo, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la soberanía del pueblo, etc. Sin embargo, la burguesía y los grandes propietarios de tierras norteamericanos vulneraban desde el comienzo los derechos democráticos proclamados en la Declaración, apartaban a las masas populares de la participación en la vida política y conservaron la esclavitud. Los negros, que formaban una parte considerable de la población de la república, quedaron privados de los derechos humanos elementales.

[3] La crisis del algodón fue provocada por el cese de los envíos de algodón desde América por causa del bloqueo de los Estados esclavistas meridionales por la flota del Norte durante la guerra civil. Una gran parte de la industria de tejidos de algodón de Europa estuvo paralizada, lo cual repercutió gravemente en la situación de los obreros. Pese a todas las privaciones, el proletariado europeo apoyaba resueltamente a los Estados del Norte.

[4] La guerra civil de Norteamérica (1861-1865) se libró entre los Estados industriales del Norte y los sublevados Estados esclavistas del Sur. La clase obrera se Inglaterra se opuso a la política de la burguesía nacional, que apoyaba a los plantadores esclavistas, e impidió con su acción la intervención de Inglaterra en esa contienda.

[5] La guerra de la Independencia de las colonias norteamericanas de Inglaterra (1775-1783) contra la dominación inglesa debió su origen a la aspiración de la joven nación burguesa norteamericana a la independencia y a la supresión de los obstáculos que impedían el desarrollo del capitalismo. Como resultado de la victoria de los norteamericanos se formó un Estado burgués independiente: los Estados Unidos de América.

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Fuente: http://www.marxists.org

 

Conversaciones con Maquiavelo

Tantos siglos pasados de silencio y distorsión.  Tantos años acumulados de ocultamiento y de comentarios despectivos, de burdas interpretaciones, de temor oculto.   Le temen a Maquiavelo: tanto, que se niegan a reconocer que lo leen, lo estudian y encuentran siempre razones profundas en sus perturbadoras lecciones de vida y de experiencia.

Maquiavelo el silenciado; Maquiavelo el denostado… Maquiavelo el Maldito…Niccolo Machiavelli…

Y sin embargo, el Secretario de la República florentina, silencioso y laborioso detrás de los espesos muros del Palazzo Vecchio, desde donde gobierna la Signoría, hace advertencias e imparte consejos con la simple sencillez del que posee verdades forjadas en la experiencia del acero de los cañones de la guerra y la certeza de su pluma en la política.

Entre 1498 y 1512, Niccolo Machiavelli era el secretario de confianza de la República de Florencia.

El paso del siglo XV al siglo XVI, resulta un formidable momento de cambio de época donde los reyes españoles derrotan a los musulmanes en España, el Papa reparte entre España y Portugal el inmenso territorio de América, los navegantes portugueses llegan a Asia, Hernando de Magallanes pasa del Atlántico al Pacífico, comienza el comercio de negros africanos hacia América, se fortalece el imperio árabe de Suleiman en el Mediterráneo, España y Francia se reparten Italia, Miguel Angel Buonarotti pinta el techo de la Capilla Sixtina del Vaticano, Francisco Pizarro invade y destruye el imperio inka, Hernán Cortés ocupa y destruye el imperio azteca y Lutero y Calvino inician la Reforma protestante.

Maquiavelo en pleno siglo XVI, recoge el sentimiento nacional que surge en los pueblos italianos y reclama contra las divisiones de las regiones y comarcas y asume y denuncia que una de las causas del quiebre de la unidad italiana es la existencia de los Estados pontificales, Estados políticamente organizados con ejércitos y recaudadores de impuestos para beneficio del Vaticano y su curia enriquecida y corrupta.  Cuando Maquiavelo escribe El Príncipe y éste libro se publica a principios del siglo XVI, ya América ha sido “descubierta” por los europeos, es decir, ha sido invadida y conquistada a fuerza de cañones, de alabardas, de arcabuces, de espadas y de biblias, y en poco tiempo más el oro americano [obtenido con el trabajo esclavizado de los aborígenes] llenará a raudales las tesorerías españolas, inglesas, francesas y vaticanas.

principemaquiavelo

Maquiavelo viene caminando desde hace cinco siglos por los senderos de la Política, de la Filosofía  y de la Moral y puede sentarse cualquier día en nuestra mesa, para hablar de los tiempos pasados y del tiempo futuro.

Si Nicolás Maquiavelo estuviera sentado en mi biblioteca cualquiera de estas tardes, le preguntaría ¿porqué en Política es preferible sujetarse a los hechos, a los fríos y duros hechos, antes que permanecer en la nebulosa de las promesas y en la fragilidad de las palabras y de los anuncios?  Y me contestaría que el fundamento de la práctica política se encuentra en la “veritá effetuale”, es decir que son los hechos la fuente de la verdad, la verdad fáctica de los acontecimientos tal como ocurren y no como quisieramos que ocurran.

Solo cuando dejamos de lado las ilusiones de la propaganda, de la aritmética electoral y de la ingeniería política, cuando miramos más allá de los colores deslumbrantes de la publicidad y el mercadeo comunicacional y de la “política espectáculo”, entendemos con Maquiavelo que los seres humanos puestos  arriba de la escena en el teatro de la política, se comportan movidos por profundos intereses y ambiciones de poder, intereses que se traducen en definitiva en gloria, prestigio o dinero.

La política también es una puesta en escena, y cada uno de los ciudadanos sabe -o debiera saber- si dentro de este teatro de la política, está ubicado en el escenario, en la platea o en las galerías.  En este teatro de la política y como ciudadano, ¿eres espectador o eres protagonista?

Existe en el trasfondo de la obra política de Maquiavelo una cierta mirada pesimista del quehacer humano, un dejo de desesperanza frente al ser humano en el poder.  Para Maquiavelo la política es poder, siempre es poder: poder para conquistar, poder para conservar y poder para prevalecer.

Puesto en la época de cambio de época del siglo XXI, la fuerza racional de las ideas de Maquiavelo viene de su capacidad para entender la política como realmente ocurre, como se ejecuta en la práctica, y de ahí su contenido profundamente humano.  Visto con los ojos de Maquiavelo, nada hay más humano que la política. un despliegue de ambición, de intereses, de astucia y de suerte cuyo resultado es casi siempre imprevisible.

Y uno situado en el tercer milenio, tiene hoy el derecho a pensar que la mirada maquiavélica es cierta, es brutalmente real, pero no es la única manera de ver a los seres humanos y a la política.

Pero entonces, le pregunto: “¿estos intereses de poder, quieren decir que no es posible encontrar en el teatro de la política a ningún actor que se mueva impulsado por el deseo o el sentido del servicio público?”  Y me respondería que “al interior del sentido del servicio público existe siempre alguna forma de moral de la dedicación al público, a los ciudadanos, una vocación más o menos sincera de contribuir al bien público y al interés general, pero que junto a esa vocación subyace también y siempre una legitima ambición de dominio y de poder…”

La política es entonces lo que es, como fuerza y como idea puesta al servicio de la razón, como diálogo siempre posible entre dos razones distintas, como potencia puesta a disposición del poder y como poder puesto al servicio de la razón.

Los hechos son como las piedras: fríos y duros.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Contribuciones para un análisis de la crisis del modelo neoliberal

Material de estudio desde un análisis sobre la crisis del modelo neoliberal actualmente dominante.  

¡A pesar de los denodados esfuerzos de los especialistas, académicos, profesionales, ideólogos, pensadores, gerentes y grandes comunicadores del orden actualmente dominante, el sistema neoliberal se encuentra en medio de una crisis a escala global, más bien dicho de una combinación inédita de un conjunto de crisis.    Proponemos algunos elementos conceptuales para un análisis diagnóstico de la crisis del modelo neoliberal, desde una perspectiva ideológica.
 
Manuel Luis Rodríguez U.

Descargue, lea, informese y forme su propia opinión:plume

LA CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL

La versión chilena de la acumulación originaria del capital

¿Quién dijo que Carlos Marx estaba “pasado de moda”?

En el capítulo XXIV de El Capital, Carlos Marx describe el proceso histórico de despojo violento y expropiación de las tierras de los campesinos en la Europa feudal y la creación de las condiciones para la instalación del orden capitalista.   Una parte de ese proceso violento y brutal de robo, invasión y violencia contra los campesinos e indígenas, ocurrido en los siglos XV y XVI fue la ocupación, colonización y saqueo de las tierras de los pueblos originarios de Africa y América.

Escribe  Carlos Marx en el capítulo mencionado: “el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, el exterminio, la esclavización y sepultación de la población indígena en el laboreo de las minas, el comienzo de la conquista de las Indias Orientales, la transformación de Africa en coto para la cacería comercial  de negros, caracterizó la rosada aurora de la era de la producción capitalista.”  (Marx, C.: El Capital.  Crítica de la Economía Política, Vol. I, cap. XXIV, p. 638. México, 1999.  Fondo de Cultura Económica).

En Chile este proceso de despojo violento y prolongado de las poblaciones originarias tuvo dos momentos históricos: en la conquista inicial desde el siglo XVI en adelante, cuando los invasores españoles se repartieron las tierras de los aborígenes con sus aborígenes incluidos (dando forma a las encomiendas); y durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando el Estado de Chile promovió sistemáticamente en Europa la llegada de colonos extranjeros a las tierras australes (Araucanía y la Patagonia), expropió, despojó, subdividió y entregó esas tierras a  nuevos propietarios privados, durante el período de los llamados “gobiernos liberales”.

ACUMULACION ORIGINARIA EN LAS TIERRAS AUSTRALES EN NOMBRE DEL PROGRESO: EJERCITO NACIONAL PARA ELIMINAR, COLONOS EXTRANJEROS PARA POBLAR

El proceso de acumulación originaria del capital en Chile en el siglo XIX, tuvo las características asociadas a  una economía capitalista incipiente, monoproductora y de subsistencia, dependiente del capital inglés, y a la presencia en el territorio austral de importantes poblaciones originarias que se negaron a adaptarse a las nuevas formas de explotación resistiendo la presencia chilena de distintos modos.  En la Araucanía fueron enfrentamientos abiertos y en la Patagonia fueguina los selknam cazaban las ovejas para alimentarse, puesto que había sido desarraigado el guanaco que les servía de subsistencia. 

La mentalidad positivista y darwinista del siglo xix justificaba una mirada peyorativa del indio como un salvaje inculto que desconocía el trabajo, como un ser que necesitaba ser civilizado y forzado a recibir la cultura chilena para que se convierta en “un ser util a la sociedad”.  Una buena parte de la elite gobernante e intelectual chilena entre la primnera y la segunda mitad del siglo XIX, desde Camilo Henriquez hasta José Victorino Lastarria, pasando por el historiador Francisco Encina, comulgaban con esta doctrina del buen hombre chileno que tenía el deber de civilizar a esos incultos y brutales salvajes aborígenes.  Un trasfondo ideológico y religioso católico también sirvió para justificar y alimentar esta visión clasista y hasta racista de los chilenos acerca de los pueblos originarios durante el siglo XIX.

¿CUANTO CUESTA UN INDIO?

Desde 1860 y 1870 en adelante y hasta principios del siglo XX, el proceso de arrasamiento de las comunidades aborígenes fue sistemático y tuvo el aspecto de una guerra de exterminio.  Mientras el militar Cornelio Saavedra y las tropas del Ejército chileno entraba a las tierras mapuche del sur para “pacificar”, ocupar y proceder al despojo territorial, en la Patagonia chilena y en la Tierra del Fuego en especial, desde 1880 y 1890 los nuevos terratenientes instalados por el Estado de Chile y financiados por el capital inglés, pagaron a mercenarios para que cazaran a los selknam que poblaban las pampas fueguinas desde hace 4.000 años: se pagaba una libra esterlina por oreja, por nariz o por el cuerpo del infortunado baleado.

Lo que hicieron los militares chilenos en la Araucanía, lo hicieron a su modo los mercenarios de los ganaderos y buscadores de oro de la Tierra del Fuego en la Patagonia.  La invasión nacional-estatal chilena sobre los territorios aborígenes fue parte de un dispositivo político, económico y militar de intervención y de expropiación de las tierras para convertirlas en territorios aptos para la explotación capitalista.

Coincidentemente con la entrada de las tropas chilenas en las tierras mapuche en la década de 1870, en Argentina el gobierno de Nicolás Avellaneda pone en marcha el “plan Roca”, una campaña de exterminio de los indios hacia el Rio Negro en la frontera patagónica austral, desplegando unidades de caballería e infantería (5.000 efectivos) dotadas de fusiles Remington. ¿El premio para los soldados argentinos? Una porción de tierra a todo soldado que hubiese participado en la matanza generalizada.  Solo que esos soldados terminaron vendiendo a vil precio su lote de tierra mapuche a los grandes estancieros que ya se estaban instalando. (Bustinza, Greco: Historia de Argentina. Los tiempos contemporáneos. Argentina y el mundo. B. Aires, 1997. AZ Editores, p. 115).

Argentina exterminó miles de indios en las últimas décadas del siglo XIX y resolvió el “problema del indio”.   Pero llegaron los colonos extranjeros y pudieron instalar sus estancias ganaderas y cobrar su lana en libras esterlinas en el mercado inglés.

En la Araucanía y en la Patagonia austral el modo de actuar del Estado chileno fue el mismo: se destinaron recursos para la cacería y el desarraigo de los aborígenes, se incentivó la inmigración de colonos europeos (el consulado de Chile en Burdeos, Francia, les ofrecía tierras, maderas y herramientas para que vengan a Magallanes) y se procedió a entregar en concesión las tierras recien despejadas de indios a los nuevos colonos. Así se constituyó en Magallanes el latifundio ganadero más extenso del mundo: la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego llegó a tener 1 millon de hectáreas de tierras para criar ovejas y vender la lana en el mercado inglés.

Y así como en las tierras y bosques del sur se les destinaba a los mapuche a vivir en reducciones, en la Patagonia, los gobiernos “liberales” y los terratenientes ganaderos le entregaron a los curas salesianos varios miles de indios fueguinos sobrantes (niños, mujeres, ancianos y otros sobrevivientes de la cacería), para que los “civilizaran” y evangelizaran en colonias salesianas situadas en la Isla Dawson (premonitorio lugar…) y en Rio Grande (Argentina). 

Allí fueron a morir de desarraigo, de melancolía y de contagio con las enfermedades de los blancos, los últimos tristes restos de los selknam fueguinos de la Patagonia…aunque naturalmente,  los niños selknam en esas colonias aprendieron a rezar y a cantar en latin…pero la lengua selknam la hemos perdido definitivamente…

Un siglo después, los mapuche siguen resistiendo, pero no queda ni un solo aborígen selknam en la Patagonia chilena o argentina, gracias a los métodos de exterminio que hicieron posible la acumulación originaria y la explotación capitalista en esta parte del mundo.

Manuel Luis Rodríguez U.

Lea y descargue aquí el ensayo completo:

LA VERSION CHILENA DE LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITAL

editor15

Trabajo, consumismo y nuevos pobres – Zygmunt Baumann

El libro TRABAJO, CONSUMISMO Y NUEVOS POBRES del pensador europeo Zygmunt Baumann, publicado en 1999 en Barcelona, por Editorial Gedisa, contiene un análisis crítico de las condiciones en que se ha reformulado el trabajo en la época de la globalización, su relación con el fenómeno del consumismo y su impacto sobre la creación de nuevas categorías de pobres en nuestras sociedades.

Descargue aquí el libro:

Zygmunt Bauman Trabajo, consumismo y nuevos pobres (libro completo)