Federico Engels – Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Federico Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, actualmente incorporado a Wuppertall, ciudad de la región de la Renania del Norte-Westfalia, Alemania.

A la edad de 18 años, motivos familiares le obligaron a abandonar sus estudios y entrar a trabajar como dependiente en una casa de comercio en Bremen. Ello no fue obstáculo para que continuara capacitándose tanto en las ciencias

sociales como en la política. Desde muy joven, aún siendo estudiante del liceo, sentía un enorme odio hacia la autocracia y la arbitrariedad.

SUS PRIMEROS CONTACTOS CON EL PROLETARIADO

En 1842 se trasladó a Manchester, centro industrial de Inglaterra, como empleado de una casa comercial de la que su padre era socio. Allí tomó contacto con el proletariado. Se dedicó a recorrer las barriadas obreras y conocer sus miserables condiciones de vida. No se conformó con sus propias observaciones. Leyó cuanto se había escrito hasta entonces sobre la clase obrera inglesa. Fruto de sus observaciones y lecturas fue su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, publicado en 1845. Otros ya habían escrito sobre este tema, pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no sólo es una clase que sufre, sino que precisamente la terrible situación económica en que vive lo impulsa a luchar por su emancipación definitiva y que la lucha política de la clase obrera llevará a los trabajadores a comprender que su única salida es el socialismo.

Este primer libro de Engels constituyó una terrible acusación contra el capitalismo y la burguesía y produjo una enorme impresión. A partir de ese momento, el libro de Engels comenzó a ser citado como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo.

Estando en Inglaterra Federico Engels se hizo socialista. En la ciudad de Manchester tomó contacto con los dirigentes del movimiento obrero inglés y comenzó a colaborar con las publicaciones socialistas.

SE CONOCEN PERSONALMENTE CON MARX

En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania, conoció personalmente a Carlos Marx, con quien mantenía

correspondencia. En la capital francesa, Marx se había hecho también socialista, bajo la influencia de los revolucionarios de ese país.

Los dos amigos escribieron allí, en colaboración, la obra “La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica”. Este libro aparecido en 1844, contiene las bases del socialismo materialista revolucionario. ‘La sagrada familia’ era un sobrenombre burlesco dado a los hermanos Bauer y a los adeptos a su filosofía, quienes desdeñaban al proletariado viendo en él una masa carente de todo sentido crítico. Marx y Engels se alzaron con energía contra esta tendencia absurda y nociva.

Federico Engels vivió en Bruselas y en París desde 1845 hasta 1847. alternando los estudios científicos con la práctica

revolucionaria entre los obreros alemanes residentes en ambas ciudades.

EL MANIFIESTO

En la capital francesa Marx y Engels se relacionaron con una asociación clandestina alemana, la Liga de los Comunistas, la cual les encargó que expusieran los principios fundamentales del socialismo elaborado por ellos. Así surgió el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, publicado en Londres el 24 de febrero de 1848.

“Este pequeño libro – al decir de Lenin- vale por tomos enteros: su espíritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado”.

Después de la revolución de 1848 ambos pudieron regresar a su patria. En Prusia renana, asumieron la dirección de la

‘Nueva Gazeta del Rin’, periódico democrático que se publicaba en la ciudad de Colonia. Se impusieron las fuerzas reaccionarias. ‘La Nueva Gazeta del Rin’ fue suspendida. Marx fue expulsado del país; Engels participó en la insurrección armada del pueblo. Derrotados los insurgentes, Engels debió huir a Londres. Marx también se estableció allí. Engels no tardó en colocarse en la misma casa de Manchester en que había trabajado en los años 40. Vivió en esa ciudad hasta 1870, mientras que su amigo y compañero, lo hizo en la capital inglesa. Tenían correspondencia casi a diario. En esa correspondencia ambos intercambiaron ideas y conocimientos, elaborando en común la doctrina del socialismo científico. En 1870 Engels se trasladó a Londres y hasta la muerte de Marx prosiguieron su vida intelectual conjunta, plena de intenso trabajo.

PRINCIPALES OBRAS DE ENGELS

Entre las obras de Federico Engels están: el ‘Anti Dühring’, ‘El origen de la familia, la propiedad y el Estado’, ‘Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana’, ‘El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre’, ‘Del socialismo utópico al socialismo científico’. “Dialéctica de la Naturaleza”

DESPIDIENDO A SU CAMARADA Y AMIGO

El 17 de marzo de 1883, en el cementerio de Highgate de Londres, Federico Engels al despedir a su amigo y camarada Carlos Marx, expuso ante su tumba, de manera genial, el enorme aporte realizado a la humanidad por quien llamó “el más grande pensador de nuestros días”:

Tumba de Marx

“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió le ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, la concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se venía haciendo.

“Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

“Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida… Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiese a investigación…”

EL CAPITAL

Carlos Marx murió sin haber dado remate definitivo a su grandiosa obra sobre el capital. Este trabajo estaba finalizado en borrador. Engels, después de haber fallecido su amigo emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’. En 1885 publicó el segundo tomo y en 1894 el tercero.

El socialdemócrata austriaco Víctor Adler señaló: “Con la edición de los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’,

Engels erigió a su genial amigo un monumento majestuoso en el que, involuntariamente, grabó con trazos indelebles su propio nombre” Y tenía toda la razón: estos dos tomos de ‘El Capital’ son obras de ambos.

UNA AMISTAD EJEMPLAR

La clase obrera puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores, cuyas relaciones mutuas son emocionantes muestras de la más sincera y fructífera amistad.

Engels siempre, y en general con toda justicia, se posponía a Marx. En una ocasión escribió: “Al lado de Marx me correspondió el papel de segundo violín”.

Su cariño hacia su amigo fue muy grande. Lo ayudó siempre en las difíciles situaciones económicas por las que atravesó a menudo Marx y su familia. Y fue infinita la veneración a la memoria del amigo muerto.

Como subraya Lenin: “Federico Engels, luchador inflexible y pensador severo, fue un hombre de una profunda ternura”.

PROSIGUE LA LABOR

Después de fallecer Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. Acudían a él en busca de consejos y orientaciones socialistas alemanes, españoles, rumanos y rusos. Todos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels.

Entre el 14 y el 19 de junio de 1889 tuvo lugar el congreso de fundación de la Segunda Internacional o Internacional Socialdemócrata. Engels fue su fundador y uno de los principales dirigentes de ella.

Federico Engels falleció en Londres el 5 de agosto de 1895.

FEDERICO-ENGELS

Lenin, un ejemplo de revolucionario – Ivan Ljubetic

Hace 95 años, el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas, en el pueblo de Gorki, a10 kilómetros al sur de Moscú, dejó de latir el corazón de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. La causa de su fallecimiento fue un infarto cerebral.

SUS COMIENZOS

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, nació en la ciudad de Simbirk el 22 de abril de 1870. Su padre, Ilya, era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos,  Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año.  Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un  duro golpe para él.  Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.

Y así fue. El 4 de  diciembre de 1887, Lenin encabezó, una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

SE INICIA EN  LA LUCHA REVOLUCIONARIA

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista.  Lo detuvieron enviaron a la cárcel y luego fue  desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería  su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero  trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la  fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste,  con nombre  Iskra  (La Chispa),  apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba  el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania).

“¿QUÉ HACER?”

A fines de 1901 y comienzos de 1902  Lenin escribió  “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. Apareció en Stuttgart, a comienzos de marzo de 1902.

Tiene el siguiente  epígrafe: “… La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad: la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfía y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose…” (De una carta de Lasalle  a Marx, 24 de junio de 1852)

Este  libro desempeñó un papel relevante en la creación de un partido marxista revolucionario de la clase obrera de Rusia.

En 1902 – 1903 fue difundido ampliamente en las organizaciones socialdemócratas En Kiev, Moscú, Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Kazán, Odesa y otras ciudades.

 

 “UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS”

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó entre el 17  julio al  10 de agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y  luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es  la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En febrero-mayo de 1904, escribió Lenin su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás (una crisis en nuestro Partido)” Este libro es uno de los tesoros del marxismo-leninismo. En él  se refiere Lenin en detalle  a los hechos ocurridos en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).

 

SOBRE EL ARTÍCULO 1º DE LOS ESTATUTOS

Este Congreso aprobó un Programa revolucionario y los Estatutos elaborados por Lenin, con la sola excepción del   punto o artículo  primero, en que los oportunistas en cuestiones de organización lograron que se aprobara el proyecto formulado por Martov.

El punto uno de Martov señalaba: “Se considerará perteneciente al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que, aceptando su Programa, trabaje activamente para llevar a la práctica sus tareas bajo el control y dirección de los órganos del partido”.

Comenta Lenin: “La idea del artículo primero de Martov sólo aparece al plantearse la cuestión de si pueden los órganos del partido llevar a la práctica su dirección respecto a aquellos miembros del mismo que no forman parte de ninguna de las organizaciones del partido”.

La proposición del artículo primero de Lenin (que fue aprobado después en el III Congreso del POSDR realizado en 1905) señala: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su Programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo”

Refiriéndose siempre al artículo primero de los Estatutos, Lenin escribió en la obra ya citada: “Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones del Partido, integradas por socialdemócratas efectivos, cuanto menos vacilación  e inconstancia haya dentro del Partido, tanto más amplia y polifacética, tanto más rica y fructuosa será influencia del Partido en los elementos de las masas obreras que lo rodean y que él dirige. Porque, en verdad, no se puede confundir al Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera con toda la clase” (Los subrayados son de Lenin).

LAS TESIS DE ABRIL

Entre  noviembre de 1905 y enero de 1908  permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.

El 15 de marzo de 1917 conoció  la noticia de la Revolución  Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron  desde Suiza hacia la patria. Llegaron  a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de Revolución Democrático-burguesa en Socialista, a través de la conquista de los soviets. O sea, por una vía pacífica.

Pero en junio, el Gobierno Provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

 

 

DESDE FINLANDIA

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban  contra esa línea.

En agosto de 1917, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad” debiera permanecer en Finlandia

Lenin seguía desde lejos los acontecimientos en un estado febril. El Comité Central no lo autorizaba retornar a Rusia por razones de seguridad.

Escribía cartas y documentos que enviaba al Comité Central, que ni siquiera eran discutidos. Cuando eran conocidos en las reuniones, no había pronunciamiento alguno.

Lenin insistía: “Los bolcheviques deben tomarse el poder”. “La demora se convierte absolutamente en un crimen”… “Hay que ir a la insurrección inmediatamente”.

No tenía respuesta alguna. También planteó la necesidad de retornar a  San Petersburgo. El Comité Central se lo prohibió.

 

RETORNA A RUSIA

Lenin desobedeció la arbitraria orden del Comité Central. Arriesgando ser detenido por la policía de Kerenski, ayudado por Rahia, un fiel amigo, y otro bolchevique, cruzó clandestinamente la frontera, ingresando a Rusia el 2 de octubre.

Nadezda Krupskaia, su compañera, le buscó un  refugio seguro, desde donde escribió varios documentos. En uno de ellos planteó: “La revolución está perdida si el gobierno de Kerensky no es derribado en el futuro próximo”.

Por fin se reunió con el Comité Central el 10 de octubre. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles.

Comprendió que debía  recurrir a las bases del Partido.

Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones  bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones.

 

El 21 de octubre se reunió con los dirigentes de  San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

LA GENIALIDAD DE UN LÍDER

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente.  Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre,

Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección, cumpliendo la resolución del  Sexto Congreso  del Partido.

Disfrazado y acompañado del camarada  Rahia, luego de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde sesionaba el Comité Central. Envió a Rahia a buscar a Stalin

Ambos se reunieron en una sala vacía y pusieron en marcha a las fuerzas insurreccionales que tenía listas el Comité Militar Revolucionario, pero que  no se atrevía a lanzar todavía a la toma del poder.

Lenin convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios…

A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias, los edificios públicos…

“LA REVOLUCIÓN SE HA REALIZADO…”

Eran las 14 y 35 minutos del 25 de octubre de 1917. Se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo:  “Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolcheviques, se ha realizado.

A las 22,45 de ese mismo día 25 de octubre, se inició el Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia. Hubo acaloradas discusiones. Se eligió un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al elegido en el  Primer Congreso, efectuado en junio, en que tenían mayoría los eseristas (social-revolucionarios) y los mencheviques. Ahora ganaron los bolcheviques. Obtuvieron 14 miembros del consejo contra 11.

Eran las 3 y 10 minutos de la madrugada del 26 de octubre, cuando el presidente del Congreso anunció que el Palacio de Invierno acababa de ser tomado por los revolucionarios.

Había triunfado la revolución socialista en Rusia.  Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

 

A LA CABEZA DEL PRIMER ESTADO SOCIALISTA

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El  Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la  reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer -miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal.

Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero su salud comenzó a empeorar.

Desde 1922  la salud de Lenin era muy precaria. El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra civil y la construcción de una nueva sociedad, le afectó seriamente. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918,  pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca del espina dorsal.

GRAVEMENTE ENFERMO

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir  su papel en el Gobierno.

En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923.

Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se  conocen como su “testamento político”. En estos trató  diferentes temas como el de la  dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del Partido  y del gobierno soviético a Stalin o Trotski.

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar.

 

 

LA HERENCIA TEÓRICA  LENINISTA

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: “Sobre la cuestión de los mercados” (1893),  “El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901), “¿Qué hacer?” (1902),  “Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903),  “Un paso adelante, dos atrás” (1904), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905),  “Materialismo y empiriocriticismo” (1908),  “Carlos Marx” (1914),   “La quiebra de la Segunda Internacional” (1915),  “El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915),  “El programa militar de la revolución proletaria” (1916),  “El Estado y la Revolución” (1917),  “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918),  “La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919),  “El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920),  “La crisis del Partido” (1921),  “Carta al Congreso” (1922), “Sobre las Cooperativas” (1923),  “Nuestra Revolución” (1923),  “Más vale poco y bueno” (1923).

 

LENIN EL DIRIGENTE

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia.  Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero  no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme  trascendencia  la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin ha dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

 

LENIN, EL SER HUMANO

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona.  Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás… Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

 

 

EL HEROÍSMO DE LENIN

Máximo Gorki, el  gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella  escribió:

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres… Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”

Una nueva convergencia política y social por los cambios

En un escenario político como el actual en Chile, caracterizado por la dispersión y la incertidumbre la idea de un bloque o convergencia política y social por los cambios, responde al nuevo contexto creado por la derrota de la Nueva Mayoría y del campo progresista en las presidenciales de 2017 y a la necesidad de un nuevo reagrupamiento que dé cuenta del nuevo escenario político.

El período que se abre, en una sociedad que se encuentra en pleno cambio social y cultural, se caracteriza por una nueva politización de las juventudes, la mayor incidencia de las clases medias aspiracionales y los segmentos juveniles millenials, por el envejecimiento de la población, tendencia que otorga a los segmentos de tercera edad una mayor incidencia y presencia electoral, los actores políticos deben interpretar dichos cambios para reinventarse y conducir los cambios desde la acción política y los territorios y desde la conquista de los sentidos y significados culturales en la sociedad.

La derrota política de 2017 se explica, entre otros factores, por las notorias divisiones en el campo de la centro izquierda, en una serie de candidatos distintos aunque sus propuestas programáticas presentaban amplias coincidencias, por una tentativa estratégica de quebrar a la Nueva Mayoría y debilitar al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet poniendo en tensión el propio programa acordado y sus principales reformas, por la falta de entusiasmo de la militancia progresista con la candidatura presidencial que llegó a segunda vuelta, por la decisión de impedir la realización de una elección primaria que permita configurar una candidatura presidencial y una lista parlamentaria única.

No deja de ser paradójico que el campo de la centro izquierda y de las izquierdas lograron instalar -desde las movilizaciones sociales y la acción política- las ideas del cambio contenidas y materializadas en el programa de Bachelet 2, pero deberán defender ese legado desde la oposición al gobierno conservador.

Hubo numerosos momentos durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet en que los partidos que formaban la coalición de gobierno no mostraron la suficiente lealtad y coherencia ante su propio gobierno y actuaron más como opositores disfrazados, de tecnócratas neutrales o como gobiernistas tibios entre las 08 de la mañana y las 5 de la tarde.

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La ciudadanía rechaza y sanciona las divisiones, las medias tintas, los matices y castiga el espectáculo mediático de los conflictos entre actores políticos.

Para las fuerzas sociales y políticas de izquierda, una de las lecciones de la derrota de 2017 es la necesidad de reafirmar su convergencia estratégica desde la perspectiva de impulsar los cambios que la ciudadanía reclama, entre aquellas fuerzas que están política, ideológica y socialmente decididas a empujar unidas y lealmente el logro de esos cambios, sin matices ni renuncias.

Se trata de un proceso lento y gradual de diálogo y de rearticulación de los actores políticos y de los actores sociales: un nuevo espacio de encuentro entre la militancia política y la militancia social, entre los partidos y los movimientos sociales, encuentro en el seno de las demandas y exigencias y aspiraciones más sentidas de los ciudadanos.

El cambio de escenario político desde ahora tendrá sin dudas consecuencias para los más importantes movimientos sociales que hoy cursan en Chile.  Si bien la mayoría de esos movimientos consideraban insuficientes los avances que el gobierno de Michelle Bachelet habñia logrado instalar en materia de derechos sociales (un punto crítico en la relación entre esas dirigencias sociales y el gobierno de Bachelet), veían también en Alejandro Guillier como una esperanza posible para que sus demandas no desaparezcan de la agenda política y mediática. Entre el gradualismo realista de aceptar lo avanzado (que ya significó mover la frontera de lo posible, por ejemplo con la gratuidad y los cambios en el sistema político)) y el ultrismo de exigir todo aquí y ahora, los movimientos sociales perdieron una oportunidad.

Ahora, ante un nuevo escenario de cuatro años de piñerismo, las organizaciones sociales tendrán que repensarse y replantear su estrategia para seguir dando la pelea en un contexto aún más adverso.

El surgimiento del Frente Amplio a la escena política constituye un desafío y una oportunidad para el campo del progresismo y de la centro-izquierda en nuestro país: un desafío para leer e interpretar los cambios sociales y culturales que están sucediendo desde nuevos segmentos y colectivos de la ciudadanía, y una oportunidad para expandir el campo de la centro izquierda y de las izquierdas, el campo de los que desean empujar los cambios, sobre la base de coincidencias programáticas y de contenido, de ideas y propuestas, de agendas comunes.

LA CONVERGENCIA POLÍTICA.

Una de las finalidades estratégicas del bloque social y político por los cambios es la necesidad de los actores políticos de la izquierda democrática en Chile de diferenciarse en términos políticos y programáticos, marcando su sello de identidad respecto de los demás actores sociales y políticos, y la necesidad de impulsar una agenda de acción política, social y territorial y proponga al país un programa de transformaciones que proyecte en el tiempo la obra y el legado del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, fijando nuevos horizontes de cambio social.

El concepto de un nuevo bloque social y político por los cambios contiene la idea de desarrollar un esfuerzo de convergencia programática y político-social entre los actores políticos del campo progresista y de izquierda, para la construcción de un conglomerado que integre principalmente a los partidos Socialista, Por la Democracia, Comunista, Radical, la Izquierda Ciudadana y el PAIS Progresista.

LA CONVERGENCIA PROGRAMÁTICA.

Las derrotas y el recuerdo del pasado no son suficiente materia crítica para construir alianzas duraderas.

Creemos que es posible construir una nueva convergencia por los cambios, a partir del reconocimiento y la defensa de los logros y avances del Gobierno de Michelle Bachelet y de las coincidencias programáticas de los candidatos del campo progresista.

El nuevo bloque social y político por los cambios, se orienta a recoger y hacer suyas las grandes demandas y aspiraciones de los movimientos sociales del decenio reciente: una nueva Constitución para construir un Estado Social de Derecho, educación pública, gratuita, laica y de calidad, una salud pública gratuita y de calidad, así como el fortalecimiento y expansión de la democracia y la vigencia de los derechos humanos en Chile.

Habrá que recuperar los sentidos culturales y significados del cambio en la sociedad, dando una batalla cultural e ideológica de largo aliento.

Las fuerzas de izquierda en Chile, como lo demuestran las experiencias históricas de los gobiernos del Presidente Pedro Aguirre Cerda y Salvador Allende, por convicción y por trayectoria hoy, comparten el compromiso irrenunciable con la defensa irrestricta de los derechos humanos en la sociedad chilena y quienes comprenden la defensa y fortalecimiento de una democracia representativa y participativa y el sistema de partidos políticos como el mejor mecanismo para realizar transformaciones sociales en el país.

Los partidos y movimientos de izquierda de esta convergencia poseen como sello de identidad y como patrimonio irrenunciable un historial impecable de respeto y convicción democrática, ya que ninguno de ellos ha participado en aventuras sediciosas o golpistas ni en violaciones a los derechos humanos.

Estas fuerzas sociales y políticas por los cambios entienden además la inclusión social y el crecimiento económico inclusivo y sustentable como estrategias que deben reforzarse recíprocamente, como garantía de un desarrollo humano sustentable.

Esta nueva coalición se sustenta en la convergencia de los programas presidenciales de Alejandro Guillier, Marco Enríquez Ominami y Alejandro Navarro.

Los tres programas progresistas de 2017 comparten conceptos y propuestas coincidentes. Así el programa de Marco Enriquez Ominami plantea:  “Es hora de que Chile deje atrás los discursos anacrónicos y antagónicos, propios de la Guerra Fría. Creo en la necesidad de un mercado fuerte, regulado por un Estado que represente a todos los chilenos, y no los socios o amigos del Presidente de turno. Creo en la urgencia de avanzar hacia una prosperidad para todos, con sentido de responsabilidad. Pues sería poco realista prometerles a los chilenos que todo cambiará en cuatro años. Sabemos que no es así. Pero lo que sí sabemos, es que los sellos, rumbos y definiciones estructurales, pueden realizarse en un periodo de cuatro años, después de lo cual es tarea de las generaciones futuras velar por la continuidad de ellas.”

A su vez, el programa de Alejandro Navarro plantea: “Las demandas más sentidas de nuestro pueblo están limitadas por el actual marco regulatorio que rige a nuestro país, la Constitución de 1980, creada y aprobada en plena dictadura militar. Hoy, luego de casi 30 años desde el retorno a la democracia, es de vital importancia generar una Nueva Constitución, basada en principios democráticos, con más participación, equidad, libertad y transparencia para el Estado.

Nuestro Programa de Gobierno pretende ser la base para trabajar, dialogar y construir, en conjunto a todas las chilenas y chilenos, un camino de profundización de la democracia, de construcción de mayor igualdad social y económica, de recuperación de recursos naturales, de creación de crecimiento sustentable, de respeto irrestricto a los Derechos Humanos, haciendo que la soberanía de este país radique en el pueblo de Chile.” 

En el programa de Alejandro Guillier se plantea: “Nos inspira la sed de justicia y libertad. A diferencia de los conservadores, sabemos que las condiciones materiales de vida limitan drásticamente la libertad de elegir de chilenos y chilenas: el imperio del dinero y del mercado impide que la gran mayoría de nuestros compatriotas pueda acceder a servicios oportunos y de calidad en salud, educación y previsión.

Las fuerzas del mercado también nos han conducido a comunas y barrios segregados, con grandes diferencias de policías, áreas verdes y espacios de cultura por habitante. Definitivamente en Chile tenemos ciudadanos de primera y de segunda clase, dependiendo de la región y del barrio en que vives y de tu posición en la escala de ingresos. Pese a avances importantes, gracias a las políticas públicas implementadas en democracia, seguimos viviendo en una sociedad intolerante a la diversidad, con una cultura machista y patriarcal que castiga a la mujer y a las opciones sexuales que cada quien quiera libremente asumir.”

El bloque social y político por los cambios se asienta en dos espacios socio-políticos complementarios: las instituciones políticas (el Congreso, los consejos regionales, los gobiernos regionales y las comunas) y los territorios y comunidades.  La acción política dentro de las instituciones se complementa y se conecta de un modo dinámico con la movilización social y ciudadana desde los territorios, a partir de las aspiraciones pendientes y las demandas no resueltas.

Manuel Luis Rodríguez U.

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DOCUMENTOS DE REFERENCIA.

Programa de Gobierno de Michelle Bachelet:

http://www.gob.cl/programa-de-gobierno/

Programa de Gobierno de Alejandro Guillier:

https://alejandroguillier.cl/programa/

Programa de Gobierno de Marco Enriquez Ominami:

https://marcoenriquezominami.cl/programa/

Programa de Gobierno de Alejandro Navarro:

https://elecciones2017.servel.cl/wp-content/uploads/2017/10/Programa_Alejandro_Navarro_Brain.pdf

 

 

Propuesta programática sobre descentralización y fortalecimiento de la democracia en las regiones

Este documento contiene un esquema borrador de discusión de una propuesta programática relativa a la descentralización y el fortalecimiento de la democracia y los gobiernos regionales. La descentralización es uno de los procesos políticos e institucionales de mayor relevancia para el fortalecimiento de la democracia en las regiones y como herramienta que permite trasladar poder político, es decir, poder de decisión, hacia los territorios y hacia las comunidades que
habitan en los territorios.

Este esquema borrador ha sido elaborado en base al estudio de las diferentes propuestas,
informes de comisiones parlamentarias y proyectos de ley que han sido publicados en Chile y presentados al Congreso Nacional desde 2010 en adelante.

PROPUESTA_PROGRAMÃ-TICA_SOBRE_DESCENTRALIZACIÓN

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La fundación del Partido Comunista de Chile – Ivan Ljubetic Vargas

En los 105 años del PC de Chile:
 FUNDACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

Iván Ljubetic Vargas

 

 “Y este habitante transformado

que se construyó en el combate,

este organismo valeroso,

esta implacable tentativa,

este metal inalterable,

esta unidad de los dolores,

esta fortaleza del hombre,

este camino hacia mañana,

esta cordillera infinita,

este armamento de los pobres,

salió de aquellos sufrimientos,

de lo más hondo de la patria,

de lo más duro y más golpeado,

de lo más alto y más eterno

y se llamó Partido.

                                                                PARTIDO COMUNISTA”

                                                               (Pablo Neruda: “Canto General”)

 

El Partido Comunista de Chile es uno de los 3 o 4 partidos revolucionarios más antiguos del mundo. Es el segundo que surgió en la historia de Chile. Sólo lo antecedió el Partido Radical, hoy PR Socialdemócrata.

El nacimiento del PC de Chile  fue resultado de dos factores. Uno objetivo: la existencia de una clase obrera numerosa, con grandes concentraciones proletarias (como es el caso de las oficinas salitreras) y combativa (desde 1834 a 1910 se produjeron unas cien huelgas obreras).

El factor subjetivo fueron las ideas marxistas, que comienzan a llegar a Chile hacia 1892, pero que son tomadas por amplios núcleos obreros gracias a la titánica labor de Luis Emilio Recabarren , el más grande educador de masas de la historia chilena.

JUNIO DE 1912

1912 fue la época de oro del salitre.  Funcionaban 170 oficinas salitreras, que empleaban el Sistema Shanks, que requiere abundante mano de obra.  Laboraban cerca de 50 mil obreros, que aportaban el 52% de los ingresos ordinarios del país.  El norte Grande, en especial la región de Tarapacá, bullía en actividad.

En ese escenario nació el Partido Comunista.  El 4 de junio de 1912, se reunieron alrededor de treinta  revolucionarios en el local de “El Despertar de los Trabajadores”, ubicado en  calle Barros Arana Nº 9 de la ciudad de  Iquique.

La proposición de Recabarren de constituir una nueva organización fue aprobada por unanimidad.  Por mayoría, se resolvió denominarla Partido Obrero Socialista. Por entonces los partidos revolucionarios se llamaban socialistas o socialdemócrata.

LOS FUNDADORES

En el Acta Oficial de esa reunión del 4 de junio, publicada en “El Despertar de los Trabajadores”,  de Iquique, con fecha 6 de junio de 1912, se mencionaban 27 nombre de participantes en ella y se agregaban:  “y otros amigos”.

Los fundadores del Partido, según esa Acta Oficial fueron:  Luis Emilio Recabarren (Presidente), Enrique Salas (Vicepresidente), Néstor Recabarren (Secretario), Ruperto Gil (Secretario), David Barnes (ciudadano e3cuatoriano,Tesorero), E.  Aguirre Bretón (, ciudadano español, delegado), Teresa Flores (única mujer fundadora del PC), Elías Lafertte, L.  Zavala, J.  Faúndez, E.  Jorquera, L.  Vargas, E.  Díaz, J.  Francisco García, Luis Figueroa, Ladislao Córdova, D.  M.  Agüero, Juan Alvarez, R.  Olivares, A. López, E. Corbetto, José del Carmen Aliaga Véliz, A. Martínez, Salvador Barra Woll y Miguel Carrasco.  En total, veintisiete.

En otras versiones de esa sesión constituyente del Partido, se entregaron  siete nombres más:  Emilio Alvarado, Julio Arredondo, Facundo Castro, Vicente Cortez, Eleodoro Rodríguez, Gregorio Salinas e Ignacio Salinas. Pensamos que éstos podrían ser los mencionados como “otros amigos” en el Acta.

MÁS ANTECEDENTES

En ese documento, partida de nacimiento del Partido Comunista -según afirma Orlando Millas en su trabajo “Medio siglo de Partido Obrero en Chile”, publicado en revista ‘Principios’ Nº 90, julio -agosto  de 1962-   se señalaba

“Se dio cuenta que la anterior Asamblea había nombrado una comisión que actualmente redacta las bases y reglamentos del nuevo Partido, los que una vez terminados serán presentados a las Asambleas y respectivamente a las seccionales”.

Ese mismo día 4 de junio, se constituyó el Partido en la Oficina salitrera “Abra”.  Casi simultáneamente surgió en Punta Arenas.  Poco después se organizaron las secciones de Tocopilla, Antofagasta y Taltal.  Algo más tarde, las de Valparaíso, Santiago, Concepción, zona del carbón y otras ciudades.

 

SURGE DE BASES DEL PARTIDO DEMÓCRATA

Con fecha 18 de febrero de 1913,  apareció en le periódico ‘El Despertar del Trabajadores’, de Iquique, un Informe de Luis Emilio  Recabarren dirigido   a la Segunda Internacional y titulado ‘La Labor Obrera en Tarapacá’. En él se afirmaba: “En enero de 1912, no existía en Tarapacá organización obrera ni socialista, con excepción de la Cooperativa Obrera Tipográfica y el gremio de cargadores y panaderos… Agregaba  que “en el mes de junio, 22 secciones del Partido Demócrata se transformaron en Partido Socialista y continúan una marcha regular, desde el punto de vista orgánico político”.

Las secciones de Tarapacá a las que hacía mención Recabarren eran:  Iquique, Centro Lagunas, Gloria, Primitiva, San Pablo, Argentina, Alianza, Rosario de Huara, Cala Cala, Cholita, Barcelona, Ramírez, Bellavista, Amelia, Abra, Jazpampa, Pan de Azúcar, Agua Santa, San Lorenzo, San Remigio, Pozo Almonte y Pisagua.

AÚN PENABA LA MASACRE

En ese mismo Informe se sostenía que al iniciarse 1912, junto con el auge de la industria del salitre, Tarapacá aún vivía con el recuerdo y las hondas cicatrices dejadas por la masacre de la Escuela Santa María de Iquique.  Durante ese año “el espíritu obrero muy decaído por la cruel matanza en la huelga de 1907, recién empieza a reanimarse”.

Fue en estas condiciones,  que revolucionarios chilenos dieron nacimiento al Partido de la Clase Obrera.

UN PARTIDO PARA LA REVOLUCIÓN

Marx y Engels escribieron en el ‘Manifiesto del Partido Comunista’, editado el 24 de febrero de 1848:  “Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto…

El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios:constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado”.

ARREBATAR EL PODER A LA BURGUESÍA

En el Programa del POS, publicado como folletín por “El Despertar de  los Trabajadores”, entre el 8 de octubre y el 21 de noviembre de 1912, se sostiene:

“Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando o destruyendo el estado social que produce.

El Partido Obrero Socialista expone que el fin de sus aspiraciones es la emancipación total de la Humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes, y la implantación de un régimen en que la producción sea un factor común y común sea también el goce de sus productos.  Esto es, la transformación de la propiedad individual en la propiedad colectiva o común…

“Realizaremos lucha política, para arrebatar a la burguesía el poder político dominante en el actual estado de cosas.”

COINCIDEN EN VARIOS ASPECTOS

Resulta evidente la influencia que en ese primer Programa del Partido Comunista de Chile tuvo el Manifiesto del Partido Comunista, cuya primera edición se hizo en Londres, en alemán, el 24 de febrero de 1848.  Veamos algunas de las coincidencias entre ambos documentos.

MANIFIESTO COMUNISTA (1848)   PROGRAMA DEL PC DE CHILE (1912)

“Un fantasma recorre Europa: “Los enemigos del socialismo

el fantasma del comunismo” lo desfiguran y presentan su

doctrina muy distinta de lo

que es en su realidad”

“La historia de todas las so- “Las clases existen.  Son un

ciedades hasta nuestros días hecho.  Desde que existen cla-

es la historia de las luchas ses, existe lucha entre ellas”.

de clases”.

“En sustitución de la antigua “El fin de sus aspiraciones

sociedad burgués, con sus cla- (del Partido) es la emancipa-

ses y antagonismos de clase, ción total de la humanidad,

surgirán de una asociación en que aboliendo las diferencias de

el libre desenvolvimiento de ca- clases y convirtiendo a todos

da uno será la condición del en una sola clase de trabaja-

libre desenvolvimiento de todos” dores, dueños de los frutos

del trabajo, libres, iguales,

honrados e inteligentes”.

“El Gobierno del Estado moderno “Los privilegios de la burgue-

no es más que una junta que ad- sía están garantizados por el

ministra los negocios comunes poder político, el que tiene

de la clase burguesa” en sus manos y con el cual dis-

dispone de las fuerzas opresoras”

“El rasgo distintivo del comu- “La transformación de la pro-

nismo no es la abolición de la piedad privada en colectiva no

propiedad en general, sino la significa en ningún caso un

abolición de la propiedad bur- despojo de los bienes necesa-

guesa”. rios para el individuo en beneficio de la comunidad”.

“La propiedad privada burguesa “La existencia de la propie-

moderna es la última y más aca- dad privada y su consagración

bada expresión del modo de pro- presente es la causa motriz

ducción y de apropiación de lo de todos los males existen-

producido basado en los antago- tes.  Por eso es que el socia-

nismos de clase, en la explota- lismo ha nacido como remedio

ción de los unos por los otros. Ineludible para este mal social”.

En este sentido, los comunistas

puede reasumir su teoría en esta

fórmula única:  abolición de la

propiedad privada”.

LOS PRIMEROS ESTATUTOS

En los Estatutos o Reglamento del Partido, incluido es el mismo folletín, se señala:

“Artículo 1.-  El Partido Obrero Socialista es fundado con el objeto de reunir todas las fuerzas proletarias del país, a fin de mejorar de común acuerdo, la suerte del proletariado”.

“Artículo 2. –  Para cumplir esta tarea y para realizar enseguida su objetivo más elevado:  la demanda completa de los trabajadores, el Partido se organizará sobre el terreno económico y político”.  

Con toda razón, pudo manifestar Recabarren en su discurso ante la Cámara de Diputados, el 15 de julio de 1921: “El Partido Socialista desde el año 12 ha acogido las ideas comunistas”.

LOS PRIMEROS PASOS

Elías Lafertte relata en ‘Vida de un Comunista’:

“Nuestra ideología, en aquella época, era muy incipiente.  Creo que ninguno de nosotros –salvo Recabarren- había leído a Marx o Engels.  Los libros de estos pensadores eran escasísimos.  Indudablemente el hombre más capacitado de todos los que formábamos en el movimiento era Recabarren, pero entre Recabarren y nosotros había una enorme distancia en cuanto a preparación, madurez política y formación ideológica.  No éramos propiamente marxistas.  El marxismo llegó al POS andando el tiempo, a través de los estudios, de los libros que vinieron de Europa, de las relaciones internacionales, de los viajes de los compañeros y de la cooperación de la Internacional Comunista.  Pero teníamos en nuestro interior, me refiero a los militantes socialistas, la materia prima para forjar luchadores:  la capacidad de lucha, la resistencia a la injusticia, el espíritu de organización, el sentimiento de la unidad, el orgullo proletario, y sobre todo, el sentido de clase”

UN EDUCADOR COLECTIVO

Con esas cualidades y limitaciones, el Partido realizó valiosas tareas en los años iniciales de su existencia.  En 1912, por ejemplo, llevó adelante una importante labor de educación política en Tarapacá. En el Informe a la Segunda Internacional ya citado, Recabarren señalaba: Las conferencias efectuadas “pasan de 60, con unos 20 oradores.  Temas: explicación de la doctrina socialista, medios de lucha, organización obrera, cooperativas, crítica, anticlericalismo, antimilitarismo.  Entre los oradores de que dispone la organización obrera se cuenta una niña de 14 años, Rebeca Barnes, y una joven de 22 Teresa Flores…  Las conferencias, la prensa y los folletos van produciendo buenos resultados en la formación de la conciencia”.

HACIA  LOS OBREROS Y LAS MUJERES

Desde los primeros meses de la existencia del Partido, los comunistas dedicaron serios esfuerzos a organizar los gremios obreros.

A partir de 1913, se crearon Centros Femeninos, con el estímulo que significó la visita de la conferencista española Belén de Sárraga.  En esta labor se destacó Teresa Flores.  Estos Centros Femeninos se adherían públicamente a los postulados del Partido. El desarrollo del movimiento de las mujeres, especialmente significativo en el norte, tuvo enorme relevancia debido a que ocurrió en momentos que aún subsistía el reflujo del movimiento sindical, producto de la masacre de la masacre de la Escuela Santa María de 1907.

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Reinventar la izquierda en el siglo XXI: un diálogo Norte-Sur

Una sugerente ambigüedad habita el título de este libro, en el que el verbo “reinventar” parece tener al mismo tiempo dos valores diferentes.

Uno descriptivo: el de nombrar lo que un conjunto de experiencias políticas recientes ha hecho o viene haciendo (sobre todo aquí, en la América Latina posterior al estallido del orden “neoliberal” que, con diversas variantes y matices, había dominado toda la región durante el último cuarto del siglo pasado) con las tradiciones políticas que solemos nombrar con la palabra “izquierda”.

Reinventar-la-izquierda-en-el-siglo-XXI-copia

Y otro prescriptivo: el de indicar lo que sería conveniente o necesario hacer con esas tradiciones, o a partir de esas tradiciones, para ponerlas a la altura (aquí y por todos lados, aunque en primer lugar, claro, en la vieja Europa donde la propia idea de “izquierda” inició hace algo más de dos siglos su jornada) de los desafíos de los nuevos tiempos. Que son tiempos de redefinición de la lógica de funcionamiento de la economía, desde ya, pero también, de la mano de esa redefinición (aunque había que cuidarse de convertir ese “de la mano” en la coartada o el pretexto de ningún causalismo apresurado), de trastrocamiento de las coordenadas de la vida social y cultural en su conjunto, de las formas de pensarse los problemas de la identidad individual y colectiva, los lazos de solidaridad y las miradas sobre el futuro.

Eso: el futuro, estuvo siempre en el corazón de los pensamientos que solíamos llamar “de izquierda”. Que no eran pensamientos de la gestión del mundo, del presente, sino pensamientos que buscaban en ese presente siempre injusto pero siempre –en virtud de esa misma injusticia que hacía necesaria su crítica y su amonestación– preñado de esperanza, las grietas por donde la promesa de una redención final de la humanidad pudiera hacerse audible y organizar las acciones de los hombres en el tiempo.

Lea y descargue aquí el libro:

ReinventarLaIzquierda